La primera experiencia con biodiesel que se realizó al cargar parte del tanque de un buque pesquero concluyó la semana pasada con el regreso a puerto de la embarcación Codepeca I, habiéndose realizado una evaluación en principio positiva, pero que deberá ajustarse con mayores parámetros de análisis de cara a un futuro en el que se pueda contar con un volumen de producción a escala industrial, para lo cual viene trabajando la empresa Biocombustibles de Chubut S.A.
La primera experiencia con biodiesel que se realizó al cargar parte del tanque de un buque pesquero concluyó la semana pasada con el regreso a puerto de la embarcación Codepeca I, habiéndose realizado una evaluación en principio positiva, pero que deberá ajustarse con mayores parámetros de análisis de cara a un futuro en el que se pueda contar con un volumen de producción a escala industrial, para lo cual viene trabajando la empresa Biocombustibles de Chubut S.A.
Tras el ingreso del buque a los muelles de Puerto Madryn, desde la empresa Harengus se formularon comentarios que en principio resultan satisfactorios en torno a la prueba piloto, que había comenzado el martes 17 de julio con la partida del buque desde Comodoro Rivadavia. En esa oportunidad se cargaron unos 5.000 litros de biodiesel, producido a partir de una mezcla de aceite de microalgas con aceite vegetal.
De todos modos, la celeridad con que se resolvió la experiencia impidió contar con mayores elementos de medición o análisis en cada etapa de la operación, si bien los comentarios de capitán y maquinista permitían inferir sensaciones favorables. Así, por ejemplo, no pudieron hacerse registros del rendimiento al momento del arrastre en la maniobra de pesca, que es cuando mayor exigencia afronta la máquina. Fue así que las primeras impresiones mostrarían una mejora en la potencia y rendimiento a partir de los comentarios del capitán de la nave. Para equilibrar el análisis y mensurar la necesidad de mayores análisis, el maquinista notó una mayor frecuencia en el recambio de filtros. Esto fue atribuido a la mezcla del diesel de origen vegetal con el convencional, que pudo remover sedimentos de éste, por lo que no sería una complicación insalvable.
En todo caso, los primeros comentarios se formularon sobre la base de que se trató de una primera experiencia y en la que aún será necesario ajustar no pocos detalles, tanto en lo que hace a las tramitaciones pertinentes de Aduanas como en lo que refiere a la posibilidad en sí de contar con una producción a nivel industrial.
En tal sentido, desde la misma empresa se evaluaba que el factor preponderante para una demanda sostenida de este nuevo producto podría estar dado en las dificultades para el aprovisionamiento de gasoil que atraviesa el país, en caso de que esto se profundice en los próximos años. Otro de los temas que aún requiere definición es el precio del combustible, ya que como ha sostenido el propio emprendedor que ha desarrollado la tecnología, Marcelo G. Machín, el precio podría mejorarse con un claro aprovechamiento de los elementos remanentes de la producción, algo que ha sido contemplado por el sistema creado desde esta empresa, que cuenta con apoyo del Estado provincial y el Centro de las Energías de Comodoro Rivadavia.
En busca de mercados
Recientemente, por otro lado, se confirmó la firma de un convenio entre la empresa Biocombustibles de Chubut S.A y la estadounidense Renewable Energies Development Group LLC. El objetivo del contrato es avanzar en la inserción comercial en Estados Unidos del desarrollo en el que ha avanzado la empresa chubutense, que por otro lado sigue trabajando para la producción de diesel de microalgas a escala industrial, a partir de cultivos a ubicarse en la zona cercana al área marítima comodorense.
08/08/07
CRÓNICA

