Estrecho de Ormuz: Estados Unidos lanza escolta naval masiva para reabrir la ruta del petróleo

Estrecho de Ormuz: Estados Unidos lanza escolta naval masiva para reabrir la ruta del petróleo

Irán atacó buques mercantes y terminales petroleras mientras Washington desplegó destructores y 15.000 efectivos para forzar el paso. El tráfico comercial en la vía marítima más estratégica del mundo está al borde del colapso total.

El Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial y una fracción equivalente del gas natural licuado global, vive desde el 4 de mayo su jornada de mayor tensión operacional desde el inicio del conflicto. Aproximadamente 2.000 buques mercantes con 20.000 marinos a bordo permanecen bloqueados o desviados, y el barril de Brent cerró el lunes a 114,44 dólares, un 5,8% por encima del cierre anterior.

El presidente Donald Trump anunció formalmente el lanzamiento de la Operación “Proyecto Libertad”, una misión de escolta naval a gran escala para garantizar el derecho de libre navegación en el estrecho. El despliegue incluye los destructores lanzamisiles USS Truxtun (DDG-103) y USS Mason (DDG-87), más de 100 aeronaves y 15.000 efectivos del Comando Central (CENTCOM), operando bajo el esquema del Dispositivo de Separación de Tráfico (DST) que regula el paso según las normas de la Organización Marítima Internacional (OMI).

La primera escolta operacional se concretó en las últimas horas del 4 de mayo: dos buques mercantes de bandera estadounidense cruzaron el estrecho bajo protección de los destructores sin ser atacados. La naviera Maersk confirmó que una de sus portacontenedores completó el tránsito bajo resguardo militar, en lo que constituyó la primera travesía comercial exitosa desde que Irán impuso el bloqueo de facto a mediados de abril.
Las acciones hostiles iraníes se intensificaron ese mismo día.

La armada de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) lanzó drones de ataque contra un petrolero de ADNOC (la compañía nacional de hidrocarburos de los Emiratos Árabes Unidos) mientras cruzaba las aguas del estrecho. Simultáneamente, misiles balísticos y de crucero iraníes impactaron en las inmediaciones del puerto de Fujairah, en el litoral emiratí del mar de Omán.

El ataque a Fujairah tiene una lógica estratégica precisa: ese puerto opera como terminal del oleoducto Abu Dhabi Crude Oil Pipeline (ADCOP), de 380 kilómetros, que permite exportar crudo emiratí sin pasar por el estrecho. Al atacarlo, Irán busca eliminar la única vía de escape energética relevante de los países del Golfo frente al bloqueo de Ormuz.

La respuesta de los Emiratos Árabes Unidos fue técnicamente significativa. Sus sistemas de defensa aérea (baterías Patriot PAC-3 y THAAD) neutralizaron 15 misiles y cuatro drones en una sola andanada durante el lunes. Las autoridades emiratíes emitieron la primera alerta de emergencia por ataque con misiles desde el alto el fuego de principios de abril y declararon el espacio aéreo de Fujairah temporalmente restringido al tráfico civil.

El CENTCOM informó que sus fuerzas destruyeron seis embarcaciones menores del IRGC (del tipo lancha rápida de patrulla, armadas con ametralladoras pesadas y lanzacohetes) que intentaron interferir con el convoy escoltado. También se interceptaron misiles de crucero y drones lanzados desde territorio iraní. El portavoz del CENTCOM desmintió versiones de medios iraníes que afirmaban que una fragata estadounidense había sido alcanzada: “Ningún navío de la Marina de los Estados Unidos ha sido atacado ni dañado.”

El impacto sobre el comercio marítimo internacional es severo. Los buques de gran porte (petroleros tipo VLCC y metaneros LNGC) no tienen rutas alternativas viables al paso por Ormuz: doblar el Cabo de Buena Esperanza añade entre 10 y 15 días de navegación y costos prohibitivos. Corea del Sur activó protocolos de reserva estratégica y abrió gestiones diplomáticas para proteger sus naves. Analistas de la OMI estiman que el bloqueo podría encarecer los productos agrícolas básicos hasta un 8,5% durante 2026.

En el plano diplomático, Washington presionó a Beijing para que use su influencia sobre Teherán y contribuya a normalizar la navegación, advirtiendo que las compras chinas de petróleo iraní “equivalen a financiar el terrorismo a escala global”. El primer ministro británico Keir Starmer exigió el cese inmediato de la escalada, y el emir de Qatar condenó los ataques con misiles y drones contra instalaciones civiles emiratíes. Irán, por su parte, amenazó con “golpear cualquier buque naval estadounidense” que se aproxime a sus aguas.

La Operación “Proyecto Libertad” representa el mayor despliegue naval estadounidense en el Golfo Pérsico en décadas. Con Trump advirtiendo que Irán será “borrado de la faz de la Tierra” si ataca naves de guerra americanas, y Teherán respondiendo que cualquier intervención enfrentará “una respuesta decisiva y aplastante”, el margen para el error en uno de los pasos marítimos más críticos del planeta se ha reducido al mínimo. Las próximas horas definirán si la escolta naval logra restablecer el flujo de tráfico o si el conflicto escala a una confrontación directa entre potencias.

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