Disputa por zonas francas de Brasil

El gobierno argentino se opone porque contraría al Mercosur.

El gobierno argentino se opone porque contraría al Mercosur.

SAN PABLO.- El gobierno argentino les va a pedir una explicación a las autoridades brasileñas sobre la creación de 17 zonas francas que podrían violar el arancel externo común del Mercosur y fomentar la creación de "maquiladoras" dentro del bloque regional.

Según manifestó a LA NACION el embajador de la Argentina en Brasil, Juan Pablo Lohlé, ésa es la decisión del gobierno de Néstor Kirchner con relación a la decisión brasileña de crear lo que llamó Zonas de Procesamiento de Exportaciones (ZPE) en su territorio.

Tendrán beneficios fiscales para producir en territorio brasileño importando partes de terceros mercados sin pagar impuestos, ni tributos internos, para después exportar el producto.

La novedad es que las empresas que se instalen en esas ZPE tendrían también la posibilidad de "internalizar" un 20% de su producción, es decir, venderla dentro de Brasil o en los demás países del Mercosur.

La ley sancionada establece que esa producción internalizada tendría que pagar impuestos como cualquier otro producto brasileño, para no violar las normas de la Organización Mundial del Comercio ni las del bloque regional.

Para regir, la ley necesita todavía la creación de una medida provisional que la reglamente, mediante un acuerdo con los senadores. Esa discusión se iniciará el mes próximo.

Las preocupaciones del gobierno argentino son varias. "Primero, porque habíamos establecido que las únicas zonas francas iban a ser la de Manaos y Tierra del Fuego. Ahora surgen 17 más", cuestionó Lohlé. El embajador, que pidió explicaciones a Brasil para poder presentar las conclusiones en la Argentina, también llamó la atención sobre la posibilidad de que esas zonas francas se terminen convirtiendo en "maquiladoras", meros lugares de armado de productos, sin ningún tipo de complejidad industrial. Eso afectaría a todas las industrias, no sólo argentinas, sino también brasileñas.

Además, el Mercosur podría convertirse en una base de producción china o inclusive norteamericana, que traería componentes y partes más complejas de su territorio, sin agregar nada de valor local. Por otro lado, la preocupación es cómo fiscalizar que ese 20% de producción internalizada pague efectivamente impuestos.

Por Luis Esnal
Corresponsal en Brasil

28/07/07
LA NACION

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