Si bien el fenómeno sociológico de la turba, en su acepción de muchedumbre de gente confusa y desordenada, ha sido tratado ampliamente por los estudiosos de esa disciplina, hay marcadas coincidencias en que las personas, cuando forman parte de una turba, tienen una fuerte tendencia a realizar actos que de otra manera y en soledad serían incapaces de cometer.

Si bien el fenómeno sociológico de la turba, en su acepción de muchedumbre de gente confusa y desordenada, ha sido tratado ampliamente por los estudiosos de esa disciplina, hay marcadas coincidencias en que las personas, cuando forman parte de una turba, tienen una fuerte tendencia a realizar actos que de otra manera y en soledad serían incapaces de cometer.

Esto explica, muchas veces, lo que ocurre en estadios de fútbol o recitales de bandas musicales, en los que un disparador enciende la turba y ese grupo humano se convierte en una muchedumbre que arrasa a su paso primero con las inhibiciones personales y luego con todo objeto que se le oponga.

Sin embargo, uno de los factores que describe a la turba es la falta de liderazgo en sus decisiones, que se traduce en acciones violentas que no tienen un eje en común o un objetivo prefijado.

Esta parece ser la explicación que pretenden esbozar los responsables de los actos de violencia, vandalismo y delincuencia llevados a cabo en la localidad de Puerto Deseado por un grupo de enardecidos encapuchados más parecidos a un grupo de choque que a trabajadores reclamando mejoras salariales o impositivas. Al menos parece, cuando escuchamos a quien se asume como su dirigente e inmediatamente después asegura que “la gente nos desbordó”.

A diferencia de una turba, sin líderes ni objetivos, los hechos de vandalismo de Puerto Deseado tienen a las claras responsables y un objetivo claro y definido.

Los responsables son todos aquellos que fueron agregando combustible al fuego que después fueron incapaces de controlar y corrieron a buscar responsables en la vereda de enfrente.

El objetivo era el daño. El mayor y más extendido que se pudiera lograr. Incluyendo en ello tanto instalaciones, objetivos comerciales y objetivos políticos.

Para saber donde aplicar la justicia no hace falta levantarle la capucha al que prendió la primer llama, solo es necesario identificar a quienes arengaron a los trabajadores con propuestas irrazonables y después prepararon a ciertos grupos para la violencia, mezclados entre aquellos que creían que era razonable lo que pedían.

No hubo turba. No hubo muchedumbre de gente confusa y desordenada. Hubo irresponsables. Hubo vándalos. Hubo violentos. Hubo delincuentes.

Por Tedy Woodley

30/07/07
PESCA & PUERTOS

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