Prefectura afirma que el crucero puede ingresar, pero el buque no arribará a Mar del Plata. La autorización de la fuerza de seguridad llegó después de que la naviera confirmara que no llegaría a estas costas. Los operadores turísticos no ocultaron su disconformidad y acusan “falta de planificación”.
Prefectura afirma que el crucero puede ingresar, pero el buque no arribará a Mar del Plata. La autorización de la fuerza de seguridad llegó después de que la naviera confirmara que no llegaría a estas costas. Los operadores turísticos no ocultaron su disconformidad y acusan “falta de planificación”.
Los operadores turísticos que estaban detrás de la llegada del crucero “AÍDA CARA” a la ciudad tienen en claro que el buque no arribará al puerto de Mar del Plata. El motivo, señalan, es la falta de dragado.
Sin embargo, ayer a la tarde desde Prefectura Naval Argentina firmaron la autorización –que implica las medidas de seguridad necesarias- para el ingreso de la lujosa embarcación a la terminal portuaria. La contradicción queda en evidencia. En tanto, desde el Consorcio Portuario sólo se remitieron a reenviar la disposición de la fuerza naval nacional. Su titular, Eduardo Pezzati, que celebró y ponderó a la ciudad como destino turístico de grandes cruceros, mantuvo sus celulares apagados.
“El barco permanecerá seis horas en puerto, aunque hay que ver las condiciones del tiempo”, señalaba Pezzati, una semana atrás en vísperas de la colada de fideos de la Fiesta de los Pescadores. Tal vez como un modo de prever las críticas que pueden llegar siete días después si se confirma lo que los operadores turísticos de Buenos Aires y Mar del Plata ya lamentan: el “AÍDA CARA”, un crucero de lujo alemán, finalmente no ingresaría al puerto marplatense. Sus 193 metros de eslora serían demasiado para el canal secundario que permite el paso de buques de 170 metros, con una limitante de 150, dependiendo de las condiciones del mar, de acuerdo a la última batimetría oficial.
Desde el Consorcio Portuario no hubo información oficial, a pesar de los intentos de comunicación con su titular, que no atendió los teléfonos. Sólo se envío por mail la disposición de Prefectura Naval Argentina “de la que surge que el Puerto de Mar del Plata se encuentra apto y operativo para recibir a esta embarcación”.
El prefecto Walter Guido desmintió a este medio las versiones que indicaban que el “AÍDA CARA” no ingresará al puerto local. Dijo, por el contrario, que estaría llegando hoy cerca de las 10. “Emití hoy (por ayer) la autorización por vía de excepción”, apuntó.
Tras considerar “que resulta necesario la exigencia de medidas de seguridad adicionales”, estableció la autorización del ingreso del buque. Dijo que debe haber un “pronóstico y condiciones hidrometeorológicas favorables”, que implican intensidad máxima de viento de 18 kilómetros por hora para el ingreso y 27 kilómetros por hora para la partida; con óptimas condiciones de visibilidad y una altura de ola máxima de 1,5 metros. Y añadió que se deberán embarcar como mínimo dos prácticos de Puerto para las maniobras de ingreso y egreso.
“Las condiciones de seguridad están dadas”, aseguró. Sin embargo, la autorización llega después de que la naviera confirmó que no arribaría a estas costas.
El propio Pezzati había expresado el pasado lunes, en declaraciones radiales, que el crucero entraría “sin problemas”; pero ya se sabía que la cuestión no sería tan fácil.
Ese mismo día Revista Puerto publicaba –como anticipo- una nota firmada por Roberto Garrone que establecía la posibilidad de que el Aída Cara amarrara en la rada, frente a la costa, sin ingresar a puerto. “Aunque parezca increíble, después de año y medio de tener la draga Mendoza en Mar del Plata, el buque no puede sortear el canal secundario para ingresar y estacionarse en la Escollera Norte”, relata el escrito.
Para evitar pagar el costo político, analiza el periodista especializado, daba cuenta de “una estrategia para informar que el barco no ingresará debido a malas condiciones para la navegación”.
“Mar del Plata se quedó sin barco”
“La decisión la tomó el capitán del barco ante la falta de información desde Mar del Plata. Hubo algunas reuniones entre Prefectura y gente de la naviera, pero nunca encontraron el sí definitivo y así Mar del Plata se quedó sin barco”, explicó Facundo Ruiz Díaz, gerente de la oficina en Buenos Aires de la agencia Nuevo Mundo Viajes, contratista del servicio en Argentina para el crucero, al explicar el porqué de la cancelación del arribo a la ciudad.
El empresario explicó que la entrada en Mar del Plata fue reemplazada por un segundo día en Montevideo; y lamentó el trabajo “en vano” que se realizó en la ciudad –filmaciones y demás- para la venta de excursiones.
“Se manejó todo muy mal. Como país, nos deja mal parados. Esto se da por falta de planificación. En un año no se hizo absolutamente nada del dragado que se tenía que hacer”, expresó y contempló que la ciudad pierde una importante oportunidad de posicionarse como destino turístico para recibir cruceros. El “AÍDA CARA”, de la naviera Aída Cruiser, mide 193 metros de eslora con una manga de 37 metros, y tiene una capacidad para 1500 pasajeros y 400 tripulantes a bordo.
“¿Esperaban un milagro?”
El Atlántico se comunicó también con Laura Pareta, gerente de Dynamic Viajes, una agencia de turismo receptivo que lleva más de tres décadas asistiendo a turistas nacionales y extranjeros en Mar del Plata y zona. Ellos fueron comunicados el martes a las 14.30 de la cancelación de la llegada del crucero. “No se hicieron las cosas como se tendrían que haber hecho”, señaló.
“Recién el lunes nosotros supimos que había problemas con el ingreso del buque. Nadie nos había dicho nada. Se habrían tomado otro tipo de previsiones”, reparó.
Enseguida, Pareta interrogó: “¿Acaso esperaban un milagro?”. La gerente de la firma contempló que el episodio les pudo haber traído “un gran perjuicio económico”.
“Fuimos los últimos en enterarnos y éramos los primeros en perder plata”, indicó y dijo que se habían contratado once micros, once guías y once intérpretes.
De todas maneras, Pareta sostuvo que “tanto la gente del crucero como la ciudad tuvieron un gran perjuicio”. Hasta ayer se habían vendido seis micros completos con excursiones y por lo tanto se debió devolver el dinero y brindar explicaciones a los turistas a bordo.
“Hace dos años se prometió que el acceso estaría en condiciones. Hay escalas y excursiones que se venden con antelación, no son cosas que se deciden de un día para otro. Ha sido un gran papelón”, disparó la gerente de la empresa.
20/01/11
EL ATLÁNTICO
