Un experto en actividad pesquera advirtió que grandes emprendimientos que se desarrollan en el país impactan en el desarrollo de la industria y en el ecosistema acuático. Este sector emplea, entre la industria y la pesca artesanal a 10.000 personas.
Un experto en actividad pesquera advirtió que grandes emprendimientos que se desarrollan en el país impactan en el desarrollo de la industria y en el ecosistema acuático. Este sector emplea, entre la industria y la pesca artesanal a 10.000 personas.
La planta regasificadora, el tendido marítimo de cables de comunicaciones, el puerto de aguas profundas o la exploración petrolera off-shore son algunos de los grandes emprendimientos que se desarrollaron o están en fase de ejecución. Y sin dudar de la importancia estratégica que tienen para el país, algunas voces señalan que esos megaproyectos afectarán el normal funcionamiento de algunas industrias además de causar impacto medioambiental o subacuático.
Según datos históricos del sector, la flota pesquera está compuesta por 100 buques industriales y 1.220 embarcaciones artesanales, 22 plantas industriales en funcionamiento, 66 empresas exportadoras de productos del mar y 4.200 trabajadores vinculados a la industria y 5.500 en la actividad artesanal. La producción anual aproximada es de 85.000 toneladas y se exporta por US$ 180 millones. Sumando la actividad industrial y la artesanal este sector productivo tiene un valor económico cercano a los US$ 300 millones.
El experto en actividad pesquera y exdirector de la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara), Enrique Bertullo, dijo a El País que los proyectos mencionados ocupan espacios importantes en el medio ambiente acuático y restringen las operaciones pesqueras. “La primera afectación que se sufre es desde el punto de vista espacial, territorialmente hablando”, señaló.
Bertullo manifestó que la exploración petrolera se realiza en una parte de la Zona Económica Exclusiva de Uruguay donde anteriormente trabajaban buques pesqueros dedicados a la captura de merluza, atún y especies afines. “Ello motivó algún tipo de efecto negativo sobre la actividad de la flota”, indicó el experto.
Bertullo también se refirió al corredor de aguas seguras, pensado para permitir una mejor navegación de buques mercantes por el Río de la Plata.
“Allí se capturan corvina y pescadilla y parte de la flota también sintió el impacto”, expresó. La mayor cantidad de buques mercantes en zona uruguaya aleja a la flota pesquera de lugares por donde los primeros deben navegar.
Otro de los emprendimientos que preocupa a la industria pesquera es el de los cables de comunicaciones, entre ellos los de la fibra óptica que ingresan por el océano Atlántico y cruzan por la Zona Económica Exclusiva de Uruguay y a través del Río de la Plata llegan hasta Montevideo, Buenos Aires y zonas conexas.
“Estos cables generalmente vienen a determinadas profundidades. No obstante ha habido algunos accidentes por la pesca. Además, hay zona de protección a lo largo del tendido de los cables que también se traduce en un desplazamiento espacial en lugares donde operaban buques pesqueros”, dijo el experto.
La planta regasificadora que se construye en Puntas de Sayago produjo afectación al sector, esta vez a los pescadores artesanales. El proyecto generó un desplazamiento de esas embarcaciones que realizaban las capturas en la zona de Santa Catalina, explicó Bertullo.
El proyecto del puerto de aguas profundas que se erigirá en Rocha, también generará el corrimiento de pescadores artesanales, ya que solamente su estructura marítima va a ser de 200 hectáreas.
“Más allá del impacto directo habrá otros, como la contaminación sonora por el incremento de buques mercantes en la zona. Eso afecta a los seres vivos que habitan en ese ecosistema”, sostuvo.
Con la realización de todos estos proyectos, las cuentas de la industria pesquera no tienen buenos resultados.
Habrá menos espacio geográfico para la pesca y por tanto menos captura de las diferentes especies; eso redundará en un eventual descenso de embarcaciones en el mar lo que supondrá menor cantidad de mano de obra utilizada. Pero esos no serán los únicos impactos. “No hay que olvidarse que la pesca es solo una parte visible de lo que es el ecosistema acuático que es sumamente diverso. Lo integran peces, moluscos, crustáceos, mamíferos marinos, aves acuáticas o tortugas. Hay una biodiversidad riquísima que se verá distorsionada en algunos aspectos por estos proyectos”, afirmó Bertullo.
“Hay una afectación evidente sobre el ecosistema y el área espacial. Lo que tratamos de promover es de realizar mayores estudios; ya los hay, pero lo que falta es hilvanar todos los proyectos para ver cómo le damos a la pesca un desarrollo sustentable”, añadió.
El experto sostuvo que la pesca genera -además de los 10.000 trabajadores propios-mano de obra indirecta, como en talleres, servicios o comunicaciones.
El desafío de medir efectos
Bertullo señaló que es imposible negar la importancia estratégica que tienen para el país los emprendimientos que preocupan a la industria pesquera. “El gran desafío es medir los impactos. Los actores del sector están preocupados por ese tema. Tenemos que defender el desarrollo del país, pero hacerlo dentro de un equilibrio razonable con el medio ambiente acuático y con la industria pesquera”, sostuvo. El experto señaló que cada proyecto viene acompañado de una buena cantidad de información al respecto. “Que cada uno la tenga es positivo y válido, pero tiene que haber una masa crítica que analice los proyectos en su conjunto y pueda cuantificar el efecto”, afirmó Bertullo. (Por Maximiliano Montautti; El País – Uruguay)
26/06/14

