(FNM) Una enorme porción de hielo de plataforma se desprendió el lunes 8 del glaciar Pine Island, el más largo y de mayor velocidad de flujo en toda la Antártida. La mole está ahora flotando en el Mar de Amundsen en la forma de un inmenso témpano.
(FNM) Una enorme porción de hielo de plataforma se desprendió el lunes 8 del glaciar Pine Island, el más largo y de mayor velocidad de flujo en toda la Antártida. La mole está ahora flotando en el Mar de Amundsen en la forma de un inmenso témpano.
Los científicos del Centro de Estudios Polares y Marinos del Instituto Alfred Wegener han estado siguiendo las alternativas de este espectáculo a través de observaciones de los satélites TerraSAR-X de la Agencia Espacial Alemana (DLR) y lo han documentado a través de varias imágenes. Los datos serán de utilidad para ayudar a resolver el rompecabezas físico de este “parto”.
La primera fractura en el cuerpo del glaciar fue descubierta por la agencia espacial estadounidense (NASA) el 14 de octubre de 2011 en un vuelo sobre el área. Por entonces, la grieta se extendía por 24 kilómetros y tenía un ancho de 50 metros.
“Como consecuencia de ese proceso de fracturación, se desprendió de la lengua glaciar un témpano gigante que tiene una superficie de 720km cuadrados, casi del tamaño de la ciudad de Hamburgo”, informó la profesora Angelika Humbert, glacióloga del Instituto Alfred Wegener.

La investigadora y su equipo utilizaron imágenes radar de alta resolución del satélite de observación TerraSAR-X, para observar el progreso de dos fracturas y para entender mejor los procesos físicos asociados a los movimientos del glaciar. Pudieron así medir los anchos de las grietas y calcular la velocidad de flujo del hielo.
“Por encima de la fractura mayor el glaciar alcanzó al final, una velocidad de flujo de doce metros por día”, dijo la Dra Dana Floricioiu del DLR.
Poco antes del “nacimiento” del témpano, la grieta comenzó a ensancharse poco a poco, y llegó a alcanzar los 540 metros en su punto más ancho.
Los investigadores incorporaron estos y otros datos satelitales del TerraSAR-X en un sistema de simulación que les permite modelar la ruptura y los mecanismos de flujo de las masas de hielo.
“Los glaciares están en constante movimiento. Tienen su propia y muy particular dinámica de flujo. El hielo de estos cuerpos está sometido a tensiones permanentes y el nacimiento de los témpanos se mantiene todavía bastante desconocido”, explica la Dra. Humbert.

Consultada sobre la conexión entre esta tipo de rupturas y el cambio climático, Angelika Humbert manifestó no haber encontrado por el momento vínculos directos. “La generación de fracturas en la plataforma de hielo y el desarrollo de nuevos témpanos son procesos naturales”, afirmó la glacióloga.
Sin embargo, el glaciar de Pine Island, que fluye desde los montes Hudson hacia el Mar de Amundsen, es el de mayor velocidad de flujo en la Antártida Occidental, que alcanza alrededor de cuatro kilómetros por año. Esta alta velocidad no se debe tanto al incremento de la temperatura del aire sino a la alteración producida en la dirección de los vientos en el Mar de Amundsen. “El viento ahora mete agua de mar más templada por debajo de la plataforma de hielo. Con el tiempo, este proceso hace que la plataforma de hielo se funda desde abajo, primariamente en la llamada línea de tierra, que es la zona crítica de transición con el hielo en tierra”, explica.
Para la plataforma de hielo de la Antártida Occidental, un flujo más rápido que el del glaciar Pine Island podría llegar a tener serias consecuencias.
“El hielo antártico terrestre de esa zona está sobre tierras que están por debajo del nivel del mar. Sus “camas” tienden hacia la tierra. Por lo tanto, existe el peligro de que estas grandes masas de hielo se vuelvan inestables y empiecen a deslizarse “, dice Angelika Humbert.
Si todo el escudo de hielo antártico occidental terminara en el océano, el nivel medio del mar podría experimentar un incremento global de alrededor de 3,3 metros. (Alfred Wegener Institute)
12/07/13
FUNDACIÓN NUESTROMAR
