Investigadores del CENPAT desarrollan estrategias de conservación de salmónido.
Investigadores del CENPAT desarrollan estrategias de conservación de salmónido.
Las investigaciones realizadas por el Grupo de Estudios de Salmónidos Anádromos (GESA), constituido por los científicos Miguel Pascual, Carla Riva Rossi y becarios del CENPAT y del CONICET, abarcan distintos temas relacionados con la conservación, la explotación sustentable y el manejo de los recursos acuáticos continentales de la Patagonia, particularmente los vinculados a poblaciones y especies de salmónidos exóticos anádromos (aquellas que realizan migraciones entre el agua dulce y el océano durante su ciclo de vida).
Las investigaciones que realizan con salmónidos, buscan identificar aquellos atributos que determinan la colonización y el establecimiento de poblaciones anádromas y su potencial impacto sobre los ecosistemas receptores. Estas especies constituyen además un modelo para estudiar los procesos de adaptación y microevolución (evolución al nivel de las especies), además de conformar un importante recurso para la pesca recreativa.
Miguel Pascual, investigador independiente del CONICET, explicó los detalles de la tare a de investigación que se realiza a través del GESA
-¿Cuáles son las características distintivas de los salmónidos?
-Estamos estudiando tres especies distintas: la trucha marrón, la trucha arco iris y el salmón chinook. Estas dos truchas son muy comunes en los ríos de la Patagonia y Chile; en los ríos del sur atlántico desarrollan una migración marina, es decir que salen al mar en vez de realizar todo su ciclo en agua dulce.
Son especies exóticas -especies introducidas- que interactúan con comunidades marinas y comunidades de agua dulce y recursos muy valiosos desde el punto de vista pesquero, porque al salir al mar, donde encuentran mucho mas alimento, crecen a tallas muy grandes.
Se sabe mucho de la especie en su rango nativo: la trucha marrón en Europa y la trucha arco iris en Norteamérica y en Asia, por lo que se cuenta con una gran cantidad de información referida a la especie y, desde el punto de vista científico, es muy interesante estudiar si sus características se preservaron o se modificaron cuando fueron introducidas en otros lugares. Esto invita a entender la plasticidad y la capacidad de respuesta evolutiva al nuevo ambiente de las especies. Los salmónidos son un muy buen modelo para estudiar la microevolución -evolución en tiempos relativamente cortos, como siglos y décadas, a diferencia de la que acostumbramos ver en el registro fósil que es de millones de años-, porque permiten observar el desarrollo de características particulares y adaptaciones verdaderas en pocas generaciones.
-¿Qué variables y procesos determinan el establecimiento y la colonización de nuevos ambientes por parte de estas especies?
-Cuando uno piensa en la ecología de la invasión –el estudio de las especies exóticas- hay varios pasos a tener en cuenta: el primero es que la especie se establezca; muchas veces hay barreras naturales, comunitarias o físicas que determinan ese establecimiento. Gran parte de la investigación con especies exóticas tiene que ver con entender cuáles son las claves del ambiente, que hacen que una especie tenga éxito o no. Es una medida de la vulnerabilidad de un ambiente particular a una especie exótica.
En el caso particular de los salmónidos, encontramos que, si bien son peces marinos que potencialmente pueden colonizar cualquier río, no todas las especies habitan en todos los ríos; a raíz de esto trabajamos bajo la hipótesis de que esta distribución se debe a condiciones particulares de cada río, que se ajustan a los requerimientos de cada especie.
La trucha arco iris proviene de Norteamérica y la marrón de Europa, estamos estudiando particularidades de los ríos de origen como la hidrología, los regímenes de temperatura, la disponibilidad de fondo, el sustrato, el tipo de piedras que tiene el fondo –que tiene que ver con las necesidades de desove particulares de cada especie-, para ver cuánto se ajustan a las características de esta colección de ríos.
-¿Qué clase de impacto puede generar la invasión de estas especies exóticas?
-En general los salmónidos son predadores ‘tope’, comen otros peces y una buena cantidad de fauna, con lo cual el impacto principal se puede dar a través de sus hábitos alimenticios y la posibilidad de que se conviertan en predadores de especies nativas.
Hay muy pocos estudios sobre la interacción de las truchas con las comunidades de río, nuestro interés esta puesto en estudiar esta interacción y en determinar si su alimentación tiene o no efectos significativos.
-¿Qué características hacen de los salmónidos una especie con tanta flexibilidad para la adaptación y la microevolución?
-Tiene que ver con la flexibilidad de su ciclo de vida, con la posibilidad de desarrollarse en distintos ámbitos. Un ejemplo de esta flexibilidad se puede observar en los hábitos de las truchas marrones y arco iris, donde no todos los individuos van al mar, algunos se quedan en el río; al establecer comparaciones genéticas entre estas truchas resulta que son indistinguibles, son individuos de la misma población. Esta flexibilidad genera todo tipo de variantes en el ciclo de vida.
-¿Cómo se puede abordar la conservación de estas especies y de las comunidades receptoras?
-Es un caso emblemático del conflicto entre desarrollo y preservación ambiental, que se da en tantas otras esferas de los recursos naturales de la Patagonia.
Estos son recursos exóticos que por un lado van a ser agentes de impacto, pero que por el otro son recursos naturales con valor comercial. El desafío más grande es buscar un equilibrio entre los usos y los impactos potenciales. En el gradiente de las opiniones puede haber gente que por sus valores quiera erradicarlos y mantener la naturaleza en su forma más prístina y gente que tiene sus necesidades y quiere recursos para la pesca. Lo que a nosotros nos parece más interesante es situarnos en el medio y tratar de buscar soluciones ingeniosas para lograr algún balance entre esos dos extremos. También hay que reconocer que en la Patagonia vive más gente y que las necesidades van a ser cada vez mayores; el gran desafío es buscar formas de desarrollo sustentable.
-¿Cuál es la situación de la pesca recreativa continental en la Patagonia?
-Es muy variada porque cada provincia tiene su sistema de administración propio. El norte patagónico tiene los ambientes más explotados tradicionalmente y con más problemas de manejo; a medida que se va hacia el sur el ambiente es más original; existe un gradiente geográfico que tiene que ver con la carga de población y la tradición en la pesca.
Uno de los problemas del manejo es desarollar la estrategia de cómo pescar, cuánto y de que tallas; parte de nuestro trabajo es determinar esta estrategia.
En la pesca deportiva la calidad no está dada sólo por el número de piezas sino más bien por el tamaño y este último factor es uno de los que se deterioran en una población explotada.
La pesquería de trucha arco iris de Santa cruz es relativamente nueva, no hay evidencia de sobreexplotación. Las pesquerías de trucha marrón tienen una historia más larga de pesca, por ejemplo, en el Río Gallegos hay grandes conflictos por la pesca y algunas evidencias de deterioro. En Tierra Del Fuego, la pesquería del Río Grande está privatizada, son estancias con cotos privados donde el método de pesca es la captura y liberación, es un sistema con tallas excelentes y no hay mortalidad, el problema que se genera en estos ríos es el acceso; éste tipo conflicto se produce con el manejo de, prácticamente, todos los recursos naturales.
Otro conflicto es el que se da entre la pesca comercial y la recreativa; en algunos estuarios hay pesquerías artesanales que capturan truchas y esto tiene un impacto muy fuerte sobre la calidad de la pesca recreativa.
-¿Cómo se puede mejorar el manejo?
-En primer lugar, con apoyo técnico para tomar decisiones confiables. Otra cuestión básica es tener una ‘memoria institucional’, es decir, qué medidas se tomaron históricamente para tener una continuidad en el manejo, plasmadas en un registro de la calidad de pesca. Y otro punto muy importante es que el manejo de los recursos tiene que ser participativo, una responsabilidad de los administradores junto con los distintos usuarios.
23/07/09
DIARIO DE MADRYN
