La Aduana local solicitó que las autoridades del puerto dejen de admitir la descarga de buques fresqueros en el espigón 2, con el propósito de facilitar sus tareas de control del comercio exterior. El pedido no cayó para nada bien entre los armadores, quienes ya sufren restricciones para operar dentro de una estación marítima cuyos muelles, habitualmente, permanecen colmados de embarcaciones.
La Aduana local solicitó que las autoridades del puerto dejen de admitir la descarga de buques fresqueros en el espigón 2, con el propósito de facilitar sus tareas de control del comercio exterior. El pedido no cayó para nada bien entre los armadores, quienes ya sufren restricciones para operar dentro de una estación marítima cuyos muelles, habitualmente, permanecen colmados de embarcaciones.
Argumentaron que si los pesqueros son obligados a abandonar ese lugar, conocido, como "zona primaria aduanera", deberían afrontar mayores complicaciones aún.
Para la Aduana, la presencia de los barcos que realizan sus descargas de pescado fresco en ese lugar, donde además se realiza la carga de contenedores, "entorpece" la tarea de control de comercio exterior.
El planteo de la Dirección General de Aduanas fue formalizado a través de una nota ante el Consorcio de Administración del Puerto.
En ella se planteó que la medida solicitada tiene como propósito "incrementar la productividad y eficiencia en las tareas propias del organismo, en procura de asegurar y facilitar el comercio global y combatir toda maniobra ilícita en pos del bienestar económico y social del país".
Ante el malestar que provocó el pedido de la Aduana, algunos armadores sacaron a relucir sus quejas por la calidad del servicio que hoy presta el organismo entre las empresas que se dedican a la exportación debido a la escasez de personal.
Es que la cantidad de inspectores disponibles para realizar los controles de los despachos al exterior, no sería suficiente por lo que comenzó a establecerse como algo habitual el pago de horas extras para que los agentes cumplan con su función fuera del horario administrativo. Los montos adicionales deben ser abonados por las propias empresas, que advirtieron que para cubrir el déficit de empleados del organismo público estatal, ellas mismas deben desembolsar alrededor de 200 mil pesos mensuales. Hubo quienes plantearon que aún haciéndose cargo del pago de las horas extras ninguna empresa tiene garantías de contar en tiempo y forma con los servicios de los inspectores.
Esto suele crear enormes complicaciones entre los exportadores, que se ven obligados a demorar los despachos de la mercadería desde sus plantas hasta los contenedores.
09/09/07
LA CAPITAL – MAR DEL PLATA
