(FNM)Aprovechar las olas oceánicas para producir energías limpias parece un concepto simple. Pero el océano es cualquier cosa menos simple.
(FNM)Aprovechar las olas oceánicas para producir energías limpias parece un concepto simple. Pero el océano es cualquier cosa menos simple.
Las olas rompen desde múltiples direcciones, con un patrón aparentemente aleatorio, y convertir la energía cinética en electricidad, es una frontera de la investigación en energías alternativas que requiere resolver muchas incertidumbres.
Pero con varios estados y compañías de servicios, y en un caso la Armada de los EEUU, invirtiendo en energía de olas, o energía “hidrocinética”, la solución para su uso podría no estar muy lejana. Al menos dos empresas esperan concretar desarrollos comerciales en los próximos tres a cinco años.
Frente a las costas de Orkney, Escocia, está emplazado el Oyster, un ondeante cilindro blanco y amarillo, de 40 pies de altura y firmemente fijado en el lecho marino. Con un total de siete partes móviles, dos de las cuales son pistones, el dispositivo captura olas a medida que se aproximan a la costa. El Oyster canaliza las olas en una tubería y transmite la potencia hacia tierra a un generador hidroeléctrico. El generador ha estado suministrando a la grilla del Reino Unido con 315 kilowatts de energía de pico desde octubre.
De acuerdo con Aquamarine Power, la compañía escocesa que ha desarrollado la tecnología, una granja de 100 Oysters podría proveer 100 megawatts.
“Desde una perspectiva ambiental, usted tiene en el mar una máquina muy simple, que no usa combustible, ni químicos, ni radiación electromagnética”, explicó Martín McAdam, CEO de Aquamarine.
El Oyster provee una minúscula fracción de los 250 gigawatts de potencia que el agua es capaz de proveer para el año 2030, incluida la energía hidroeléctrica convencional, de acuerdo con Naciones Unidas. Al menos un diez por ciento de dicha energía provendrá de fuentes marinas renovables, según Pike Research, grupo de investigación del mercado de tecnologías limpias. Las estimaciones menos conservadores hablan de hasta 200 gigawatts. El año 2015 será clave para determinar cuál de estas dos estimaciones será la verdadera.
Existen varias compañías como Aquamarine en el campo de la energía hidrocinética, cada una con sus propios diseños, financiados por compañías de servicios, aportes gubernamentales y capitalistas privados. Según Pike Research, si por lo menos la mitad de estos proyectos alcanzara estado operativo para el 2015, el mar podría proveer 2.7 gigawatts al conjunto. Un gigawatt es la producción eléctrica de una planta nuclear grande.
Las Power Buoys se suman a la oferta
Actualmente, hay seis tecnologías de energías marinas renovables en desarrollo, apuntadas al aprovechamiento de las olas, mareas, ríos, corrientes oceánicas, diferencias de temperatura del agua a distintas profundidades, y ósmosis.
El escenario energético se va a convertir en una mezcla de diferentes fuentes, con una creciente proporción de las de carácter renovable”, afirma Charles Dunleavy, CEO de Ocean Power Technologies, un grupo de investigación con sede en Nueva Jersey que también trabaja en energía de olas. “Apuntamos a ser una parte importante de ese escenario”.
La compañía ha estado probando su propio diseño, denominado Power Buoy, desde 2005. Recientemente ha desplegado otro dispositivo a una milla de la costa de la isla de Oahu, en Hawai, que está conectado a la grilla energética de una base de la Infantería de Marina estadounidense. Provee hoy 40 kilowatts de energía de pico, suficiente como para alimentar entre 25 y 30 hogares.
“La Armada procura reducir su dependencia de los combustibles fósiles importados; tienen una fuerte necesidad de ganar una mayor independencia energética”, afirma Dunleavy.
La boya captura energía de olas de entre 3 y 22 pies de amplitud, que mueven una bomba hidráulica. La bomba convierte el movimiento en electricidad en el océano, utilizando un generador emplazado en su base. Un cable submarino transfiere la energía a la grilla eléctrica.
Según Dunleavy, una granja de boyas desplegadas en un espacio de 30 acres (unas 12 hectáreas) podría producir 10 megawatts de energía, suficiente como para abastecer 8.000 hogares.
La estructura se alza 30 pies por encima de la superficie, y se extiende 115 pies por debajo. No implicaría problemas para los buques pesqueros, que operan bastante más afuera, ni para las líneas de navegación comerciales. La navegación recreativa, sin embargo, tendría que tener cuidado, explica el directivo.
En comparación con un sistema del tipo del Oyster que acarrea agua a turbinas instaladas en la costa, la creación de electricidad en el mismo océano es más eficiente, para Dunleavy. “Se pierde mucha energía por fricción”, explica.
Sin embargo, el sistema de Aquamarine reduce los costos de mantenimiento, apunta McAdam. De acuerdo con Pike Research, los costos de mantenimiento pueden consumir hasta un 40% del presupuesto de operación de una planta de energía marina.
Ocean Power ya está vendiendo su dispositivo para uso comercial individual, y está construyendo unidades más granes, de 150 kilowatts, para la costa oeste de los EEUU, y para la empresa de servicios Iberdrola, de España.
También se encuentra desarrollando la primera estación de energía de olas en Reedsport, Oregon, bajo un programa de estímulos del Ministerio de Energía. La granja, que actualmente posee una unidad de 150 kilowatts, podría ampliarse con nueve boyas adicionales.
Con respecto al precio -una preocupación central-, Dunleavy sostiene que compiten con otras energías renovables. “Es más barato que la energía solar y fotovoltaica, y está en el mismo orden que las de biomasa”. “Están en el extremo superior de costos de los generadores eólicos”, afirma.
Por Gayathri Vaidyanathan (ClimateWire).
Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuentes: The New York Times y Maritime News; 02/03/10.
05/03/10
NUESTROMAR(FNM)Aprovechar las olas oceánicas para producir energías limpias parece un concepto simple. Pero el océano es cualquier cosa menos simple.
Las olas rompen desde múltiples direcciones, con un patrón aparentemente aleatorio, y convertir la energía cinética en electricidad, es una frontera de la investigación en energías alternativas que requiere resolver muchas incertidumbres.
Pero con varios estados y compañías de servicios, y en un caso la Armada de los EEUU, invirtiendo en energía de olas, o energía “hidrocinética”, la solución para su uso podría no estar muy lejana. Al menos dos empresas esperan concretar desarrollos comerciales en los próximos tres a cinco años.
Frente a las costas de Orkney, Escocia, está emplazado el Oyster, un ondeante cilindro blanco y amarillo, de 40 pies de altura y firmemente fijado en el lecho marino. Con un total de siete partes móviles, dos de las cuales son pistones, el dispositivo captura olas a medida que se aproximan a la costa. El Oyster canaliza las olas en una tubería y transmite la potencia hacia tierra a un generador hidroeléctrico. El generador ha estado suministrando a la grilla del Reino Unido con 315 kilowatts de energía de pico desde octubre.
http://www.oceanleadership.org/2009/new-drive-to-harness-wave-power/
De acuerdo con Aquamarine Power, la compañía escocesa que ha desarrollado la tecnología, una granja de 100 Oysters podría proveer 100 megawatts.
“Desde una perspectiva ambiental, usted tiene en el mar una máquina muy simple, que no usa combustible, ni químicos, ni radiación electromagnética”, explicó Martín McAdam, CEO de Aquamarine.
El Oyster provee una minúscula fracción de los 250 gigawatts de potencia que el agua es capaz de proveer para el año 2030, incluida la energía hidroeléctrica convencional, de acuerdo con Naciones Unidas. Al menos un diez por ciento de dicha energía provendrá de fuentes marinas renovables, según Pike Research, grupo de investigación del mercado de tecnologías limpias. Las estimaciones menos conservadores hablan de hasta 200 gigawatts. El año 2015 será clave para determinar cuál de estas dos estimaciones será la verdadera.
Existen varias compañías como Aquamarine en el campo de la energía hidrocinética, cada una con sus propios diseños, financiados por compañías de servicios, aportes gubernamentales y capitalistas privados. Según Pike Research, si por lo menos la mitad de estos proyectos alcanzara estado operativo para el 2015, el mar podría proveer 2.7 gigawatts al conjunto. Un gigawatt es la producción eléctrica de una planta nuclear grande.
Las Power Buoys se suman a la oferta
Actualmente, hay seis tecnologías de energías marinas renovables en desarrollo, apuntadas al aprovechamiento de las olas, mareas, ríos, corrientes oceánicas, diferencias de temperatura del agua a distintas profundidades, y ósmosis.
El escenario energético se va a convertir en una mezcla de diferentes fuentes, con una creciente proporción de las de carácter renovable”, afirma Charles Dunleavy, CEO de Ocean Power Technologies, un grupo de investigación con sede en Nueva Jersey que también trabaja en energía de olas. “Apuntamos a ser una parte importante de ese escenario”.
La compañía ha estado probando su propio diseño, denominado Power Buoy, desde 2005. Recientemente ha desplegado otro dispositivo a una milla de la costa de la isla de Oahu, en Hawai, que está conectado a la grilla energética de una base de la Infantería de Marina estadounidense. Provee hoy 40 kilowatts de energía de pico, suficiente como para alimentar entre 25 y 30 hogares.
http://www.soultek.com/blog/uploaded_images/ocean_power_technologies-739815.jpg
“La Armada procura reducir su dependencia de los combustibles fósiles importados; tienen una fuerte necesidad de ganar una mayor independencia energética”, afirma Dunleavy.
La boya captura energía de olas de entre 3 y 22 pies de amplitud, que mueven una bomba hidráulica. La bomba convierte el movimiento en electricidad en el océano, utilizando un generador emplazado en su base. Un cable submarino transfiere la energía a la grilla eléctrica.
Según Dunleavy, una granja de boyas desplegadas en un espacio de 30 acres (unas 12 hectáreas) podría producir 10 megawatts de energía, suficiente como para abastecer 8.000 hogares.
La estructura se alza 30 pies por encima de la superficie, y se extiende 115 pies por debajo. No implicaría problemas para los buques pesqueros, que operan bastante más afuera, ni para las líneas de navegación comerciales. La navegación recreativa, sin embargo, tendría que tener cuidado, explica el directivo.
En comparación con un sistema del tipo del Oyster que acarrea agua a turbinas instaladas en la costa, la creación de electricidad en el mismo océano es más eficiente, para Dunleavy. “Se pierde mucha energía por fricción”, explica.
Sin embargo, el sistema de Aquamarine reduce los costos de mantenimiento, apunta McAdam. De acuerdo con Pike Research, los costos de mantenimiento pueden consumir hasta un 40% del presupuesto de operación de una planta de energía marina.
Ocean Power ya está vendiendo su dispositivo para uso comercial individual, y está construyendo unidades más granes, de 150 kilowatts, para la costa oeste de los EEUU, y para la empresa de servicios Iberdrola, de España.
También se encuentra desarrollando la primera estación de energía de olas en Reedsport, Oregon, bajo un programa de estímulos del Ministerio de Energía. La granja, que actualmente posee una unidad de 150 kilowatts, podría ampliarse con nueve boyas adicionales.
Con respecto al precio -una preocupación central-, Dunleavy sostiene que compiten con otras energías renovables. “Es más barato que la energía solar y fotovoltaica, y está en el mismo orden que las de biomasa”. “Están en el extremo superior de costos de los generadores eólicos”, afirma.
Por Gayathri Vaidyanathan (ClimateWire).
Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuentes: The New York Times y Maritime News; 02/03/10.
05/03/10
NUESTROMAR


