Flota Amarilla de Chubut. Respuesta del Ingeniero Naval Marcelo Fuster

“Se manejaron con mucha desprolijidad”

“Se manejaron con mucha desprolijidad”

(Mar del Plata) El ingeniero naval Marcelo Fuster consulta datos y cálculos en su computadora. Trabaja en el diseño de un buque costero, un modelo similar a la flota amarilla de Rawson. En ese puerto iba a trabajar en las inspecciones de estabilidad de toda la flota amarilla y artesanal, en el marco de las tareas que lleva adelante la Comisión de Seguridad Marítima que se formó luego de la tragedia del “Don Rosario G”. Iba, en pasado, porque hubo cambio de planes y nadie se encargó de informarlo.

Octubre de 2006. La comunidad pesquera de Rawson estaba en carne viva luego de una nueva tragedia marítima. Unidos todos los sectores, el ingeniero es convocado por la Delegación Regional de la Asociación de Capitanes y Patrones, con el apoyo del área Pesca, a que visite el puerto, recorra su flota y adelante un plan de trabajo para dotar de mayor seguridad a las embarcaciones. Todos estuvieron conformes y hasta comenzaron a definir sus honorarios. De pronto todo el procedimiento administrativo de su contratación se detuvo y no tuvo más noticias de las decisiones de la Comisión que leyendo los medios especializados.

Abril del 2007. Marcelo Fuster se entera a través de Pesca & Puertos que la tarea que iba a realizar durante un año y medio, la de estudiar y analizar la estabilidad y condiciones de navegación de la flota de Rawson ahora lo hará sólo el Consejo Profesional de Ingeniería Naval, con un presupuesto mucho más abultado del que había solicitado como honorarios, al cual se lo habían rechazado, curiosamente, por insuficiencia presupuestaria en las arcas provinciales.

“Nunca hubo una respuesta seria y coherente que permita organizar el trabajo, fue todo muy desprolijo”, dice el ingeniero en su estudio, ubicado en la planta alta de su casa del barrio Constitución, donde lo visitó P&P. En su computadora ahora hay una imagen del casco semihundido del B/P “Siempre Don Pablo”, causa en la que fue perito de parte, de la viuda del capitán del barco construido en Astilleros Contessi. A partir de esa tarea desde la Asociación de Capitanes lo promovieron a relevar toda la flota de Rawson, con el objetivo que las tragedias no se repitieran.

“Hasta este momento nadie de la Secretaría de Pesca me ha dicho oficialmente que estoy fuera de este trabajo”, expresó el profesional, que pidió aclarar algunas cuestiones puntuales a la nota publicada por este medio en su edición anterior.

En ese articulo, Rodolfo Pisauri, el delegado Regional de la Asociación de Capitanes y Patrones, quien lo convocó para realizar el estudio, aseguró que ya se habían hecho una prueba de estabilidad a una de las embarcaciones. “Esto no es correcto, hasta ahora no se ha hecho absolutamente nada”, corrige Fuster, quien comienza a contar todo su proceso de contratación.

“Armé una propuesta de trabajo, que fue aceptada, me piden un presupuesto, se los mando, me piden una adecuación, lo hago, nos ponemos de acuerdo luego de varias idas y vueltas y el trámite entra en el circuito administrativo, luego que el presupuesto final sea aprobado por el ministro Yauhar”, destaca el ingeniero.

Pero después el proceso de contratación entró en un mar de indefiniciones hasta el mes de febrero, cuando desde la Provincia siguen buscando una reducción en el presupuesto. “Les propongo hacer sólo a la flota amarilla, pero ellos me dicen que no tienen tanto tiempo para hacer los estudios. Pero eso me lo dicen recién en abril, y cuando nunca antes habían pedido que el proceso se acelere y veníamos negociando desde noviembre”, expresa.

El trabajo que iba a encarar Fuster había generado ciertos resquemores tanto en la Prefectura Naval como en los propios armadores. El trabajo consistía no solo en la prueba de estabilidad, sino en una revisión de la documentación para saber si los buques tenían una modificación que no figurara en los planos, para ver las condiciones del manual de cargas.

“Hay que hacer las cosas en serio. Una verificación de las condiciones en que el buque sale y entra con la carga donde corresponde y eso lo tiene que hacer Prefectura”, dice el ingeniero naval, quien aseveró que “no puedo aceptar nada que esté fuera de la norma”. Sobre el trabajo del Consejo Profesional de la Industria Naval, puso en duda la manera en que se hará el trabajo. “Nadie explica cómo harán para que los 30 profesionales concurran a Rawson y cómo paralizarán la flota para los análisis. Hay una incoherencia fáctica para llevar adelante el proyecto”, dijo Fuster, quien aclaró que “es obvio que cada uno trabajará en un solo barco y eso lo controlará el Consejo; del mismo modo que si lo hubiese hecho yo, pero más barato”.

Además, el profesional aclaró que es norma del Colegio que se abone por adelantado el 50 por ciento de los honorarios, antes que el profesional salga de su casa. “Mi propuesta era mucho más beneficiosa para las arcas provinciales; cobraba cuando estaba terminado el informe”.

16/04/07
PESCA & PUERTOS

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