Impiden el ingreso de residuos hospitalarios (Buenos Aires)

Gracias a un acuerdo entre la Aduana, las líneas navieras y las terminales portuarias, mediante el cual se adelanta la información de la carga antes de que llegue el buque (para poder hacer un control selectivo de la mercadería), se logró impedir el despacho a plaza de equipamiento médico usado (residuos hospitalarios) procedente de Miami, Estados Unidos, en un procedimiento realizado en Terminales Río de la Plata la semana última.

Gracias a un acuerdo entre la Aduana, las líneas navieras y las terminales portuarias, mediante el cual se adelanta la información de la carga antes de que llegue el buque (para poder hacer un control selectivo de la mercadería), se logró impedir el despacho a plaza de equipamiento médico usado (residuos hospitalarios) procedente de Miami, Estados Unidos, en un procedimiento realizado en Terminales Río de la Plata la semana última.

Mientras la declaración sumaria presentada ante la Aduana se consignaba la importación de "máquinas fotocopiadoras" (por una empresa del rubro no registrada como importador), el conocimiento de embarque señalaba que se trataba de "80 paquetes de piezas de mercadería general".

Tras tomar nota de la discrepancia entre ambos documentos, se decidió hacer pasar por el escáner el contenedor en cuestión, apenas bajado del buque. Al mismo tiempo, se constató una diferencia de peso de 7870 kilos entre lo real y lo declarado.

La mercadería consistía en 42 equipos, con controles vencidos, muchos de los cuales tenían todavía fluidos, aceites, rastros de sangre y filtros destrozados. "Algunas todavía tenían las planillas usadas por los médicos, y con más de 45.000 horas de uso, cuando el último control se había realizado a las 15.000 horas. Todo el instrumental estaba usado y vencido", señalaron fuentes de la Aduana.

Se decomisaron incubadoras; equipos de monitoreo cardiológico; para anestesia; para cuidado de infartos; de perfusión para bypass cardiopulmonar, y de bombeo, entre otros, por un valor aproximado de un millón de dólares.

21/07/09
LA NACION

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