(FNM) Una vez más, Sete Brasil y Petrobras están cerca de alcanzar un consenso sobre los términos de un nuevo acuerdo. El holding de buques de perforación y la dirección de la petrolera estatal mantuvieron negociaciones durante los últimos 45 días. Ahora resta que el directorio de Petrobras apruebe, de forma colegiada, las bases para la redacción del contrato definitivo.
(FNM) Una vez más, Sete Brasil y Petrobras están cerca de alcanzar un consenso sobre los términos de un nuevo acuerdo. El holding de buques de perforación y la dirección de la petrolera estatal mantuvieron negociaciones durante los últimos 45 días. Ahora resta que el directorio de Petrobras apruebe, de forma colegiada, las bases para la redacción del contrato definitivo.
Prevaleció la voluntad del directorio de Petrobras. Sete Brasil tendrá que encontrar tres operadores internacionales con experiencia, interesados en operar, cada uno, cinco plataformas.
Dos de ellos, además, deberán aportar R$ 1.900 millones en capital para el proyecto (R$ 950 millones cada uno).
No hubo problemas respecto del nuevo tamaño de Sete Brasil, que se redujo de un emprendimiento original de 28 buques de perforación, a uno de 15. Lo que se pretende es que 19 de las unidades del proyecto inicial sean terminadas. Pero cuatro de ellas, las construidas por Astilleros Enseada, serán vendidas a Kawasaki.
Los términos polémicos son los referidos a la operación de los barcos. Y el camino encontrado con el directorio es bastante distinto de aquel que los accionistas de Sete Brasil y el presidente de Petrobras, Aldemir Bendine, habían acordado verbalmente en su reunión del 28 de agosto.
Además, Sete deberá tener éxito en acordar con tres operadores internacionales dentro de una lista hecha por Petrobras, de solo ocho nombres posibles. Fueron excluidas todas las empresas involucradas en el escándalo investigado en la Operación Lava-Jato, y aquellas sobre las cuales exista algún tipo de sospecha.
Estas condiciones no eran las deseadas por Sete Brasil, que ya había encontrado un operador interesado en colocar, solo, todo el capital necesario, pero a condición de operar 10 unidades. Y el mismo Bendine había dado “luz verde” a esa propuesta. Sin embargo, el esquema no fue aceptado por el directorio.
De los 15 buques que tendrá Sete Brasil, deberá operar cinco, a través de una asociación (“joint venture”) que debe crearse con un socio del sector.
Según pudo saber Valor, el proceso de aprobación y redacción definitiva del acuerdo entre Sete y Petrobras tomará unos dos meses aproximadamente.
La tasa diaria que la petrolera pagará a Sete se mantuvo en las condiciones originales. La canasta de monedas que compone esa tarifa llevó al valor por debajo de los USD430.000 diarios. La diferencia respecto del precio de mercado internacional actual –que es de algo más de USD390.000 diarios-, se redujo bastante por el comportamiento las condiciones de cambio.
El proyecto inicial de Sete Brasil contemplaba una inversión de USD25.000 millones para la construcción de los 28 barcos de perforación. Con la reducción a 15 unidades, ahora el emprendimiento cae a un valor total aproximado de USD12.500 millones (USD16.500 millones considerando las cuatro unidades que se planea vender a Kawasaki).
Además de perder parte de la escala, por la reducción del proyecto, Sete Brasil enfrentará un costo de financiamiento más caro, habida cuenta de la negativa del BNDES a financiarla. En ese contexto, el convertirse en operadora, le resultará vital para mejorar el retorno del emprendimiento. (Valor Econômico en Portos e navios. Adaptado al español por NUESTROMAR)
21/10/15
