Desde hace muchos años se sucede la mortandad sin que haya una explicación precisa. Este año se las pudo ver en gran número, pero el desenlace se repitió en casi todas las almejas.
Desde hace muchos años se sucede la mortandad sin que haya una explicación precisa. Este año se las pudo ver en gran número, pero el desenlace se repitió en casi todas las almejas.
Quedaron en el tiempo las temporadas donde los agujeros en la playa proliferaban en toda la extensión costera y las “grandes” almejas se utilizaban para banquetes o carnada.
Algunos también recordarán como el grupo familiar se encargaba de concretar los pozos en la arena, y realizar posteriormente un proceso de limpieza muy costoso, donde alguna uña o dedo sufría su secuela, pero tenía su recompensa cuando se las degustaba de diferentes maneras.
Si bien en estos últimos meses, se las pudo ver por las costas montehermoseñas en buen número, al igual que otros años, sufrieron una rápida mortandad que afectó prácticamente a todas las almejas.
De acuerdo a los estudios realizados por la doctora en Biología, Sandra Fiori, quién se abocó a esta problemática, las causas y los mecanismos de las mortandades de las poblaciones naturales de bivalvos muchas veces son difíciles de discernir y puede ocurrir que la declinación de estas poblaciones se deba a una combinación de factores.
“La declinación de las poblaciones de la almeja amarilla, una de las especies más abundantes de las playas de arena, es particularmente alarmante debido a la escala espacial y temporal a la cual ocurre”, comentó Fiori.
“Desde 1993 hasta el presente se ha registrado una serie de eventos episódicos de mortandades masivas en toda el área de distribución de la especie. Las mortandades comenzaron en el sur de Brasil en 1993; continuaron en 1994 en el Uruguay y se extendieron en 1995 a la Argentina, afectando primero la zona norte del litoral Bonaerense desde San Clemente del Tuyú hasta Faro Querandí, y posteriormente la zona sur, desde Claromecó hasta Monte Hermoso”, continuó.
Finalmente, en enero de 2002 se detectó el primer evento de mortandad masiva para la población de San Blas, situada al sur del territorio bonaerense.
Asimismo, mencionó que en casi todos los sectores mencionados las mortandades han sido recurrentes y recordó que en octubre de 2000, se registró la segunda mortandad masiva para la zona de Monte Hermoso.
“Una de las características del agente que causa las mortandades masivas de la almeja amarilla es su alta especificidad, ya que prácticamente no se han registrado mortandades de otras especies asociadas a estos episodios, salvo en Uruguay y Brasil donde también afectó a una pequeña fracción de la población de un bivalvo que comparte el hábitat de la almeja amarilla denominado científicamente como Bivalvia: Donacidae”, se explayó.
También aclaró que dado que no ha habido transplante de almejas entre playas, el factor causal de la mortandad se transmitiría a través del agua, transportado por las corrientes litorales costeras, evidenciando un alto y rápido poder de dispersión y tolerancia a distintas condiciones ambientales.
Las barreras geográficas encontradas a su paso como el Río de La Plata, el estuario de Bahía Blanca y la Bahía Anegada, donde las condiciones fisicoquímicas de agua del mar varían enormemente, sobre todo en cambios de salinidad y tipos de sedimento, sólo han provocado una demora en la transmisión.
Vale aclarar que hasta el momento, las mortandades se han presentado solamente durante la primavera y el verano, lo que indicaría una mayor vulnerabilidad de las almejas durante este período o que existe una combinación de factores ambientales que favorecen al agente causante de la mortandad.
“Además, del material analizado en Monte, en el 95, no se ha detectado una susceptibilidad diferencial de los distintos componentes de la población de la almeja amarilla, ya que afecta por igual a individuos de todas las edades y fases del ciclo reproductivo”, analizó la doctora en Ciencias Biológicas.
Existen varias hipótesis sobre las causas que dan origen a eventos de mortandad masiva en la naturaleza. Para el caso particular de la almeja amarilla, pueden mencionarse las que vinculan la mortandad con las explosiones demográficas del plancton, que serían algas microscópicas y las que se refieren a enfermedades provocadas por parásitos y virus.
“Los estudios realizados hasta el presente sugieren que las mortandades de esta especie podrían ser originadas por un virus. De todas maneras de acuerdo a otras experiencias sería conveniente continuar monitoreando las zonas afectadas y los factores que podrían haber desencadenado la presunta epidemia”, finalizó Fiori.
De qué se trata
La almeja amarilla es un bivalvo intermareal característico de las playas de arena expuestas al oleaje de la costa atlántica sudamericana. Su área de distribución se extiende desde la bahía de Santos, en el sur de Brasil, hasta la desembocadura del Río Negro, en la Argentina.
Este rango incluye unos 350 kilómetros de costa en Brasil, 22 kilómetros en el Uruguay y dos regiones principales en la Argentina –una de 170 kilómetros al norte y otra de 205 kilómetros al sur, separadas por una discontinuidad de 250 kilómetros de costa.
La población más austral conocida se encuentra al sur de San Blas, separada del resto por el estuario de Bahía Blanca y por la Bahía Anegada.
Por su abundancia y biomasa, esta especie es generalmente el componente dominante de las comunidades que integra.
Se considera que la almeja amarilla es una especie clave, dado que su variabilidad genera efectos en cascada que afectan la estructura y abundancia de especies simpátricas.
De acuerdo a un informe realizado por Coscaron (1959), entre 1940 y 1950 fue explotada intensamente, primero informalmente y luego mediante arados arrastrados por tractores.
La “fiebre de la almeja”, como se la recuerda, siguió el mismo camino que sus homónimas auríferas. En 1953, luego de una cosecha récord que casi igualó a la del mejillón, la producción colapsó drásticamente.
Dada la alarmante disminución poblacional de la almeja amarilla, el ministerio de Asuntos Agrarios a través de la Disposición Nº 1.238 redactada en 1996, por la dirección provincial de Pesca declaró la veda total de esta especie, prohibiendo su extracción comercial y turística en toda la Costa Bonaerense.
Dicha veda estará vigente hasta que se observe la recuperación de los bancos naturales, modificándose en lo sucesivo alguno de sus términos cuando estudios científicos así lo acrediten. Esta disposición permite únicamente la extracción de la ejemplares de almeja amarilla con carácter científico, cuando los estudios estén debidamente justificados.
25/02/13
LA NUEVA PROVINCIA

Mortandad de Almejas, como en las costas de San Clemente
La mortandadse da por CONTAMINACION QUIMICA EN LAS AGUAS que desembocan de la Ria de Bahia Blanca hagan analisis del Agua y van a verporque aparecen Muertas las Almejas.