Aunque se realizó en Buenos Aires, lejos del severo clima patagónico, la reunión del ministro de Gobierno santacruceño, Pablo González, con los principales empresarios pesqueros del país fue extremadamente fría. A pesar de la fuerte presión de la administración Kirchner para solucionar rápidamente el conflicto, las cinco horas de conversaciones no arrojaron avances significativos, por lo que la negociación continuará hoy.
Aunque se realizó en Buenos Aires, lejos del severo clima patagónico, la reunión del ministro de Gobierno santacruceño, Pablo González, con los principales empresarios pesqueros del país fue extremadamente fría. A pesar de la fuerte presión de la administración Kirchner para solucionar rápidamente el conflicto, las cinco horas de conversaciones no arrojaron avances significativos, por lo que la negociación continuará hoy.
En el Sur, los marineros que el viernes pasado atacaron seis plantas pesqueras en Puerto Deseado mantienen los piquetes y esperan con ansiedad la reunión que el gobernador Daniel Peralta convocó para mitad de semana. Ese encuentro, que podría desarrollarse mañana o el jueves, tendrá lugar en Río Gallegos, considerado "tierra neutral" por empresarios y marineros que, por igual, temen acciones violentas. El mismo temor mantiene lejos de su ciudad a Arturo Rodríguez, intendente deseadense, que desde los incidentes no regresó a su tierra.
El presidente Néstor Kirchner le encargó expresamente al ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, la resolución del conflicto.
Y la primera gestión del funcionario fue pedirles a los empresarios pesqueros que bajen su nivel de exposición mediática para no condicionar la gira de Cristina Kirchner por España. El sábado pasado, en el gobierno nacional se habían recibido nuevas llamadas de altas autoridades españolas preocupadas por la situación de sus empresas.
24/07/07
LA NACION
