Conflicto laboral en la industria pesquera de Mar del Plata.
Conflicto laboral en la industria pesquera de Mar del Plata.
La trama que afecta a los actores laborales que participan del procesamiento de materia prima de origen marino en la industria local llegó con una beligerancia moderada a las elecciones presidenciales.
Más allá que desde algunos ámbitos empresarios preveían horas de suma tensión en el reclamo de los obreros que buscan un cambio en el tipo de relación laboral, la llegada de los candidatos Cristina Fernández y Daniel Scioli a la ciudad fue custodiada por centenares de policías.
En las inmediaciones del Club Once Unidos, donde se hizo el acto, y en las calles del puerto, casi había más policías que manifestantes, siempre dispuestos a aplicar un bastonazo preventivo ante la menor amenaza.
A horas de los comicios, nadie en el gobierno nacional ni provincial quiso regalar imágenes de violencia en un reclamo de trabajadores que luchan por mejores condiciones laborales.
Si bien son pocos los que creen que este conflicto tiene motivos electorales, ahora que la ciudadanía cumplió con su deber cívico, la crisis sigue tan vigente como cuando comenzó, hace más de 100 días.
La falta de señales claras que permitan ordenar la situación, de todos los organismos y autoridades que entienden en el problema, ha llevado a una lucha entre los obreros que buscan cambiar de modelo y aquellos que su necesidad más imperiosa es la de trabajar, sea asociado o bajo relación de dependencia.
Las medidas de fuerza anunciadas por un sindicato “paralelo” al SOIP, que funciona en la sede del propio “original”, el apriete y la amenaza a las plantas para que los trabajadores se sumen al paro, bloqueos en los accesos de las fábricas, por un lado. Denuncias de despidos masivos, represión y judicialización del reclamo de los trabajadores, por otro, contribuyen a generar un clima de tensión que nadie con reales poderes es capaz de frenar.
La lista de responsables es amplia. Desde Gerardo Nieto, que no ha dado señales claras ni siquiera a los obreros reclamantes, hacia dónde ha avanzado, hasta los funcionarios de la AFIP, SENASA, los inspectores del Departamento Pesca de la Municipalidad, del INAES y el IPAC, autoridades de aplicación del cooperativismo, que brillan por su ausencia en esta historia.
Está claro que es un problema complejo donde intervienen un número amplio de factores y hasta es posible que puede no existir una sola solución que conforme a todos los actores. Pero lo malo es que, a juzgar por lo hecho, estos han sido 100 días de dilaciones.
Un tiempo en el que no se ha emitido una sola señal concreta de querer corregir o modificar, aunque sea una pieza, de toda la estructura de falencias que tiene el sistema marplatense.
29/10/07
PESCA & PUERTOS
