El viernes 13 de enero de 2012 tuvo lugar en la Isla del Giglio, en Italia, uno de los desastres más grandes de la historia de la navegación. De las 4.200 personas que iban a bordo, la gran mayoría se salvaron de este naufragio, pero ha dejado al menos quince muertos y casi 20 desaparecidos. Video.
El viernes 13 de enero de 2012 tuvo lugar en la Isla del Giglio, en Italia, uno de los desastres más grandes de la historia de la navegación. De las 4.200 personas que iban a bordo, la gran mayoría se salvaron de este naufragio, pero ha dejado al menos quince muertos y casi 20 desaparecidos. Video.
29 de enero, 2012. (Romereports.com) Los habitantes de esta pequeña isla del mar Tirreno no dudaron en ayudar con sus propias barcas en las tareas de rescate. Todos ofrecieron lo que tenían desde el primer momento de la emergencia.
P. Lorenzo Pasquotti
Párroco, Isla del Giglio (Italia)
“Ha sido una desgracia, una tragedia. Pero se han salvado 4.200 personas. Hay muertos y desaparecidos, pero hay que recordar que también se ha salvado mucha gente. Toda la maquinaria que se puso en marcha, toda la solidaridad. Es cierto que ha sido un drama, una tragedia, pero todo el pueblo se puso en movimiento para ayudar, desde el primer momento”.
Aquí llegaron muchos náufragos a refugiarse. Es la parroquia de Santos Lorenzo y Mamiliano, a escasos metros de la orilla del mar.
El párroco de la iglesia vivió los primeros momentos de la llegada de los tripulantes del crucero Costa Concordia y cómo el pueblo del Giglio abrió las puertas de sus casas y también las de la iglesia.
P. Lorenzo Pasquotti
Párroco, Isla del Giglio (Italia)
“Los primeros en llegar fueron familias con niños, estuvieron poco en la iglesia porque la organización encontró rápidamente un lugar más adecuado para ellos. Yo en cuanto llegué a la iglesia fui a por mantas y jerséis que tenía en casa”.
Esta sencilla iglesia se convirtió en un improvisado campamento para los empleados del Costa Concordia. La gran mayoría eran peruanos. Don Lorenzo acogió en su propia casa al que más lo necesitaba, se llamaba Ricardo, trabajaba como croupier y comenzaba a sufrir de hipotermia ya que había estado durante horas en el mar, esperando su rescate.
P. Lorenzo Pasquotti
Párroco, Isla del Giglio (Italia)
“Lo llevamos a mi casa, no hablaba. Estaba helado. Le dimos ropas secas, una manta, té caliente. Lo sentamos en el sofá. Allí se quedó toda la noche”.
Las fuerzas de seguridad y rescate, los habitantes del Giglio, los tripulantes y pasajeros, todos colaboraron para paliar las consecuencias del trágico naufragio del crucero Costa Concordia.
29/01/12
ROME REPORTS
