Se incendió un barco que era desguazado en el muelle Storni

El trabajo de desguace del buque pesquero Humbak terminó con un incendio de proporciones en lo poco que queda del casco del accidentado navío factoría que perteneciera a la empresa pesquera Harengus.

El trabajo de desguace del buque pesquero Humbak terminó con un incendio de proporciones en lo poco que queda del casco del accidentado navío factoría que perteneciera a la empresa pesquera Harengus.

Tres autobombas y más de cinco dotaciones de bomberos se sumaron al combate de las llamas para evitar que terminara de destruirse lo poco que queda de esa estructura, la que está en etapa de desarmado para su venta como chatarra.

Los restos del navío se encuentran encallados desde hace más de siete años sobre el sector costero al sur del viaducto de ingreso al muelle Almirante Storni, en el denominado “cementerio de barcos”. Allí quedó depositado luego de que la empresa propietaria Harengus decidiera su desguace tras el arrasador incendio que sufriera en el mes de junio del año 2000, al que no logró sobrevivir debido a los graves daños materiales que le provocó la alta temperatura.
 
Trabajos de desguace

Como desde hace varios meses, en la mañana de ayer, desde hora temprana, se encontraba trabajando un equipo de soldadores realizando tareas de corte de partes metálicas en lo que queda de lo que fuera la imponente estructura del buque factoría. Minutos después de las diez, la alta temperatura generada por el soplete de oxiacetileno y las gotas de metal incandescente que despedía se habrían transformado en el origen de un principio de incendio.

El fuego no pudo ser controlado por el personal que operaba esos equipos de corte, por lo que debieron abandonar el lugar e informar la situación a Prefectura.

El alerta movilizó en forma inmediata al personal de guardia de Bomberos de la Prefectura, pero para cuando arribó la autobomba, y dada la alta combustibilidad de los materiales aislantes que posee el buque, las llamas lograron propagarse rápidamente y ya se comenzaba a elevar una espesa columna de humo negro.

A raíz de lo generalizado del fuego, los integrantes de la Estación de Salvamento e Incendio de la Prefectura Madryn solicitaron el apoyo de dos unidades pesadas de los voluntarios de la ciudad, en tanto que la Dirección de Protección Civil Municipal envió una camioneta y un camión cisterna con más de siete mil litros de agua potable para apoyo de las tareas de extinción y enfriamiento.

Las autobombas debieron ser emplazadas a casi cien metros de donde estaba desarrollándose el siniestro, lo que de alguna manera también dificultaba la reposición de materiales para la extinción, entre ellos los tubos de aire comprimido de los equipos de respiración autónomos que utilizaban los bomberos para poder desplazarse en el interior del casco, ya que los humos que despiden los materiales aislantes son definidos como altamente tóxicos.

Tres líneas de mangueras fueron dispuestas desde las autobombas para poder comenzar la extinción, y recién casi una hora después de declarado el fuego, las llamas comenzaron a quedar circunscriptas.
 
No hubo lesionados

Al lugar concurrieron también los jefes de la Prefectura local, prefecto principal Ramón Oscar González y prefecto Gabriel Cartagenova, además del presidente de la Administración Portuaria de Puerto Madryn, Daniel Román.

Estas autoridades informaron que, para fortuna de los operarios, ninguna persona resultó lesionada, ya que todos los trabajadores lograron salir antes de que se produjeran situaciones de mayor riesgo.

De acuerdo a lo informado, las llamas se desarrollaban en la zona del cuarto de máquinas y espacios linderos, lo que explicaba la salida de abundante cantidad de humo por las viejas chimeneas del buque.

Gran parte de las tareas fueron de enfriamiento de la estructura metálica, lo que a su vez enlentece la propagación, por conducción, del fuego. A pesar de lo preocupante que resultaba para las autoridades la espesa columna de humo, las tareas fueron desarrolladas con tranquilidad, pues al estar encallado en la costa no había peligro de hundimiento. Lo único que obligaba a un uso no indiscriminado de agua para la extinción, era que un posible exceso de líquido en el interior produjera que el casco del barco se inclinara hacia una de sus bandas.

Los bomberos de Prefectura debieron ayudarse con productos químicos especiales para la extinción, los que generaran espuma para inundar espacios y así no tener que arrojar tanta agua.

Alrededor de cuatro horas después, las llamas habían sido totalmente extinguidas, aunque aún restaba remover posibles focos de alta temperatura ocultos en la superestructura, como así también desalojar el agua que se había acumulado en el interior a raíz del método de extinción.

08/10/07
DIARIO DE MADRYN

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