Traficaban cocaína a Uruguay en autos embarcados

Los narcotraficantes pensaban que su cargamento de 40 kilos de cocaína no corría peligro. Creían que nadie podría descubrir la droga en el doble techo del vehículo, ideado por un especialista en chapa y pintura de autos que desde hacía tiempo trabajaba para ellos. Habían probado esa metodología en numerosos viajes.

Los narcotraficantes pensaban que su cargamento de 40 kilos de cocaína no corría peligro. Creían que nadie podría descubrir la droga en el doble techo del vehículo, ideado por un especialista en chapa y pintura de autos que desde hacía tiempo trabajaba para ellos. Habían probado esa metodología en numerosos viajes.

Parecía que la rutina delictiva no tenía fallas. Pero el sábado 18 de agosto fueron atrapados en el puerto de Buenos Aires, justo antes de que saliera a Uruguay el barco en el que pretendían cruzar el río con la droga. Horas después, con la detención de la mayoría de sus integrantes, la organización ya era historia.

Los investigadores seguían los pasos de la banda desde mediados de 2004, cuando en un control la Aduana descubrió 44 kilos de cocaína en un compartimiento del baúl de un Peugeot 504 abandonado en la ciudad Colón, Entre Ríos.

Tres años después, y tras haber secuestrado otros 120 kilos de cocaína en diferentes operativos, la Dirección General de Drogas Peligrosas de la Policía Federal logró desbaratar la banda de narcotraficantes conocida como el "clan Condorí", apellido de la mayoría de sus integrantes, según informaron voceros policiales.

Un banda especial

Según explicaron a LA NACION fuentes de la investigación, para la Policía Federal ésta no era una banda más. El clan Condorí, dijeron, operaba con características propias. Por ejemplo, en todos los operativos en los que se decomisó droga atribuida a esta organización, la mitad del cargamento era clorhidrato de cocaína (es decir, refinada) y la otra mitad, pasta base, con la que se produce aquélla y que también puede ser vendida como "paco".

"El clan Condorí, según nos informó la policía de Uruguay, era el principal proveedor de pasta base. Ellos envían la cocaína para vender al menudeo en Montevideo", afirmó a LA NACION un jefe policial que participó en la investigación.

Según fuentes de Drogas Peligrosas de la Policía Federal, el líder de la organización era Germán Condorí, alias "el Gordo", un ciudadano boliviano que en 1989 tuvo su primer antecedente penal, por tenencia de estupefacientes. "Con documentación apócrifa, los narcotraficantes cruzaban a Bolivia, donde compraban la droga. Ellos mismos la traían a Buenos Aires", agregó el jefe policial consultado.

El segundo cargamento fue descubierto por personal de la Aduana el 10 de septiembre de 2006, en el Puente Internacional de Aguas Blancas, en Salta. La droga también estaba en el doble techo de un Peugeot 504 blanco. Fue detenido un argentino de 22 años.

En marzo pasado se produjo otro golpe al clan Condorí, dijo una fuente de la investigación. En otro control aduanero, en Colón, se descubrieron 57,500 kilos de cocaína en el doble techo de un Peugeot 504.

"Sospechamos que la droga no tenía como destino final Uruguay. La pasta base podría quedarse en Montevideo para ser vendida como «paco», pero el clorhidrato de cocaína seguramente tenía como destino principal el mercado europeo", explicó una fuente de la investigación.

Pero el clan Condorí no sólo traficaba la droga fuera del país. "Vendían al menudeo en la Capital", agregó el vocero policial. En los operativos realizados la semana pasada por Drogas Peligrosas, los investigadores tuvieron varias sorpresas: en una de las casas allanadas en el Bajo Flores descubrieron una cocina de cocaína, un lugar donde los narcos terminan de refinar la droga que presumiblemente compraban en Bolivia.

En otra casa allanada, situada a pocas cuadras del viejo estadio de San Lorenzo, los investigadores se encontraron con un garaje equipado como si fuera un taller mecánico, seguramente con la intención de armar allí los techos dobles de los automóviles.

Según agregó la fuente consultada, el especialista en chapa y pintura y la mujer del líder de la organización habían viajado en barco a Uruguay horas antes de que la policía y la Aduana descubrieran 40 kilos de cocaína en un auto que estaba por embarcar en un ferry,

"Es muy probable que el chapista haya viajado a Uruguay, porque su misión era desarmar el doble techo, sacar la droga y volver a acondicionar el escondite", concluyó una fuente de la causa.

Por Gabriel Di Nicola

03/09/07
LA NACIÓN

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