El barco hundido en Playa Paraná tiene de todo, hombres que pescan, niños que lo usan de trampolín, kayakistas que navegan por el interior, familias que llegan a pasar el día y hasta mujeres que toman sol. Sin control de ningún tipo, el riesgo es mayúsculo.
El barco hundido en Playa Paraná tiene de todo, hombres que pescan, niños que lo usan de trampolín, kayakistas que navegan por el interior, familias que llegan a pasar el día y hasta mujeres que toman sol. Sin control de ningún tipo, el riesgo es mayúsculo.
Tradicionalmente la embarcación hundida en Playa Paraná fue utilizada con el fin de prácticas de buceo. Cientos de buzos nadaron en las profundidades e incluso hasta los buzos tácticos lo utilizan como un sector de práctica, pero en estos tiempos se le ha encontrado, (lo demuestran las fotografías), un nuevo uso; mientras las chicas toman sol, los hombres se dedican a la pesca y las familias en sus gomones, incluso buscando sombra entre los recovecos del barco y los chicos con sus kayaks incluso.
“Mientras los buzos les damos de comer a los peces ellos los pescan” manifestó con preocupación un reconocido buzo de la ciudad, que además alertó que algún buzo podría ser herido con un anzuelo; y ni hablar si alguien llega a caer desde la parte superior, producirse fuertes heridas con los chapones que sobresalen de la embarcación que está en estado de semidestrucción por acción del agua.
Sin dudas, estas cuestiones relacionadas a la seguridad de las personas han de ser tenidas en cuenta, o quizá nuevamente las autoridades se preocuparán más por las fotos que por la situación en si, que aparentemente implica un riesgo para las personas.
Cabe destacar que, por una cuestión lógica, la superficie del barco es muy resbalosa y el riesgo de caída es alto.
Playa Paraná es una zona sumamente concurrida, especialmente los fines de semana y además zona de pescadores.
David Peresenda, jefe del Cuerpo de Guardavidas de la ciudad catalogó esta actitud como “una inconsciencia”, a la vez que mencionó que quienes están sobre el barco e incluso en las embarcaciones, corren un riesgo muy grande. La posibilidad de caer al agua es grande y en ese lugar no hay guardavidas, con lo que se espera se tome algún tipo de resolución sobre el tema.
Esta situación siguió ocurriendo en los días viernes, sábado y domingo, por lo que se puede inferir que se trata de una práctica corriente, sin que nadie advierta al menos, de los riesgos que se corren.
El mismo sábado en la tarde pudo observarse que hay jóvenes que utilizan las chapas del barco como trampolines para arrojarse al mar, otros caminan por el interior del barco, niños incluso y acompañados por mayores, sin que pongan límite a una situación de alto riesgo.
16/01/12
EL CHUBUT




