Laura Luchini, Directora de Acuicultura de la Nación.
Laura Luchini, Directora de Acuicultura de la Nación.
Desde hace más de 20 años viene empujando la acuicultura en el país. Conoce palmo a palmo nuestro territorio y que se produce en cada sitio. Graduada en Biología en la UBA y especializada en Oceanografía en Francia, es la voz más autorizada de la acuicultura en la Argentina
– ¿Cuál es la realidad de la acuicultura en el país?
– Está creciendo. La acuicultura en la Argentina crece, lentamente pero crece. Solamente ha tenido un bache con la crisis económica del 2001. En esa época a los productores se les hizo muy difícil porque las inversiones son grandes en acuicultura de volumen, según la especie y el sistema en que se hace, y luego porque la exportación no les convenía en absoluto. Pero a partir de la nueva fase económica empezó a crecer nuevamente y está creciendo los últimos 2 ó 3 años a un 17,5 por ciento. En el 2005 se hicieron 2.500 toneladas en total de todos los productos, desde los moluscos, pasando por los peces hasta anfibios y reptiles, incluso yacarés. Aún no se terminaron los registros del 2006 pero estarán un poco por arriba de las 2.500 toneladas también.
Y los productores están esperando que como país cumplamos con algunas normativas para poder aumentar la exportación que es lo que les interesa. Ya hay varios proyectos de acuicultura en marcha, que apuntan a mayor tonelaje para exportación, porque están demandando bastante de Estados Unidos, Europa y también de otros países.
– ¿Y cómo está la exportación en este momento?
– Por ahora la única empresa que exporta es Truchas Alicurá, que exporta el 100 por ciento de su producción, que en este momento son entre 700 u 800 toneladas, en vivo.
– En el mundo la acuicultura avanza reemplazando a la pesca marítima y continental ¿Cuál es su visión sobre este fenómeno y qué puede pasar en nuestro país?
– Todos saben que la pesca marítima, tanto como la continental, ya llegó a un plató y de ahí no va a salir y que la acuicultura va a tener que reemplazar en parte, ya que nunca va a poder reemplazar todo lo que viene de los mares y de los ríos, pero se calcula que un porcentaje lo va a tener que aportar la acuicultura y por esto está creciendo. En las últimas décadas creció al 8 ó 10 por ciento anual y también va a llegar a un plató donde no va a poder crecer más.
Quizás el problema más grande de la acuicultura se refiere al cultivo de carnívoros, porque utilizan mucha proteína y esta viene de la harina de pescado, con lo cual casi todos los países fuertes en acuicultura están trabajando en sus universidades e institutos a marcha forzada buscando implementar fórmulas que vayan reemplazando la harina de pescado.
Nosotros si bien tenemos poca acuicultura ya estamos trabajando en eso, un poco por la harina de pescado y otro poco para bajar los costos del producto, porque la harina de pescado es cada vez más escasa y cada vez más cara. Hemos trabajado en el ensilado, que se trabaja con desechos de las pesquerías que se convierte por métodos químicos o biológicos y se agrega a la fórmula del alimento en lugar de la harina de pescado. Igual la harina se debe utilizar en el inicio, en la larvicultura y en el primer engorde.
En el caso de la trucha o el surubí se tiene que utilizar harina de pescado, ya que los salmónidos como la trucha no aceptan bien digestivamente los hidratos de carbono, en cambio los peces aguas cálidas si los aceptan y se lo puede reemplazar mucho por la soja.
– ¿Qué tipos de cultivos tenemos en la Argentina?
– En general tenemos 3 tipos de cultivo, extensivo, semi intensivo e intensivo y hay uno, ranas, que es súper intensivo. En peces y crustáceos depende, los crustáceos son muy territoriales y generalmente se va a semi intensivo para su cultivo. El extensivo es el típico cultivo que se hace acá de pejerrey en las lagunas, no se cultiva sino que reproduce el pejerrey, se obtienen los alevinos para sembrar las lagunas y será más o menos productiva la laguna de acuerdo al alimento de producción propia que tenga. Ahí lo único que hace es sembrar, generalmente lo hacen las provincias, como se siembran truchas en todos lados para la pesca deportiva.
En el caso de la trucha, también se alimenta de lo que encuentra, en los lagos o en los embalses. Nuestros lagos y embalses tienen agua que viene de deshielo, entonces no trae mucho alimento, por eso la trucha se puede sembrar hasta determinado volumen de alevinos. Si se hace cultivo en jaulas hay que calcular obligatoriamente lo que se llama capacidad de carga del embalse.
– ¿Y cómo está la capacidad de carga de nuestros embalses?
– En los embalses del Limay ya está calculada la capacidad de carga, para Alicurá, para Piedra del Águila y para El Chocón. El caso de Alicurá, si ingresa Río Negro con la producción que está acordando actualmente se estaría alcanzando la capacidad máxima de carga. Sin embargo, estamos por hacer un nuevo estudio de capacidad de carga, con gente especializada en estos tópicos, porque si bien hay varios estudios el último es del año 1997 y fueron muy conservadores porque había muy poca producción.
– ¿Cuáles son las principales especies que se están cultivando en nuestro país?
– El sur es prácticamente el reino de las truchas. Argentina tiene bastantes dificultades en cuanto a sitios, y es muy importante la elección de sitios. Para salmón en sí no tiene un mar como es el Pacífico, el Atlántico tiene mareas muy pronunciadas a medida que nos vamos para el sur y tiene pocos resguardos para hacer producción en jaulas del tipo que hace Chile. Por eso no podemos imitar a Chile y tampoco podemos imitar a Brasil por las temperaturas que ellos tienen.
Argentina tiene varios climas, que los puede utilizar, y va tener que encontrar su propio camino en acuicultura, y de hecho lo está encontrando. Argentina tiene un campo muy grande y lo que se llama acuicultura rural o agro-acuicultura se puede desarrollar perfectamente y es la que más se está desarrollando actualmente.
En campos de menos de 200 hectáreas, se sigue con las producciones tradicionales y están aumentando una producción más planificando un módulo de acuicultura. Están produciendo pacú, que está en las 500 toneladas por año, donde hay un gran productor, algunos medianos y varios productores chicos. Situados principalmente en Santa Fe, Misiones, Formosa y algunos en Santiago del Estero y Jujuy. También hay algunos que están probando con langosta.
Antes era trucha y nada más, ahora se diversificó la acuicultura. Empezó el pacú, ahora empezaron con randia, que nosotros desarrollamos toda la tecnología. También se cultivan muchas especies de carpa, en policultivos en Misiones, que tiene cerca de 200 agro-productores que son muy pequeños. Y ellos trabajan con carpa, porque en Misiones no hay pesca y a la gente le gusta mucho comer pescado. Entonces se recurre mucho a los productores, ellos hicieron 100 toneladas de producción en el 2006 y por ejemplo en Semana Santa del 2007 vendieron 70 toneladas a pié de estanque en fresco. También hacen subproductos como escabeches, terrinas, empanadas, etc.
– ¿Y moluscos?
– Moluscos está creciendo. Hace algunos años no había prácticamente nada de moluscos, y hoy está creciendo bastante en ostra, la ostra japonesa, en el sur de Buenos Aires, están en unas 200 toneladas al año, también esperando terminar con todas las normativas para exportar porque ya tienen pedidos de afuera. Están por inaugurar una planta de expedición que ya está aprobada por el SENASA y hay otros que también están haciendo una planta de limpieza y expedición de la ostra. Hay dos tipos de aprovechadores de las ostras, unos que aprovechan el banco que se formó y también producen y otros que solamente producen. Producen la ostra de 7 centímetros toda parejita que es de excelente calidad. Y la explotación del propio banco, se utiliza para escabeches, salsa de ostras, ahumadas, a la provenzal.
En cuanto al mejillón, está aumentando, principalmente en Tierra del Fuego, con el mismo problema que los otros, esperando que se abran las posibilidades de exportación que es su máximo interés. Este mejillón es el que se conoce como mejillón chileno. En cambio el que se cultiva en el Atlántico es otra especie, que se está empezando en Chubut, que ya hicieron la planta de semilla para darle a los productores. Algunos productores ya están ensayando.
Hay que tener en cuenta que los cultivos de moluscos bivalvos son los más interesantes de la acuicultura, porque no utilizan alimento, lo que hay que hacer es elegir muy bien el sitio, que sea un sitio productivo, que tenga mucha materia orgánica.
– ¿Qué mercados tiene la Argentina y cómo están esos mercados?
– Sobre esto hay un proyecto que estamos haciendo con el SENASA, con quienes trabajamos a tres puntas, una con el laboratorio central del SENASA y dos proyectos con la parte administrativa del Servicio. Uno con la parte de Coordinación Pesquera que trabaja en la parte de moluscos para cumplir con todas las reglamentaciones para lo interno y lo externo, clasificación de zonas, análisis, etc y el otro con la parte de Sanidad Animal en la parte de salmónidos.
En lo interno, aún hay mucho mercado. Por ejemplo con el pacú se puede aumentar mucho, también hay volumen para exportar. También hay un productor trabajando con langosta australiana, que parecía que tenía un ciclo de vida muy difícil, pero el CENADAC la tomó y no resultó para nada difícil de cultivar, le hemos desarrollado los alimentos desde que nace hasta que se cosecha, se pueden llegar a los 100 gramos en el año y es un producto muy pedido en el exterior.
– ¿Cómo está el Plan Sanitario que están llevando adelante para abrir los mercados del exterior?
– Hasta ahora no tenemos enfermedades de denuncia obligatoria. Determinadas enfermedades que se controlan a nivel internacional, aparte de en el propio país, son de denuncia obligatoria. Acá no tenemos, lo que pasa es que acá la acuicultura todavía está muy baja, cuando se va a alta acuicultura, como Chile, evidentemente se corren muchos riesgos de tener alguna enfermedad. Es una determinación que hay que tomar, o nos quedamos en el llano o aumentamos producción y progresamos, lo que pasa es que no sólo hay que demostrar que tenemos una excelente calidad de agua y un excelente status sanitario, además hay que saber que en el caso de aumentar la producción y llega a producirse una enfermedad, cómo actuar para controlarla y erradicarla. Aún no estamos preparados para dar ese salto todavía, lo podremos dar de aquí a dos años.
– ¿Cómo vislumbra el futuro de la acuicultura de acá a 5 ó 10 años?
– Yo siempre vi un futuro en acuicultura, que en algún momento iba a querer empezar a desarrollarse pero nunca tuvimos suficiente apoyo del Estado para eso. A partir de la administración actual, que lleva sólo 4 años, tengo muchísimo apoyo para acuicultura, tanto para el norte como para el sur. Lo que pasa es que en el sur están más preparados para el desarrollo de moluscos bivalvos, porque tienen el Centro Almirante Storni en San Antonio Oeste. Del Colorado para el norte es donde las tecnologías no se conocen, de aguas cálidas a aguas templado cálidas, ya que tenemos que trabajar con especies autóctonas y a nuestros biólogos no les gusta mucho trabajar en la biología, la fisiología de la reproducción o de la alimentación, de nuestros peces.
Santa Cruz ya está pensando en construir su propio centro de pesquería y acuicultura, a Chubut también le gustaría tenerlo y ya lo están pensando. Por ahora tenemos el Centro de San Antonio, el INIDEP, que está desarrollando besugo y lenguado.
– ¿Qué compromiso hay de las provincias en la acuicultura?
– Casi todas las provincias tienen interés. Tierra del Fuego está tratando de terminar su clasificación de aguas para moluscos bivalvos porque también quiere exportar, les falta muy poquito. Santa Cruz tiene que hacer también su clasificación de zonas, Chubut comenzó a hacerlas pero aún les falta, son las que vienen más atrasadas. Río Negro la tiene completa, tiene clasificación “A” pero aún no hace producción de moluscos bivalvos y Buenos Aires que hace ostras.
Pero las provincias tienen que entender que no es hacer la clasificación y nada más. No, la zona hay que seguir observándola en forma continua, porque si por algún motivo se para, se pierde todo lo hecho.
18/06/07
PESCA & PUERTOS
