TOKIO (AP).- Tanto en el río Ganges, en la India, como en remotas islas del Pacífico, el Sol se alzó ayer sólo para desvanecerse nuevamente y permitir que las estrellas volvieran a titilar durante el eclipse solar más largo del siglo, un espectáculo celestial que inspiró asombro y temor en millones de personas a lo largo y ancho de Asia.
En Shanghai se lanzaron fuegos artificiales y en Japón reses desconcertadas volvieron a sus establos pensando que había caído la noche.
En la India, una mujer de 65 años falleció al ser aplastada en una estampida cuando miles de personas se lanzaban a las orillas del Ganges para intentar observarlo.
En un templo budista de Thai, capital de Bangkok, docenas de monjes rezaron para alejar el mal. En algunas áreas el eclipse llegó a durar seis minutos y 39 segundos.
23/07/09
LA NACION




