Vencedores vencidos, y la verdad que es la realidad: todos pierden

Bajo una infructuosa dialéctica de vencedores-vencidos, el traspaso de la administración del transporte fluvial y marítimo, y de los puertos y vías navegables, desde la natural órbita del Ministerio de Transporte hacia la de Economía, detractores y promotores del sector arriesgaron todo tipo de hipótesis sobre causas y efectos. La obsecuencia desbordó a los acólitos. La paranoia asoló a los conspiradores. La indiferencia vapuleó a los que ya no esperan nada.


Bajo una infructuosa dialéctica de vencedores-vencidos, el traspaso de la administración del transporte fluvial y marítimo, y de los puertos y vías navegables, desde la natural órbita del Ministerio de Transporte hacia la de Economía, detractores y promotores del sector arriesgaron todo tipo de hipótesis sobre causas y efectos. La obsecuencia desbordó a los acólitos. La paranoia asoló a los conspiradores. La indiferencia vapuleó a los que ya no esperan nada.

Al cierre de esta edición, el lunes último, la certeza sobre algo equivalía a contar con la mayor cantidad de repetidores de una versión. Y estos rumores adoptaron matices de todo tipo: ganó Randazzo, y puede hacer campaña tranquilo; ganó Kicillof, y le sacó poder a Randazzo; ganó Tettamanti, que se desprendió de Randazzo; volvió a ganar Randazzo, que se deshizo de Tettamanti; perdió Borrelli, porque salió de la órbita de Randazzo; ganó Borrelli porque fue el primero en ser recibido por Kicillof…

Perdió la estabilidad y la previsibilidad. Perdieron el puerto de Buenos Aires y el futuro de cada puerto nacional, la marina mercante (o su espectro), la industria naval (o su personificación en relatores), las vías navegables y la posibilidad de que cada productor y empresario se pueda olvidar del concepto “costo logístico” (que hasta hace poco no formaba parte de su ecuación). Perdió la seguridad que da moverse en un marco de coherencia: transporte dentro de Transporte. Perdió el diálogo con empresas que invirtieron y quieren seguir haciéndolo, y con trabajadores que son los últimos en enterarse de todo.

Pierden valor y sentido estas empresas y sus trabajadores, que parecen siempre estar con viento a favor, según los funcionarios -viento inútil si no se tiene un rumbo-, y así pasaron de Planificación a Transporte y ahora a Economía. Hay que reconocer el tesón K por intentar entender de qué se trata: cuando encuentran una limitación, recurren al ministro estrella en ascenso.

Kicillof se reunió con Borrelli y con Tettamanti. Y mientras en Economía, informalmente, señalaban a La Nación: “Por ahora, no hay ningún nuevo funcionario designado”, la mayoría descontaba que ambos habían perdido sus cargos. Kicillof no da con el perfil político de heredar funcionarios de gestiones previas.

Por lo pronto, anteayer no se abrieron los sobres con ofertas de la licitación de la 5. En medio del descalabro, se anuló todo. (Por Emiliano Galli; La Nación)

01/04/15

 

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