Víctimas de delitos presionan por reglas más duras contra el crimen en la industria de los cruceros (EEUU)

(FNM) Laura Dishman, una mujer de 37 años nacida en California que es gerente de servicios de comidas, se dijo que era hora de enfrentar sus miedos, por lo que decidió hacer un viaje terapéutico al puerto de Miami el fin de semana pasado.

(FNM) Laura Dishman, una mujer de 37 años nacida en California que es gerente de servicios de comidas, se dijo que era hora de enfrentar sus miedos, por lo que decidió hacer un viaje terapéutico al puerto de Miami el fin de semana pasado.

Es la primera vez que se acerca a los grandes buques desde 2006, cuando fue violada a bordo de un buque de cruceros por uno de los conserjes de a bordo. De regreso, se sintió espantada cuando la tripulación respondió que necesitaba controlarse en las bebidas. Así las cosas, el domingo se acercó a uno de los más activos puertos del país, y entregó más de 300 panfletos a personas que comenzaban sus vacaciones, alertándolas sobre el peligro.

“No hay ley allá afuera”, afirmó Dishman en una entrevista. “Cualquier clase de cosas pueden ocurrir en esa ciudad flotante en medio del océano, y no hay seguridad. No hay protección. Usted cree que la asisten los derechos de los americanos cuando se embarca en un crucero, pero no es así”.

Por su parte, la industria se defiende diciendo que los estadounidenses están más seguros a bordo de un buque de cruceros que en tierra, y que no se necesitan cambios en las regulaciones.

“La prioridad número uno de la industria de cruceros es la seguridad de sus pasajeros y tripulantes”, afirmó Terry Dale, presidente de la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros, que representa a 24 empresas navieras de pasajeros y 16.500 agencias de viajes. “Muy simple: los estadounidenses están extremadamente seguros en el mar hoy en día”.

Dishman, sin embargo, tiene confianza de que su mensaje conduzca hacia una nueva legislación federal. Cuando los legisladores regresen de su receso de verano, el 8 de septiembre, ella y otras víctimas de delitos se presentarán en el Capitol Hill para reclamar por un plan que obligue a los empresarios de la actividad a cambiar su forma de hacer negocios.

Los críticos dicen que se hacen necesarios cambios inmediatos, pues bajo la actual legislación, los buques de crucero no tienen obligación siquiera de informar sobre los delitos más serios que se cometan en aguas internacionales.

El Congreso está considerando nueva legislación que obligaría a los buques de cruceros a mantener archivos que registren todas las muertes, pérdidas de personas, denuncias de delitos y quejas de pasajeros referidas a robos, acosos y abusos sexuales. Dicha información debería estar a disposición del FBI y el servicio de Guardacostas, y el público debería poder acceder a la misma a través de Internet.

La legislación exigiría asimismo, que los buques incorporen cerraduras de seguridad y mirillas en las puertas de los camarotes de pasajeros. También deberían llevar medicamentos para prevenir la transmisión de enfermedades luego de un ataque sexual, junto con equipamiento para realizar exámenes para determinar la ocurrencia de una supuesta violación.

“Doce millones de estadounidenses embarcarán en cruceros este año, y ellos deberían sentir que están seguros”, sostiene el senador demócrata John Kerry, quien en equipo con la diputada Doris Matsui pugna por una nueva legislación, más restrictiva. 

Matsui, también perteneciente al Partido Demócrata, dijo que comenzó a investigar la cuestión luego de que Dishman la contactara, frustrada por no recibir ayuda de la naviera Royal Caribbean en la identificación del atacante, o en asegurar la evidencia después de la violación.

Como parte de sus investigaciones, Matsui dijo que descubrió que en 40 años, no ha habido ninguna condena por violaciones a bordo de cruceros.

“Lo que encontramos es realmente alarmante”, continuó Matsui. “Hay muy pocas o nulas regulaciones de la industria de cruceros, y muchísimos delitos quedan sin proceso cada año”.

En una reciente audiencia ante un subcomité del Senado, Dale – de la Asociación antes nombrada – dijo que los cuestionamientos sobre los registros de seguridad en la industria de cruceros surgieron porque “nuestro cuidado y compasión en el pasado con aquellos que han sufrido daños o pérdidas, no siempre ha sido satisfactorio”.

No mencionó casos específicos, pero hizo notar que la industria crea miles de puestos de trabajo, y dijo que se han dado “grandes pasos” en la mejora de los procedimientos de seguridad durante los dos últimos años.

Entre las medidas implementadas recientemente, Dale enunció:

– los pasajeros y sus valijas son examinados.
– Las listas de pasajeros se envían a las autoridades estadounidenses antes de cada zarpada.
– Cada buque lleva un oficial de seguridad calificado, y un equipo de seguridad entrenado.
– Todas las grandes líneas de cruceros han entrenado personal para asesoramiento y apoyo a familias e individuos durante emergencias.

Dale dijo que evaluaciones independientes habían encontrado que el 95% de los pasajeros se muestran satisfechos con su experiencia, y que más de la mitad de los pasajeros de cruceros son clientes que repiten.

“Me permito afirmar que ese no sería el caso si la seguridad fuera percibida como un problema serio”, concluyó Dale.

Kerry se involucró en esta cuestión, cuando Merrian Carver desapareció en un crucero, en 2004.

Kerry sostuvo que el caso fue espantoso porque los empleados no le informaron al FBI que la mujer estaba desaparecida, sino hasta semanas después, cuando su familia comenzó a hacer preguntas.

“La historia de Merrian no es un caso aislado” dijo Kerry. “A pesar de ser propiedad de ciudadanos estadounidenses y de tener sus oficinas centrales en los Estados Unidos, los buques de cruceros operan bajo banderas extranjeras, lo que les permite evitar la ley estadounidense cuando están más allá de nuestro mar territorial. Con respecto a la jurisdicción sobre delitos, la ley es –cuanto menos – oscura”.

La situación es similar a la de un ciudadano estadounidense de vacaciones en un país extranjero, donde la responsabilidad por la prevención y respuesta al crimen, descansa en el país que se está visitando, afirmó un alto oficial del servicio de Guardacostas.

“Mientras que algunos supuestos homicidios, desapariciones y delitos sexuales serios han despertado considerable atención y preocupación, no hay datos que sugieran que la ocurrencia de delitos a bordo de buques de crucero sea mayor que en ningún otro lugar de vacaciones”, agregó el funcionario. Por Rob Hotakainen.

(Traducido por NUESTROMAR, de The News Tribune y Maritimenews; 02/09/08)

04/09/08
NUESTROMAR

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