Algunas horas más tarde de lo previsto, el pasado miércoles el CFP recibió a los empresarios pesqueros de las principales cámaras del sector haciéndose eco del pedido realizado para evaluar en conjunto la grave situación que enfrenta la pesquería del calamar.
Algunas horas más tarde de lo previsto, el pasado miércoles el CFP recibió a los empresarios pesqueros de las principales cámaras del sector haciéndose eco del pedido realizado para evaluar en conjunto la grave situación que enfrenta la pesquería del calamar.
La posición de los miembros de CAPECA, CAPIP, CEPA, CAIPA, CALaPa, CAPA y CABFA fue bastante clara, “en las condiciones actuales la flota no sale”. Y los argumentos son contundentes, con un producto que se paga internacionalmente a 500 dólares la tonelada y cuesta 200 para descargarlo y ponerlo en un contenedor y otros 300 para la tripulación, la ecuación no cierra.
Por el lado de los empresarios evalúan que la situación biológica del calamar es buena pero sin embargo persiste la preocupación de que se mantengan todas las pautas de investigación, todas las campañas en tiempo y forma y que se siga manejando el recurso con buen criterio.
Por otra parte, aceptan la responsabilidad por acceder a un aumento de sueldos que hoy con la caída del precio internacional del calamar se hace imposible de sostener.
Pero el rosario de cuestionamientos fue más extenso que las alabanzas y allí se enumeraron las retenciones, la falta de reintegros, la desaparición de los reembolsos, los costos de estibaje o los de de energía y la falta de coordinación dentro de las provincias y con la Nación.
Los empresarios explicaron que con los costos actuales las provincias más afectadas serán Chubut y Santa Cruz, ya que operar desde los puertos de esas provincias implica un costo adicional de 50 o 60 dólares por tonelada exportada. “Si hipotéticamente algún barco sale, va a salir de acá o Mar del Plata” se escuchó decir a un empresario al salir de la reunión. Y los representantes patagónicos en el CFP tomaron nota ya que la flota parada afecta a unas 3 mil personas embarcadas, más todo el personal de tierra y fundamentalmente esto le pegaría de lleno a Deseado y a Madryn.
Por el lado de los Consejeros se limitaron a escuchar y matizaron las quejas empresarias con algunas preguntas. Pero ya con los números enfrente los rostros mostraban cierta preocupación.
Quedó un compás de espera, que como todo en estos días significa postergar hechos y palabras para después de las elecciones. No quedan tantos meses entre los comicios y la fecha de la próxima zafra y “así la flota no sale”, reiteró uno de los presentes.
16/10/07
PESCA & PUERTOS
