Es un axioma: en todo colapso, alguien sale ganando. La Argentina abonó en los últimos 10 años la productividad agrícola.Creció el comercio, y lo hizo apalancándose en una infraestructura que, ociosa por mucho tiempo, hoy es una olla a vapor.
La Argentina es una república camionera. Los ferrocarriles no transportan los mayores rindes logrados por la expansión de la frontera agrícola. Los monopoliza el camión. Sobre ruedas se mueve más del 77% de los granos en la Argentina. Y sólo el 20% de la red caminera nacional está pavimentada. A más cosecha, más camiones, y más colas de camiones, más tiempos de demora en los centros de acopio, y en los accesos a los puertos, más congestión hacia y en las terminales granarias. Más ineficiencia, menos competitividad. Más silencio en los encargados de planificar para resolver.
El río, con sus curvas y contracurvas, aumentó su participación en el transporte a… ¡Menos del 1% del total! Mover una tonelada de granos por el río es ocho veces más barato que hacerlo por los caminos.
El ferrocarril también es más barato y es la mejor opción para distancias más largas. ¿Cuántas veces los ingenieros -cuya matrícula la Presidenta varias veces rogó que incremente porqué así lo demanda el país- advirtieron (tal vez muy tímidamente) que la Argentina es un país cuyas distancias obligan al tendido de rieles para mover mercaderías de mucho volumen y poco valor relativo por tonelada como el caso de las commodities ? El tren que llega al puerto de Bahía Blanca es casi tan rápido como una carreta: se mueve a 16 kilómetros por hora por el estado en el que se encuentran las vías.
Si el canal troncal del Paraná incrementara su profundidad dos pies, la producción ganaría US$ 6 por tonelada. Si el calado llegara a 36 pies, se ganaría el equivalente a 2,5 puntos de las retenciones agrícolas. Si no se quisiera ir contra natura , hay alternativas que proponen adaptar el transporte al río en lugar del río al transporte.
En el gobierno, lo urgente supera a lo importante. Lo importante es que el futuro ya llegó. Y urge hacer algo.
Por Emiliano Galli
16/09/08
LA NACIÓN
