Investigadores de la UBA trabajan en un convenio con la empresa Oilfox para estudiar los procesos enzimáticos que resultan más económicos para elaborar biodiesel a partir de aceite de microalgas.
Investigadores de la UBA trabajan en un convenio con la empresa Oilfox para estudiar los procesos enzimáticos que resultan más económicos para elaborar biodiesel a partir de aceite de microalgas.
La producción de biocombustibles ha cobrado una centralidad creciente como estrategia alternativa al uso de combustibles fósiles, por ejemplo, los derivados del petróleo, que amenazan con su próxima extinción.
Con este escenario como premisa, las facultades de Farmacia y Bioquímica y de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (UBA) suscribieron recientemente un convenio con la empresa Oil Fox S.A. para desarrollar tareas conjuntas de investigación y actividades de intercambio tecnológico y de personal en el área de los biocombustibles, con el interés centrado en la producción de biodiesel.
La idea consiste en elaborar biodiesel a partir de aceite de microalgas. Desde Farmacia y Bioquímica, los investigadores estudian los procesos enzimáticos más económicos para producirlo. Trabajan junto a especialistas de la Facultad de Ingeniería, en el marco del convenio que la casa de estudios suscribió con Oilfox.
La empresa cuenta con una planta de piletones instalados en la costa de la Provincia de Chubut donde cultivan algas y extraen de allí el aceite que constituye la base para la generación de combustible.
Producción en dos métodos
Su producción se realiza, básicamente, a partir de dos métodos: hidrólisis en medio ácido e hidrólisis enzimática. La doctora en Bioquímica Albertina Moglioni, profesora adjunta de la Cátedra de Química Medicinal, de la Facultad de Farmacia y Boquímica, explica que el primer método, la hidrólisis en medio ácido, presenta la ventaja de ser económico y además permite trabajar con aceites de mala calidad y obtener combustibles de calidad aceptable. Sin embargo, advierte que ?posee una desventaja remarcable cuando se lo evalúa desde el impacto ambiental: el proceso genera sales, desechos indeseables y difíciles de biodegradar".
El segundo de los métodos, la hidrólisis enzimática, requiere el uso de enzimas (lipasas) para obtener combustible. "Esta forma es ventajosa porque que no genera productos tóxicos durante el proceso productivo, y porque, además, las enzimas pueden ser recicladas y volver a utilizarse en un próximo proceso extractivo ", señala Moglioni. En consecuencia, se trata de un proceso mucho menos contaminante, debido a que se obtiene un producto biodegradable con el uso de un reactivo que también es biodegradable. De todas maneras, debido a que en la Argentina no existen empresas que se dediquen a inmovilizar enzimas, no queda otro remedio más que importarlas.
Un proyecto que se extiende
El proyecto de la Facultad de Farmacia y Bioquímica es bastante más ambicioso. "Consiste en estudiar los procesos enzimáticos más económicos, encontrar y poner en condiciones las enzimas más apropiadas para realizarlos, y luego inmovilizarlas, de modo de tenerlas listas para que trabajen eficientemente en los procesos productivos de biocombustibles", apunta Moglioni.
Y agrega que "en la facultad varios grupos de investigadores cuentan con trayectoria y conocimientos para generar estos desarrollos". La investigadora opera como coordinadora por parte de la Facultad de Farmacia y Bioquímica del convenio suscripto entre la UBA y Oilfox.
El equipo de investigación que integra Moglioni se encargará ensayar las lipasas presentes en órganos animales. Para ello, generarán homogenatos de páncreas e hígado de cerdo, sobre los que estudiarán la capacidad de las enzimas presentes para producir combustibles a partir del aceite de alga que proveerá Oilfox.
Producir homogenato podría comparase con hacer un picadillo de páncreas e hígados porcino, pero esta vez, no estará destinado a elaborar paté, sino a un proceso químico que permitirá contar con un stock suficiente de enzimas.
De allí en más, otros grupos de investigadores de Farmacia y Bioquímica se harán cargo de la próxima etapa: el aislamiento e inmovilización de las enzimas. A lo que remarca que es posible que estas enzimas sean menos efectivas en la extracción de biocombustibles que las importadas.
Al ser un proceso industrial, debe obtenerse un saldo positivo en el cálculo de costo-beneficio. Conviene, entonces, tener en cuenta que las enzimas obtenidas acá, serán de un costo sensiblemente inferior a los 20.000 dólares estadounidenses que se debe pagar por un kilo de enzimas importadas. Y esto determinaría que, aunque se produzca menos cantidad de combustible, el costo final del proceso lo hace muy rentable.
En febrero de 2007, el gobierno de la Provincia de Chubut firmó una carta de intención entre la empresa Oil Fox S.A. y Biocombustibles Chubut S.A., destinada a promover y difundir la producción de biodiesel a partir de aceite de algas. En esta ocasión la empresa se comprometió a incorporar a su futura refinería toda la producción de aceite a base de algas que Chubut quiera venderle, así como la producción ya elaborada hasta el momento.
Actualmente, la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA gestiona la firma de un convenio con la Universidad Nacional de Salta (UNSa). En esa universidad, el grupo de investigación dirigido por la doctora Mirta Daz, con la colaboración de la licenciada Daniela Royon, estudia la efectividad de una enzima aislada de Candida antárctica y la aplican en ensayos para producir biocombustibles a partir de distintos aceites de origen vegetal.
El proyecto de la Facultad de Farmacia y Bioquímica consiste en probar la efectividad de enzima que extraerán de los homogenatos de hígado y páncreas de cerdo del medio local. Así, se podrá comparar los resultados obtenidos por los investigadores de la UBA con los que, paralelamente, estén obteniendo los especialistas de la UNSa.
Por otra parte, un equipo estudiantes de ingeniería dirigidos por la doctora Daniela Romano, profesora de la Facultad de Ingeniería de la UBA, y directora del Grupo de Energías Renovables de esa facultad, diseñó una planta para obtener biodiesel, que actualmente trabaja en escala piloto. La primera etapa del convenio UBA-Oil Fox consiste en hacer funcionar esa planta con el fin de establecerla, es decir que pase de la escala piloto a la escala de producción industrial.
18/06/07
www.universia.com.ar
