El gobierno aceptó que los contratos que Gas Sayago firme con Gaz de France (GDF) Suez para la construcción y puesta en marcha de la planta regasificadora pasen previamente por los directorios de Ancap y UTE.
El gobierno aceptó que los contratos que Gas Sayago firme con Gaz de France (GDF) Suez para la construcción y puesta en marcha de la planta regasificadora pasen previamente por los directorios de Ancap y UTE.
El pedido fue realizado ayer por el diputado del Partido Nacional, Álvaro Delgado al ministro de Industria Roberto Kreimerman en la comisión de Industria de la cámara baja. La razón esgrimida por Delgado -que fue aceptada por Kreimerman- es que la oposición tenga participación en el proceso del cierre de la operación de la regasificadora, algo que no ocurrió en el momento de la adjudicación de la construcción a GDF Suez.
En ese momento, la oposición criticó que sus directores en UTE y Ancap tomaron conocimiento de la adjudicación horas antes de que el gobierno lo anunciara oficialmente y por tanto no tuvieron tiempo de analizar las propuestas de las cuatro empresas que pugnaban por hacerse de la licitación.
“Cuando eso ocurrió cuestionamos la forma en que se hicieron las cosas porque la oposición no fue debidamente informada; ahora tratemos de encauzar el tema y que sean los directorios de UTE y Ancap los que estudien y discutan los contratos previo a la firma”, dijo Delgado a El País.
El plazo estipulado para la firma del contrato vence el 1° de agosto y aún GDF Suez se encuentra a la espera del paso previo, la autorización ambiental del proyecto que deberá otorgar la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama).
Crítica
Por otra parte, ayer la Red de economistas de izquierda calificó en un comunicado al proyecto de la regasificadora como una “dilapidación escandalosa de recursos públicos”.
El grupo consideró que el aumento de la generación de energías renovables -uno de los objetivos del gobierno para este quinquenio- no justifica el “enorme costo” de la instalación de la regasificadora. Los economistas de izquierda señalaron que lo único previsible a mediano o largo plazo es que “el sol seguirá brillando y el viento seguirá soplando”.
Y ante eso, plantean profundizar el desarrollo de proyectos eólicos y fotovoltaicos, pero con un papel protagónico de parte del Estado.
Además, solicitaron una modificación de la política tarifaria de energía para reparar la “injusticia” que significa que el consumo doméstico subsidie el de las grandes superficies.
11/07/13
EL PAÍS (Uruguay)
