La recomposición del waterfront, según suele mencionarse, a nivel internacional, el frente que algunas privilegiadas ciudades del mundo tienen con el mar, es una de las intervenciones más interesantes que, desde hace al menos dos décadas, vienen resolviendo (en algunos casos "enfrentando") diversas urbes del mundo.
La recomposición del waterfront, según suele mencionarse, a nivel internacional, el frente que algunas privilegiadas ciudades del mundo tienen con el mar, es una de las intervenciones más interesantes que, desde hace al menos dos décadas, vienen resolviendo (en algunos casos "enfrentando") diversas urbes del mundo.
Esas franjas costeras han pasado de ser, en algunos casos, activas zonas portuario-industriales, a espacios de abandono y degradación.
Durante años, muchas ciudades se acostumbraron a dar la espalda a esos sitios; en parte, por ignorar su valor; en otros casos, por lo complicado de encontrar una respuesta a la situación.
Un buen ejemplo de reconversión puede verse en el barrio porteño de Puerto Madero, surgido de un convenio entre el sector público y el privado, basado en los históricos docks ladrilleros y en ex instalaciones industriales (por ejemplo, un molino harinero es hoy el Faena Hotel), rescatadas del olvido hasta convertirse en un fenómeno urbano-inmobiliario de escala mundial.
Por estos días, se conoció una propuesta realmente atractiva, planteada en la ciudad de Portsmouth, en Inglaterra, la cual decidió revitalizar parte de su zona portuaria con la implantación del nuevo estadio de fútbol para el equipo más representativo de esa ciudad, el Portsmouth Football Club, acompañado de un plan de viviendas de 750 unidades, con un edificio en altura incluido.
El estadio tiene el valor adicional de haber sido diseñado por los arquitectos Jacques Herzog y Pierre de Meuron, autores, entre tantas obras, del Allianz Arena, que sirviera para disputar el último Mundial de fútbol de Alemania.
"Estamos proponiendo una parte de línea de costa con un diseño de alta calidad en medio de astilleros históricos. El esquema pretende establecer un ícono internacional que refleje el pasado de la ciudad, pero también su futuro", señaló uno de los inversores.
Una característica particular del estadio, que tendrá capacidad para 38 mil personas, es desalentar el uso del automóvil, estableciendo adecuadas líneas de transporte urbano al lugar y no disponiendo de playa de estacionamiento.
De esta manera se pretende evitar la contaminación y destacar el carácter residencial del entorno.
Por otra parte, se establecerán en el lugar paseos costeros, se anclará un histórico portaaviones al que pueda acceder al gente y se intentará concretar un balneario.
Las obras, a habilitarse a fines de 2008, pondrán proa al mar a la ciudad, mediante tan audaz intervención.
06/05/07
LA NUEVA PROVINCIA – BAHÍA BLANCA
