El paro decretado el viernes 20 de abril por el SOMU en Puerto Deseado que afectaba a los buques de la flota tangonera con base en esa estación marítima, fue levantado el martes 24 tras la firma de un exhorto por la secretaria de Trabajo de la Nación, Noemí Rial, instando a las cámaras empresarias, CALaPa y CAPECA, y al SOMU a continuar con la negociaciones por la firma del Convenio Colectivo de Trabajo, “en el marco de la paz social que debe imperar en las relaciones laborales”.
El paro decretado el viernes 20 de abril por el SOMU en Puerto Deseado que afectaba a los buques de la flota tangonera con base en esa estación marítima, fue levantado el martes 24 tras la firma de un exhorto por la secretaria de Trabajo de la Nación, Noemí Rial, instando a las cámaras empresarias, CALaPa y CAPECA, y al SOMU a continuar con la negociaciones por la firma del Convenio Colectivo de Trabajo, “en el marco de la paz social que debe imperar en las relaciones laborales”.
Estas negociaciones son de importancia decisiva para la pesca nacional porque serán la base para los convenios de los 5 gremios de oficiales de los buques, que aún tienen de base el viejo Convenio de 1975.
La medida fue acatada de mala gana por la delegación del SOMU Puerto Deseado, que en los últimos años se ha mostrado muy combativa en cada inicio de la zafra langostinera. En Puerto Deseado tienen que convivir las corrientes de opinión del SOMU, orientadas en sentido de la actividad pesquera general y nacional y las de la Asociación de Marineros Santacruceños, muy influyente en la localidad, que básicamente operan sobre los barcos langostineros locales. La huelga declarada por ellos el 20 de abril, nunca fue atendida por el resto de la flota tangonera ni fuera del ámbito de Puerto Deseado.
Al conocerse la disposición firmada en Trabajo Nación varios marineros locales que se comunicaron con P&P lanzaron misiles de grueso calibre contra el SOMU Central, asegurando que no se sentían representados. Por su parte otros hombres, en su mayoría de otras provincias, no estaban de acuerdo con la medida de fuerza, “teníamos que acatarla por obligación, pero vinimos a juntar algo de plata para nuestras familias y queremos salir a pescar”, señalaban por lo bajo.
La medida de fuerza que afectaba solamente a la flota tangonera del principal puerto santacruceño, había sido justificada por el delegado local del SOMU, Ricardo Soto, quien mediante un comunicado enviado a los medios recordaba las dos actas firmadas en Río Gallegos en febrero del 2006 y posteriormente en julio de ese mismo año donde las partes “se comprometían a continuar con la negociación por un Convenio Colectivo de Trabajo que rija la pesca del langostino”. Soto señalaba que ninguna de las instancias que le siguieron lograron llegar a buen puerto “ya que la conciliación obligatoria dictada en marzo de este año había sido improcedente por no existir conflicto alguno y las reuniones posteriores resultaron infructuosas”, ampliando que “se adivinaba a las claras que la actitud empresarial jugaba a dilatar la firma del Convenio ya que en dos meses la zafra termina y no habría motivo que obligue a seguir con las negociaciones hasta la próxima”. Termina su comunicado: “que por todo lo expuesto y habiendo agotad o todas las vías de diálogo se resuelve ejercer el derecho constitucional y decretar el cese de actividades de la flota tangonera”.
Sin embargo, la firma del Convenio tiene que ser hecha por el SOMU Central, porque supera ampliamente el ámbito local de Puerto Deseado, y de la pesquería de langostinos. Las reuniones en Buenos Aires entre el SOMU y las cámaras empresarias CAPECA y CALaPa, son constantes y venían desarrollándose dentro del buen clima que la exhortación del Ministerio de Trabajo de la Nación ha hecho a recuperar, tras la huelga de Puerto Deseado del 20 al 24 de este mes. Todas nuestras fuentes, indican que la firma se conseguiría en menos de dos semanas.
El sector langostinero es el privilegiado de la pesca por ser con mucho el de mayores ingresos –superan los 15 mil pesos mensuales los de menor categoría– lo que hace más llamativa la protesta concentrada exclusivamente en Puerto Deseado, ya que todo el resto de la actividad pesquera, y los langostineros con base en otros puertos, nunca cesaron sus actividades.
Los empresarios, por su parte se ven muy condicionados, porque la relación de costos directos del personal embarcado en los langostineros supera el 50 por ciento de lo producido en langostino exportado, debido a las subas concedidas anteriormente y a la importante baja del precio del langostino. “Esa situación es insostenible en el tiempo, si no hay recuperación del precio internacional”, nos dijeron, y “no podemos perder de vista que detrás del SOMU, aguardan los dos gremios de máquinas, conductores y maquinistas, y 3 más del personal de puente, que tienen de base las condiciones de los marineros que el SOMU representa”.
Todo hace pensar que se terminó el gran negocio de los langostinos, causante de que la actividad pesquera sea la segunda actividad privada en la Patagonia en nivel de empleo, detrás de los petroleros. Detrás de los langostinos hay más de 2.500 empleos en plantas en tierra, obligatorios para tener las licencias de pesca, de improbable rentabilidad sin mucha merluza.
30/04/07
PESCA & PUERTOS
