En 2006, las exportaciones de algunos países latinoamericanos aumentaron el 20% respecto del año anterior gracias a la fuerte y prolongada alza de los precios de algunos commodities que constituyen su principal eje exportador.
En 2006, las exportaciones de algunos países latinoamericanos aumentaron el 20% respecto del año anterior gracias a la fuerte y prolongada alza de los precios de algunos commodities que constituyen su principal eje exportador.
Podemos mencionar el aumento de los precios de la soja, el cobre y el petróleo que permitieron a la Argentina, Chile y Venezuela lograr sólidos superávits externos y fiscales alcanzando una estabilidad macroeconómica nunca vista en las últimas décadas.
Un dato relevante lo constituye la cifra de exportaciones chilenas que en 2006 fueron de US$ 58.900 millones (45% más que el año anterior) superando a las argentinas en US$ 12.539,60 millones. La cifra, que a priori puede ser una circunstancia transitoria por el aumento del precio del cobre y de la celulosa refleja, sin embargo, un fenómeno muy particular: su política comercial orientada a aumentar el acceso a mercados para otros productos (vinos, salmón, frutas frescas y hasta carne de ganado de la raza wagyu que se exporta principalmente a Canadá, Japón, Corea del Sur) en base a la firma de acuerdos de liberalización del comercio.
Chile firmó tratados de libre comercio (TLC) y acuerdos de complementación económica en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), acuerdos de asociación económica, de alcance parcial, de protección de inversiones, por doble tributación, aerocomerciales, etcétera.
Las exportaciones a países con los que Chile firmó estos acuerdos aumentaron un 60% en 2006, permitiéndole aprovechar el favorable contexto internacional signado por el crecimiento de economías de Asia continental (India y China), la recuperación de Japón y Alemania, y el sostenido crecimiento español y americano.
Puerta de entrada
Un ejemplo del posicionamiento que la nación trasandina pretende tener en Sudamérica como puerta de entrada y salida de mercaderías hacia Oriente lo constituye el acuerdo transpacífico de asociación económica firmado con Nueva Zelanda, Brunei y Singapur. Otro caso es el de asociación económica firmado con la Unión Europea, que entró en vigor en febrero de 2003 y logró, sólo en su primer año, el incremento de las ventas chilenas a dicho destino en un 18%, gracias a permitir el acceso a mercados no tradicionales (Portugal, Grecia y Finlandia) y a mejorar el de los tradicionales (España, Italia, Alemania, Holanda y Reino Unido).
En lo que respecta a TLC se pueden mencionar los firmados con Canadá, México, Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Corea del Sur, la Asociación Europea de Libre Comercio, China, Panamá, Colombia, Perú y Honduras; en negociación están los de Guatemala y Nicaragua.
Con India, Chile firmó un acuerdo de alcance parcial en 2006 (al que le falta tramitación parlamentaria), y con el Mercosur negoció el Acuerdo de Complementación Económica N° 35 dentro del marco de la Aladi.
En abril de este año, concluyó la segunda ronda de negociaciones con China en materia de servicios e inversiones para profundizar el tratado de libre comercio vigente; en Santiago, los grupos técnicos de Chile y Australia se reunieron con miras a la próxima negociación de un tratado similar.
Esta telaraña de acuerdos le permite a Chile efectuar políticas promocionales altamente calificadas que tienen gran impacto en términos del número de empresas que encaran un proyecto exportador. Muchas de estas nuevas empresas que se establecen en Chile son filiales de empresas sudamericanas (denominadas "translatinas", sobre todo de origen brasileño).
En el Foro de Cooperación Económica de Asia-Pacífico (APEC), Chile es percibido por los países asiáticos como plataforma de radicación de empresas para incursionar en los mercados sudamericanos. Y hasta fue invitado a formar parte de la OCDE (Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo).
De acuerdo al último informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Chile fue el tercer receptor de Inversión Extranjera Directa en 2006 (recibió US$ 8053 millones), detrás de México y Brasil, y superando a Colombia y la Argentina.
Por Marcelo Santoro
Profesor de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Palermo (UP).
31/07/07
LA NACION
