Desde el 25 de noviembre de 1799, cuando el doctor Manuel Belgrano, como secretario del Real Consulado de Industria y Comercio de Santa María de los Buenos Aires, decidió la creación de la "Escuela de Pilotos y Aprendices" para el estudio de la ciencia náutica, "proporcionando por este medio a los jóvenes una carrera honrosa y lucrativa" -tal como dijo al inaugurarla-, nuestra Escuela Nacional de Náutica, que lleva su nombre, recorrió un largo camino y varios apostaderos en su travesía formadora de más de 10.000 oficiales de la Marina Mercante Argentina.
Desde el 25 de noviembre de 1799, cuando el doctor Manuel Belgrano, como secretario del Real Consulado de Industria y Comercio de Santa María de los Buenos Aires, decidió la creación de la "Escuela de Pilotos y Aprendices" para el estudio de la ciencia náutica, "proporcionando por este medio a los jóvenes una carrera honrosa y lucrativa" -tal como dijo al inaugurarla-, nuestra Escuela Nacional de Náutica, que lleva su nombre, recorrió un largo camino y varios apostaderos en su travesía formadora de más de 10.000 oficiales de la Marina Mercante Argentina.
Permaneció desde 1920 en el predio de la zona de Retiro, al que ahora vuelve, hasta que fue desalojada en el año 2001, desplazada por un proyecto inmobiliario, afortunadamente frustrado. Fue entonces reubicada en la ESMA, donde desarrollaban sus actividades diversos organismos de la Armada Nacional.
La Escuela de Mecánica de la Armada, más allá de las lamentables connotaciones de sus últimos años, es uno de los institutos que la fuerza naval militar argentina utilizó desde 1924 para formar y perfeccionar cuadros de Oficiales y Suboficiales que honraron su uniforme y sirvieron a los intereses del país.
En 1872, Domingo Faustino Sarmiento fundó la Escuela Naval Militar para la formación de Oficiales de la Marina de Guerra, conformando también la primera flota militar, de la que se carecía al llegar él a la presidencia de la Nación; siguiendo las tradiciones y glorias de héroes como Brown, Azopardo, Espora, Rosales, y tantos otros forjados en los combates por nuestra libertad.
Ahora, la Escuela Nacional de Náutica Manuel Belgrano se alojará otra vez en el edificio recuperado de la Av. Antártida Argentina, en la zona de Retiro, donde sus actuales cadetes y los que les sigan en el futuro se formarán en el arte de navegar y en la tecnología del transporte marítimo, con el mismo espíritu y vocación que inspiró al prócer economista y patriota que la creó, transmitido a las 114 promociones de Oficiales de la Marina Mercante que egresaron de ella.
Habilitados para desempeñarse en todos los países del mundo, ellos constituyen una verdadera prestación profesional argentina al comercio y al intercambio en todas las latitudes.
El comercio exterior de nuestro país, que es la tabla de salvación de políticas erráticas que, a veces, se condonan en el contexto económico internacional, como está ocurriendo en la actualidad, es el viento de popa virtual que utilizan los buques mercantes, vectores insoslayables del complejo mundo de las relaciones económicas globales que estamos viviendo, 208 años después de la visión de futuro del "gen" luminoso de Manuel Belgrano.
Por Mario Baquela
Egresado de la Escuela. Capitán de ultramar, perito naval y presidente fundador del Colegio de Oficiales de la Marina Mercante Argentina.
04/10/07
Ámbito del Comercio Exterior
AMBITO FINANCIERO
