Hay una relación estrecha entre el destino de las islas reclamadas por nuestro país y el futuro del mundo en desarrollo. Los británicos sólo cederán cuando nuestro poder internacional sea mayor que el de ellos.
Hay una relación estrecha entre el destino de las islas reclamadas por nuestro país y el futuro del mundo en desarrollo. Los británicos sólo cederán cuando nuestro poder internacional sea mayor que el de ellos.
Es sumamente posible que el conflicto que la Argentina mantiene desde hace 174 años con el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas no encuentre una solución favorable en lo inmediato (nadie puede desechar los acontecimientos imprevisibles, como la caída del Muro de Berlín, por ejemplo).
Estamos entonces frente a un conflicto que necesitará de un largo plazo de esfuerzo, perseverancia y paciencia para obtener un resultado favorable. No apresurarse en querer lograr el objetivo inmediatamente es lo que se debe hacer; el problema es cómo y a través de qué mecanismos lo alcanzaremos.
Las Malvinas, podríamos afirmar, es una causa "maldita" para ambos actores: para la Argentina, porque no logra obtener la soberanía, y para el Reino Unido que debe mantener relaciones diplomáticas y comerciales con un país de la importancia de la Argentina con un conflicto de magnitud en el medio y que por este debe soportar, año tras año, la humillante decisión de ser llamado a negociar la soberanía por decisión de las Naciones Unidas y que debe explicar que su "colonialismo" no es "colonialismo" ya que existen 2.500 británicos, descendientes de quienes las usurparon, que residen a 10.000 km y que quieren continuar siendo británicos… Colonialismo puro y duro.
Las Malvinas "los molestan" y "molestan" e "incordian" a ciertos sectores internos argentinos ya que crean precondiciones, establecen agendas y promueven alianzas. Tienen la capacidad de no ser olvidadas por quienes tienen la responsabilidad de conducir los destinos argentinos.
Tampoco lo puede hacer (si bien a un nivel de menor intensidad e importancia) el Foreign Office británico que NO quiere el actual "statu quo", aunque lo oculte cuidadosamente y envíe fuegos de artificios, como la probable "autodeterminación" o la creación de un "mini Estado", inventos literarios sin ninguna sustentación diplomática que, lamentablemente, hay quienes creen, olvidándose que el gobierno británico gasta 150 millones de dólares anuales de su presupuesto en materia de Defensa en las Islas y que su monarquía y su clase dirigente nunca han tomado seriamente los intereses de sus habitantes, que han sido siempre utilizados en función de los intereses de la metrópoli (recordemos que antes de la guerra estaban dispuestos a entregarlos en un paquete bien cerrado).
Sabemos por experiencia personal y profesional que nuestros aliados en este conflicto con el Reino Unido son solamente los países en desarrollo, "los 77", los No Alineados, y China, cuya importancia política diplomática es cada vez mayor. Vale la pena tenerlo siempre presente cuando se establecen las alianzas. Ningún país desarrollado (salvo España) defiende y apoya nuestra demanda en los foros internacionales. Es decir, la pertenencia y postura internacional de la Argentina ha quedado claramente ligada por este tema a Latinoamérica, en primer lugar, ya que son los países latinoamericanos quienes presentan y apoyan la resolución en el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, único foro multilateral donde la Argentina tiene mayor capacidad de negociación que Gran Bretaña (cosa que de acuerdo a lo que ha venido publicando Clarín parecen olvidar algunos) y los países en vías de desarrollo en segundo lugar.
Es decir, hay una relación estrecha entre el destino de las Malvinas y el futuro del mundo en desarrollo, les guste o no a algunos que no comulgan con este tipo de alianzas y preferirían entregar las Malvinas bajo la simulación de un largo período de abstención en el reclamo para congratularse los poderosos.
Pero las cosas han cambiado mucho: los "europeos exiliados" que éramos los argentinos, como los denominó Borges, nos transmutaron después de Malvinas y sus muertos en argentinos nativos. Para peor, la política de la seducción con Gran Bretaña (para congraciarse con los Estados Unidos) solamente obtuvo una noche en Buckingham Palace.
La principal y más importante enseñanza que deja el conflicto Malvinas al pueblo argentino es haber aprendido a partir del dolor y de la humillante derrota (primero militar, más tarde económico-financiera) es que no pertenecíamos al "primer mundo". Y que los británicos sólo cederán cuando nuestro poder internacional sea mayor que el de ellos.
Para lograrlo debemos continuar de modo tenaz, perseverante y paciente, a través de la negociación diplomática (fundamentalmente en el campo multilateral de las Naciones Unidas), reparando pacientemente la actitud demencial de la dictadura militar y honrando sin vergüenza alguna a nuestros caídos y a nuestros ex-combatientes.
Por César Mayoral
EMBAJADOR ARGENTINO EN LAS NACIONES UNIDAS
17/04/07
CLARIN
