En Italia, todas las sospechas apuntan al comandante

En Italia, todas las sospechas apuntan al comandante

Creen que ordenó que el crucero se acercara peligrosamente a la orilla para “saludar”.

Creen que ordenó que el crucero se acercara peligrosamente a la orilla para “saludar”.“La nave COSTA CONCORDIA estaba a sólo 150 metros de la orilla. El comandante no podía acercarse así a la isla del Giglio, porque era inevitable que se encontrara con ese escollo debajo del barco”, afirmó el fiscal Francesco Verusio, que investiga las causas del accidente del crucero en el Mediterráneo, frente a la costa de Italia.

Ayer, 48 horas después de la tragedia del “crucero del terror” -que causó 5 muertos, decenas de heridos y por lo menos 15 desaparecidos-, mientras las tareas de rescate seguían contra reloj, todos los indicios apuntaban a la responsabilidad del comandante de la nave, el napolitano Francesco Schettino, de 52 años, detenido en la cárcel de Grosseto, en el centro de Italia.

Según Verusio, el fiscal jefe de esa ciudad, que ordenó su detención por delitos tan graves como abandono de la nave, homicidio culposo y desastre, el capitán estaba listo para escaparse de no haber sido arrestado . Tildado de “criminal” y de “compadrito del mar” por la prensa local, la terrible sospecha es que el comandante se acercó a la isla del Giglio, frente a las costas de la región Toscana, para hacer el ” inchino ” (la reverencia), como en la jerga náutica se llama el acercamiento a puerto para saludar a las autoridades y habitantes de un lugar.

El fiscal confirmó además que, al contrario de lo que debería ser, el comandante “no fue seguramente el último en dejar la nave”.

Trascendió, para peor, que personal de la guardia costera que intervino en el caótico rescate de pasajeros habría invitado más de una vez a Schettino a volver a subirse al “COSTA CONCORDIA”, para coordinar la evacuación, como prevé la ley. Pero el comandante nunca lo hizo.

Finalmente, hasta un largo comunicado de la empresa Costa -inmersa en su peor pesadilla- admitió anoche “errores de juicio” del comandante, que habían tenido “gravísimas consecuencias”.

Otro detalle que complicó la situación del capitán fue la salida a la luz de un mail que le envió el alcalde de la isla del Giglio a otro comandante del mismo crucero, en agosto pasado, en el cual le agradecía el “fantástico show” que les había concedido a los habitantes de la isla al acercarse a sus costas con la nave, un “espectáculo inolvidable”.

El crucero de lujo “COSTA CONCORDIA”, una ciudad flotante que había zarpado de Civitavecchia, al norte de Roma, con más de 4000 personas a bordo, el viernes por la noche, encalló contra una gigantesca roca pasadas las 21.30 del mismo día cerca de la isla del Giglio.

Según la caja negra del coloso del mar de la tradicional y famosa línea Costa Cruceros, pasó una hora entre el impacto -que causó un corte en un lateral de la nave, que se inclinó abruptamente a un lado- y la primera alerta a la capitanía del puerto. Esto coincide con el relato de los sobrevivientes, que contaron que, desde el primer sacudón, ocurrido cuando todo el mundo comía, los parlantes comenzaron a pasar un mensaje en todos los idiomas que decía que había habido un problema electrónico que se estaba solucionando y que había que mantener la calma.

“Este mensaje lo pasaron al menos cinco veces, pero sólo más de un hora más tarde sonó la alarma y los parlantes empezaron a decir «abandonen la nave», el mensaje inverso”, contaron a LA NACION testigos argentinos, que denunciaron la total falta de preparación de la tripulación para enfrentar la emergencia.

Villanos y héroes

Mientras arreciaba la polémica sobre el manejo de la evacuación, en medio de una carrera contra reloj para salvar a un número aún impreciso de desaparecidos -de 40 la cifra bajó a 15 (9 pasajeros y 6 tripulantes)-, fueron rescatadas con vida tres personas de la nave semihundida. Se trata de una pareja de coreanos de 29 años y del jefe comisario de a bordo, Manrico Giampetroni.

Si el comandante de la nave resulta ahora el “villano” de esta incomprensible tragedia, ocurrida casi 100 años después del naufragio del Titanic, Giampetroni, que se encuentra internado en un hospital de Grosseto, con una pierna rota, aparece como la figura heroica. Según el relato de muchos náufragos, ayudó a salir del infierno a varios pasajeros. “Siempre tuve esperanzas en la salvación, viví 36 horas de pesadilla”, dijo Giampetroni.

Después del alivio por este rescate, causó gran pesar el dramático hallazgo, efectuado por buzos, del cuerpo sin vida de dos ancianos, un italiano y un español, de 84 y 68 años, respectivamente, con sus chalecos salvavidas aún puestos, sobre el puente 3, cerca del punto de encuentro A, en la zona de popa, totalmente sumergida..

Por Elisabetta Piqué 

16/01/12

LA NACION

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio