“Sacrilegio” en Normandía (Francia)

No todo el mundo abre los brazos a las energías renovables. En la Baja Normandía hay un buen puñado de franceses que se ha propuesto frenar la construcción de un parque eólico.


No todo el mundo abre los brazos a las energías renovables. En la Baja Normandía hay un buen puñado de franceses que se ha propuesto frenar la construcción de un parque eólico.

Aunque, en realidad, estos pacíficos vecinos no tienen nada en contra de esta fuente de energía. Su problema, el motivo de su enojo, es que esa hilera de molinos se alzará desde las aguas en las que murieron miles de soldados el 6 de junio de 1944, un día que todo el mundo reconoce en cuanto se deja a un lado la fecha y se habla del desembarco de Normandía.

El Día D no se olvida. Ni aunque hayan pasado 69 años del desembarco de las flotas aliadas, en un episodio de la II Guerra Mundial que simboliza el inicio de la liberación de Europa de la mano opresora de Adolf Hitler. Por eso, las gentes de la Baja Normandía, mientras apuran una copa de Calvados, el aguardiente que realizan con la sidra de sus célebres manzanas, plantean un encendido debate que podría sintetizarse en una pregunta: ¿Es compatible el respeto a la memoria de los difuntos y un proyecto que generará riqueza? Los normandos no se ponen de acuerdo.

Los más beligerantes hablan de «profanación» y de «sacrilegio» por querer alzar los enormes molinos de 175 metros de altura donde perecieron los soldados británicos y norteamericanos. Porque el parque se construirá, mar adentro, a entre 10 y 16 kilómetros de la costa. Los más prácticos, en cambio, vienen a sugerir que los molinos darán trabajo y no deshonran la memoria de nadie.

El plan está aprobado y todo seguía su curso hasta que alguien mentó el Día D y el asunto se enredó. Este solo era un parque eólico más de la Francia que aspira a producir 6.000 megawatios de potencia eléctrica desde el mar -sobre todo eólica, aunque también de las olas-, que se ha propuesto que el 23% de su energía provenga de las renovables.

Este parque próximo al departamento de Calvados, que podría estar activo en 2015, será de 450 megawatios y ocupará una superficie marina de 50.000 metros cuadrados. La empresa EDF (Électricité de France) pretende limpiar su producción con cinco parques eólicos como este destinado a las aguas de la Baja Normandía. Cada uno de los 75 molinos es un gigante de 1.500 toneladas que producirá 6 megawatios. El mástil tendrá una longitud de 100 metros pero llegará a alcanzar los 175 con las aspas.

Los molinos se verán en los días nítidos desde las playas donde se produjo el desembarco, conocidas, por sus nombres en clave para el día de la Operación Overlord, como Omaha, Utah, Gold, Juno y Sword. El motivo de elegir este enclave concreto, tan próximo al ‘cementerio’ donde fueron acribillados miles de soldados aliados, y pese a que la Baja Normandía tiene 470 kilómetros de litoral, es que más al oeste entorpecerían la pesca; más al norte entrarían en aguas demasiado profundas, y más al este se cruzarían con las rutas marítimas.

«Estas playas pertenecen a la historia. Es aquí donde comenzó la liberación del mundo», exclama uno de los vecinos, según una información publicada por ‘Libération’, que acudieron a la reunión celebrada la semana pasada para debatir sobre el asunto que acapara las conversaciones de los 3,2 millones de habitantes de Normandía, la región donde muere el Sena y donde los impresionistas crearon una de las más bellas etapas pictóricas.

Pero donde unos ven una profanación, otros encuentran una oportunidad. Los más pragmáticos hasta proponen poner a cada molino el nombre de un batallón. No les importan los sentimentalismos ni la estética, aunque la hilera se verá desde Havre, ‘el puerto de París’. El parque eólico generará empleo e inversiones. Algunos colectivos normandos lo tienen claro y han invertido 100 millones de euros para crear en Cherburgo la planta donde ensamblarán los soportes de los aerogeneradores.

Petición a la Unesco

Pero también hay franceses que se aferran a la posibilidad de tumbar el parque. Son los que se reúnen en los encendidos consejos que celebran en Arromanches-les-Bains, en Calvados, el diminuto pueblo adonde llegan los turistas belgas y británicos siguiendo el rastro del desembarco, visitando los cementerios de guerra, el museo que recuerda la operación Overlord o Mulberry, el puerto artificial británico.

Y la esperanza se inspira en Mont Saint-Michel, donde, en la primavera de 2012, ya se logró frenar otro parque eólico. Para emularlo deben lograr que la Unesco proteja estas playas como Patrimonio de la Humanidad. Varias plataformas ya recogen firmas.

11/07/13

LAS PROVINCIAS

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio