Por turno 20 de cada 100 operarios no asisten a trabajar.
Por turno 20 de cada 100 operarios no asisten a trabajar.
(Puerto Madryn) El porcentaje de ausentismo que registran las empresas pesqueras es alarmante, se han diseñado diferentes esquemas de incentivos para reducir esa problemática, pero durante este año volvió a dispararse el índice de trabajadores que no concurren a sus puestos de trabajo. Para que esto ocurra hay un aceitado sistema médico vinculado a organizaciones sindicales que avala y certifica dolencias y patologías de dudosa comprobación.
La modalidad de “conseguir certificados médicos” donde un profesional de la salud justifica la inasistencia al lugar de trabajo, se ha transformado en una práctica habitual y claramente abusiva, según denuncian las empresas.
Si bien se trata de una actividad que puede presentar más enfermedades ocupacionales que otras, el abanico de argumentos médicos que se esgrimen son de los más variados, y evidencian, además, que las inasistencias “por razones de salud” nada tienen que ver con el laboreo que desarrollan en las plantas de procesamiento de pescado.
Para eliminar y contrarrestar estas prácticas abusivas, las empresas habían comenzado a implementar una serie de “incentivos al presentismo”, lo cual había logrado reducir considerablemente la ausencia sistemática del personal. Pero luego hubo varias sentencias de juzgados laborales en las que se condenó a las pesqueras a abonar el “incentivo” a pesar de la ausencia, bajo el argumento que el trabajador no tuvo voluntad de no asistir a su empleo, sino que fue una razón de salud (certificada por un profesional matriculado).
Así las cosas, el incentivo lo debieron pagar al que concurría a trabajar, y también al que no lo hacía, por consiguiente fue eliminado. Y, los porcentajes de ausentismo se dispararon nuevamente a niveles que no registra ninguna otra actividad económica.
La empresa Alpesca SA había logrado contener este vicio laboral-sindical al orden del 6 a 8 por ciento, pero los datos actuales ubican al ausentismo en el 23%. En tanto, Harengus también supo tener porcentajes que rondaban el 7 y 9, y ahora superan holgadamente el 20.
Es decir que por turno, de cada 100 trabajadores, 20 no asisten a su puesto de trabajo, en promedio, aunque existen empresas pesqueras en que la inasistencia de sus empleados roza el 30%.
La ley establece que el enfermo no debe ganar menos que el que trabaja, y al existir en la actividad un esquema de sueldos mínimos garantizados altos, se ha “institucionalizado” la inasistencia, la cual en muchos casos es utilizada para realizar otro trabajo. Se ha llegado al extremo de detectar a un operario de la planta permanente de una empresa, trabajando en otra en forma temporal; mientras en la primera se encontraba con certificado médico.
Después de la fuerte crisis de 2005 el gremio asumió un poder hasta ese entonces desconocido, a tal punto que las firmas, según admiten, hasta se encuentran temerosas de efectivizar despidos justificados ya que eso puede implicarles una protesta sindical con la paralización de la planta. En los dos últimos incrementos salariales hubo negociaciones, pero el acuerdo se alcanzó ni bien se decretó el paro.
En el caso del alto ausentismo de las plantas, parece ocurrir algo parecido, las empresas tienen claro que para que ello ocurra existe un guiño del sindicato que representa a los obreros y está montado un engranaje que así lo permite, que incluye a un grupo de profesionales de la medicina.
Con todo, esta problemática que supo estar en promedio en el 12%, ahora ha crecido al menos 8 puntos, lo cual repercute directamente en el costo laboral de las pesqueras. Y, la solución no parece avizorarse si no se toma conciencia del daño que se infringe a las fuentes de empleo, a las cuales, desde el discurso se dice que se deben cuidar.
29/10/07
PESCA & PUERTOS
