El horizonte de penumbras en la actividad pesquera que los más conocedores ya anunciaban hace un par de años comienza a percibirse cada vez con más certeza.
El horizonte de penumbras en la actividad pesquera que los más conocedores ya anunciaban hace un par de años comienza a percibirse cada vez con más certeza.
En las cotidianas charlas que se producen con funcionarios, empresarios y trabajadores de la pesca se percibía ya hace tiempo que las ecuaciones comenzaban a desdibujarse hacia el futuro y decididamente están cada día peor.
También se coincidía entonces en que los problemas posiblemente no vinieran de la mano de la falta de recursos sino de el encarecimiento de los costos, que fueron creciendo sostenidamente desde la devaluación.
En un primer momento el impacto no fue tan fuerte, ya que pasar de la convertibilidad al 3 a 1 dejó en las empresas un buen margen para afrontar las primeras negociaciones salariales que se impusieron por la fuerza.
Pero muchos de los costos se mantuvieron dolarizados y los otros, aunque expresados en pesos, llegaron a los valores anteriores en dólares rápidamente.
La ecuación empresaria se mantuvo relativamente estable gracias a la abundancia que el año pasado brindaron tanto el langostino como el calamar. Pero sobre el fin de ambas zafras se encendió la luz de alarma ya que por la abundancia de estas especies los precios internacionales comenzaron a desplomarse al mismo ritmo que se llenaban las cámaras de frío con reservas para este año.
Y se oscureció más aún, sin alusiones a la restricción energética ni al humo que emanó de las plantas de Deseado, cuando este año se inició con los precios derrumbados y más de una empresa debió optar por no salir a la zona de pesca porque eran mayores los costos que las ganancias.
Al repartir las culpas todos miran al de enfrente en el triángulo formado por los mismos empresarios, funcionarios y trabajadores del principio. Pero la responsabilidad también tiene estas mismas tres patas. Unos por acción y otros por omisión. Unos por mucho y otros por poco.
La penumbra ya está acá, es hora de sentarse y volver a pensar.
Por Tedy Woodley
13/08/07
PESCA & PUERTOS
