A 200 años del combate de San Nicolás de los Arroyos, primera acción de guerra de la Marina Nacional

(FNM) Adhiriendo a la conmemoración de los 200 años del combate de San Nicolás de los Arroyos el 2 de marzo, Nuestromar ha querido resaltar la figura de dos de lo más valientes marinos que intervinieron en dicho combate: Juan Bautista Azopardo e Hipólito Bouchard.

(FNM) Adhiriendo a la conmemoración de los 200 años del combate de San Nicolás de los Arroyos el 2 de marzo, Nuestromar ha querido resaltar la figura de dos de lo más valientes marinos que intervinieron en dicho combate: Juan Bautista Azopardo e Hipólito Bouchard.

Los hechos militares
Recién producido el 25 de mayo el gobierno patrio alistó una pequeña flotilla compuesta por la goleta "INVENCIBLE", el bergantín "25 DE MAYO" y la balandra "AMERICANA" que fueron tripuladas con la gente que se pudo reunir, todos con poca experiencia marinera.

Al frente de esa fuerza naval fue puesto Juan Bautista Azopardo, quedando como Segundo Comandante el Capitán Hipólito Bouchard. A fines de febrero de1811 la flotilla zarpó de Buenos Aires y remontó las aguas del río Paraná. El día 2 de marzo de 1811 se enfrentó en San Nicolás de los Arroyos con una fuerza naval española, comandada por el Capitán de Navío Jacinto de Romarate, compuesta por dos bergantines y dos faluchos.

Ese combate terminó con una derrota de nuestras fuerzas navales. Azopardo fue hecho prisionero cuando pretendía volar su buque incendiando la santabárbara. Fue trasladado a Montevideo donde se le instruyó un sumario por delito de alta traición y de allí remitido a España donde permaneció prisionero durante nueve años.

En 1820, y a causa de una insurrección que estalló en la península, fue liberado y pudo regresar a Buenos Aires, puerto al que arribó el 26 de agosto de 1820. El gobierno lo reincorporó al servicio con el grado de Teniente Coronel.

Azopardo nació en la población de Senglia, en la isla de Malta, el 20 de febrero de 1772 y siendo aún un niño sus padres lo enviaron a estudiar construcciones navales en el arsenal francés de Tolón, donde permaneció varios años. En momentos que Francia se hallaba en guerra con la mayoría de las naciones europeas, Azopardo obtuvo patente de corso con el objeto de desbaratar el comercio naval del enemigo.


Llegó al Río de la Plata en los albores del siglo XIX, realizando numerosos viajes entre Montevideo y Buenos Aires.

Al producirse la primera invasión inglesa en junio de 1806, Azopardo que era Segundo Comandante del navío corsario "Dromedario", tomó parte en las acciones al mando de Liniers. Su experiencia como artillero, unida al valor personal que poseía, hizo que su actuación fuera destacada. Ello se repite durante las acciones de la defensa de Buenos Aires que tuvieron lugar en el año 18O7.

Rechazada la "Segunda Invasión Inglesa", no fue solo Liniers quien elogió ampliamente el coraje y la pericia de Azopardo, sino también el propio gobierno español que le confirió los despachos de "Teniente Coronel de las Milicias Urbanas". Cuando se produjo la Revolución de Mayo, Azopardo se puso de parte de los patriotas criollos y poco después el gobierno patrio lo repuso en el grado que le había retirado el Virrey.

En ejercicio del mismo le fueron extendidos los despachos de Coronel (7 de mayo de 1824). A fines de 1825, el Imperio del Brasil le declara la guerra a nuestro país, que en ese momento prácticamente carecía de poder naval. En forma apresurada y venciendo muchas dificultades es alistada una escuadra que es puesta a las órdenes del Almirante Brown. Azopardo es el segundo jefe de la misma y a la vez comanda el bergantín ”General Belgrano".

El 9 de febrero de 1826, Brown enfrenta por primera vez en la guerra a las fuerzas navales brasileñas, y en la acción toma parte Azopardo. Debido a una mala interpretación de señales Azopardo no puede apoyar con su nave al buque de Brown, y el Almirante aprecia que hubo debilidad en parte de los comandantes de las naves de su escuadra, entre las cuales se cuenta Azopardo. Pasa un parte al gobierno censurando la actitud de aquellos subordinados que él estima que prácticamente lo habían abandonado en el combate. A raíz de esta situación, se inicia un sumario, finalizando el procedimiento mediante una resolución del Presidente de la República Bernardino Rivadavia, dictada el 20 de diciembre de1826, por la cual se archivan las actuaciones sin afectar el buen nombre y honor de los inculpados. No obstante, Azopardo no quiso continuar en servicio y el 3 de febrero de 1827 solicitó y obtuvo el retiro.

Sin contar con muchos medios financieros, debió vivir en Buenos Aires llevando una existencia de sacrificios y privaciones, en compañía de su esposa María S. de Pérez Rico.

Azopardo, considerado como "el primer jefe de la Escuadra Naval", falleció el 23 de octubre de 1848.  

Hipólito Bouchard nació el 15 de enero de 1780 en Bormes, cerca de Saint Tropez (Francia). Desde muy pequeño se incorporó a la marina y en un barco francés llegó a Buenos Aires para quedarse en 1809, pocos meses antes del comienzo de la Revolución de Mayo.

Bouchard, un liberal francés, pronto comenzó a sentir una profunda simpatía por las ideas expresadas por el sector más radical de la Junta, liderado por Mariano Moreno, y puso sus conocimientos navales a disposición de la revolución. El gobierno lo nombró segundo comandante de la recientemente creada flota nacional.



El 3 de febrero de 1813, otro bautismo de fuego, el del Regimiento de Granaderos a Caballo al mando de San Martín en San Lorenzo, encontrará nuevamente a Bouchard dispuesto a todo. Dice San Martín en el parte de guerra: "una bandera que pongo en manos de V.E. y que arrancó con la vida del abanderado el oficial don Hipólito Bouchard".

San Martín tomará nota de la actuación del temerario francés y lo tendrá muy en cuenta a la hora de recomendárselo al almirante Guillermo Brown para hostigar a los españoles en el Pacífico y preparar de esa manera el asalto final sobre Lima.

 En 1815, comenzó la campaña de guerra de corso dirigida por Brown, con la fragata "Hércules" y el bergantín "Santísima Trinidad" acompañado por la corbeta "Halcón" al mando de Bouchard.

 Ya en octubre de 1815, pudieron apresar fragatas españolas y bloquear y atacar el puerto de El Callao. Siguieron viaje y atacaron las fortificaciones cercanas a Guayaquil. En 1816, volvieron a bloquear la entrada al puerto de El Callao y hundieron la fragata española Fuente Hermosa.

Pero la etapa más novelesca de la vida de Bouchard estaba por comenzar. Mitre la resumió de esta manera: "…Una campaña de dos años dando la vuelta al mundo en medio de continuos trabajos y peligros, una navegación de diez o doce mil millas por los más remotos mares de la tierra, en que se domina una sublevación, se sofoca un incendio a bordo, se impide el tráfico de esclavos en Madagascar, se derrota a piratas malayos en Macasar, se bloquea a Filipinas, anonadando su comercio y su marina de guerra, se domina parte de Oceanía imponiendo la ley, a sus más grandes reyes por la diplomacia o por la fuerza; en que se toma por asalto la capital de la Alta California, se derrama el espanto en las costas de México, se hace otro tanto en Centro América, se establecen bloqueos entre San Blas y Acapulco, se toma a viva fuerza el puerto de Realejo apresándose en este intervalo más de veinte piezas de artillería, rescatando un buque de guerra de la Nación y aprisionando o quemando como veinticinco buques enemigos…".

La imagen de la fragata “La Argentina” se transformó en un símbolo de terror para las fuerzas españolas y de lucha contra la tiranía de los patriotas americanos. Muchos de los países centroamericanos, diseñan sus banderas basándose en la celeste y blanca creada por Belgrano y exhibida con orgullo a lo alto de las naves de Bouchard.

Bajando hacia el Perú, el corsario siguió hostigando las posiciones españolas sobre el Pacífico hasta llegar el 9 de julio de 1819 al puerto de Valparaíso, donde es arrestado por Thomas Cochrane acusado de piratería incautando la flota.
 
El coronel argentino Mariano Necochea decidió no esperar la sentencia judicial, y al frente de 30 granaderos y ex tripulantes de la flota de Bouchard, se lanzaron al abordaje de “La Argentina”, echaron a sablazos a los intrusos e izaron la bandera nacional en el palo mayor.

El 9 de diciembre de 1819 la justicia chilena absolvió a Bouchard y le devolvió “La Argentina” y demás barcos.

Bouchard participa de la expedición que partiera de Valparaíso el 20 de agosto de 1820, que al mando de San Martín se dirige a liberar Perú.

Prosiguió su carrera naval al servicio del Perú y alcanzó el grado de comodoro.
Muere el 4 de enero de 1837

02/03/11
NUESTROMAR

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