Vamos… aclarando el panorama

Se mantiene la tensión laboral en el puerto Mar del Plata.

Se mantiene la tensión laboral en el puerto Mar del Plata.

Después de casi 2 meses de continua tensión en la industria pesquera marplatense, a partir del conflicto generado por la falta de materia prima, que a su vez puso en evidencia la falta de contención para miles de obreros del sector, como dice Ricardo Arjona, vale aclarar el panorama y así poder distinguir mejor lo que sucede en las convulsionadas calles del puerto.

La registración, que impulsa la CTA, fogoneada por las autoridades del Ministerio de Trabajo bonaerense, Moullerón, Casas y San Martín, y que fue el caballo de batalla para descomprimir la situación tras 2 semanas de bloqueo a los accesos del puerto, nació muerta desde el propio nombre del plan. Así fueran 50, 100 y 500 días. Estaba claro que nada iba a cambiar.

Para las empresas cooperativas, los socios están registrados de acuerdo a la ley que impulsa al sector. Y las empresas pesqueras no tienen intenciones ni remotas de cambiar la relación laboral con la que han amasado fortunas descomunales en estos últimos 15 años. Menos en tiempos de inestabilidad en la abundancia del principal recurso de la flota local.

Pero lo peor es que acá la pretendida normalización se intenta lograr por la fuerza. Es comprensible que las necesidades de los obreros son urgentes, pero las autoridades no deberían llevarse por esos ánimos. En toda esta historia ninguna autoridad habló con sinceridad: nadie dijo que el convenio del 75, con que buscan “blanquearse” los obreros de cooperativas es irreal a la pesca del siglo XXI. Lo mismo ese convenio PyME que el SOIP firmó con la patronal de espaldas a sus obreros. Nadie propone un camino alternativo, todo es política barata que juega con las necesidades de los que menos tienen.

Muchas veces José San Martín, el delegado del Ministerio de Trabajo en Mar del Plata, presionó a los empresarios para que incorporen al personal bajo relación de dependencia. Cuando no, les sugirió a los obreros en conflicto con Giorno que dejen la protesta y pasen a la acción. A buen entendedor, pocas palabras.

La “acción” que pide Pepe es lisa y llanamente la violencia. “Vení a negociar porque yo los libero (a los trabajadores)”, dejó San Martín su voz grabada en el contestador de varios dirigentes cooperativos. Si en Mar del Plata se producen hechos vandálicos, como ya asomaron el 11 de septiembre, con la toma del SOIP y el ataque a varias plantas, el Delegado del Ministerio de Trabajo será uno de los responsables.

Con el fracaso de la “registración” comenzó una lucha de obreros contra obreros que tiene el peor destino. Nadie parece encontrar un camino capaz de contener a los que la falta de materia prima expulsó del circuito productivo y proteger a los que todavía tienen trabajo. De este lado podrían dar señales más claras. Daniel Tunoni, presidente de Capemar, no es el mejor exponente para mostrar el sistema cooperativo genuino.

Unos y otros atacan y se defienden sin que asome la figura de un Estado capaz de garantizar la seguridad para los que quieren trabajar y genere políticas sociales para que el impacto de la falta de trabajo se sienta lo menos posible. En este contexto de alta tensión, el acceso a la paz social está plagado de bombas que detonarán en cualquier momento.

Por Roberto Garrone

24/09/07
PESCA & PUERTOS

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