(FNM) Los expertos apuntan a refrigerantes adulterados.
(FNM) Los expertos apuntan a refrigerantes adulterados.La necesidad de realizar un amplio esfuerzo para inspeccionar un problema potencialmente explosivo con los contenedores refrigerados, podría significar para las empresas navieras el pago de una inesperada factura que podría alcanzar decenas de millones de dólares.
Las líneas de contenedores se vieron forzadas a desembarcar varios centenares de contenedores refrigerados (“reefers”), luego de la muerte de tres hombres en explosiones ocurridas mientras realizaban tareas de mantenimiento y reparación en tres de estos contenedores en octubre pasado. Lloyd´s List ha sabido ahora, que la cantidad de contenedores sujetos a inspecciones es mucho más alta que la originalmente pensada.
Maersk Line, que dice ser operadora de la mayor flota de contenedores refrigerados del mundo, informó que está desarrollando un método seguro de verificación para la totalidad de su capacidad (410.000 teu).
Los costos y trastornos de una campaña masiva de inspección como esta, no están todavía claros. Sin embargo, la movida sin precedentes, puede acicatear a otras empresas a tomar medidas similares, siguiendo los llamados a estandarizar las pruebas en toda la industria naviera.
Maersk Line desembarcó originalmente 844 de sus contenedores refrigerados, y retiró de operación todos los demás disponibles en su flota, cuyos sistemas de gas hubieran recibido reparaciones o mantenimiento en cualquier planta de Vietnam, desde el 1º de febrero de 2011.
La medida precautoria se produjo luego de una serie de explosiones fatales, atribuidas a reparaciones llevadas a cabo en el astillero APM Saigon Shipping.
La línea APL –rama de contenedores de Neptune Orient Lines-, hizo lo mismo, desembarcando 103 contenedores que fueron declarados más tarde como “seguros”. CMA CGM retiró 82 contenedores refrigerados y revisó otros 250 que habían sido sometidos a mantenimiento en Vietnam desde principios de 2011.
Desde entonces, CMA CGM impuso un protocolo de descontaminación con compañías especializadas de Europa y EEUU, que fueron aprobados por oficinas de certificación, y que la naviera está proponiendo a la Asociación Marítima del Pacífico (PMA).
No obstante, el plan de Maersk Line para inspeccionar toda su flota, probablemente estimulará a otras líneas a reexaminar sus propios protocolos de seguridad.
“La prioridad estará puesta en revisar los reefers que están actualmente en tierra, y una vez completada la tarea se revisarán los otros contenedores refrigerados disponibles en la flota. Ya estamos por completar la determinación del método exacto que se utilizará para la revisión, y esperamos comenzar con las pruebas en las próximas dos semanas”, sostuvo Jan Esbech, jefe de la gestión de equipamiento de Maersk Line en declaraciones a Lloyds List.
Luego de la cuarentena a la que se sometieron los contenedores, se cree que la causa de las explosiones radica en un refrigerante adulterado, que contiene cloruro de metileno. Los refrigerantes adulterados son un problema conocido. En el pasado, proveedores inescrupulosos han sorprendido en su buena fe a sus clientes, entregándoles un producto que hicieron pasar por R-134a, el refrigerante usado para los contenedores reefer, pero que era de inferior calidad.
La firma Consultant Cambridge Refrigeration Technology, que asiste a Maersk Line con sus investigaciones, dice que la detección del cloruro de metilo es difícil. La mayor parte de los detectores electrónicos actuales no pueden verlo, pero pueden detectar que el gas en el sistema no es 100% puro. El único método confiable implica exámenes de laboratorio, utilizando técnicas de cromatografía gaseosa o lámpara de llama, para detectar el elemento clorhídrico del compuesto.
Cada examen cuesta alrededor de cien dólares, y la necesidad de llevarlos a cabo en laboratorio hace que el proceso demande mucho tiempo y ocasione problemas. Los detectores electrónicos cuestan alrededor de mil dólares, pero –como se dijo- no pueden actualmente detectar el cloruro de metano que se cree fue causante de las explosiones.
El refrigerante se provee normalmente en botellas de aproximadamente 12 kilos, que contienen gas suficiente como para dos o tres cargas completas de un contenedor refrigerado. Sin embargo, los expertos dicen que cada botella debería revisarse para verificar la ausencia del cloruro.
El naviero no es el único sector que está enfrentando problemas con los refrigerantes. Los refrigerantes adulterados también aparecieron en el mercado de servicios de mantenimiento de aire acondicionado de automóviles y micros.
Según Richard Lawton, director técnico de Cambridge Refrigeration Technology, se han producido explosiones similares en micros, y también se han registrado incendios en automóviles.
En su opinión, el problema probablemente debe haberse iniciado en la cadena de abastecimientos del sector de automóviles y micros, y de allí se expandió hacia la industria de los contenedores, pues se trata del mismo refrigerante (HFC-134a). El sector de autos y micros constituye un mercado mucho más grande para el producto, que el de los contenedores.
La producción de insumos químicos para equipos de refrigeración, al igual que muchos otros bienes manufacturados, se ha trasladado a Asia en los últimos años. Sin embargo, Lawton dice que se han expandido las preocupaciones acerca del ingreso de productos adulterados al mercado, y que las compañías deben verificar las fuentes de provisión de sus refrigerantes.
“Es como comprar un Rolex de diez dólares; hay que sospechar y suponer que se trata de una falsificación”, concluyó.
Por Sylvia Traganida
Adaptado al español por NUESTROMAR. Fuente: Lloyds List; 13/01/12
17/01/12
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