Scioli quiere auditar con más precisión a los puertos provinciales

La provincia de Buenos Aires quiere auditar con más precisión a sus puertos. Una acción inmediata será "instalarse" en las terminales privadas, y Exolgan -la principal terminal de contenedores del país- será el primer caso testigo.

La provincia de Buenos Aires quiere auditar con más precisión a sus puertos. Una acción inmediata será "instalarse" en las terminales privadas, y Exolgan -la principal terminal de contenedores del país- será el primer caso testigo.

En la provincia hay inquietud respecto de lo que tributa. A fines de 2009, Exolgan encabezó la queja privada respecto del artículo 23 de la Ley de Presupuesto, que fijaba un aumento en ingresos brutos por tonelada de carga operada. La crisis fue funcional a la protesta, y se dio de baja el artículo. 2010 casi los dejó sin argumentos. Exolgan paga un canon por el uso del muelle de US$ 27.000 mensuales, monto que se ajusta cada febrero. La fórmula de cálculo, un tanto críptica, se hace con la información del movimiento de contenedores declarada por la terminal. En 2010 pagó $ 7.563.000. La provincia quiere asegurarse, y relevar por su cuenta cada contenedor.

Pero también quiere rever la "propiedad de los espacios". En despachos de La Plata dicen que parte de los terrenos serían de la provincia, y no de Exolgan. Si esto fuera cierto, implicaría un sensible cambio de la base imponible del canon.

Los funcionarios se muerden los nudillos al ver los US$ 0,75 por m2 que cada mes los vecinos de Puerto Nuevo pagan de canon. Los nudillos sangran cuando ven cómo las terminales porteñas son agentes recaudatorios por cuenta y orden del Estado. Las tasas a las cargas cobradas (3 y 1,5 dólares por tonelada importada y exportada, respectivamente) van derechito al Estado.

En Exolgan, el "servicio" a las cargas es de 4 y 2 dólares. La terminal los cobra, pero no para la provincia, sino para modelar su cintura financiera, y negociar más cómodamente con la carga y los armadores.
Por Emiliano Galli

01/03/11
LA NACION

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