Recuperando una tradición de Salto, que parecía perdida (Uruguay)

Grupo salteño armó nave para hacer fletes en el río Uruguay.

Grupo salteño armó nave para hacer fletes en el río Uruguay.

No es una inversión naviera tradicional de millones de dólares que atraiga la atención y tampoco es un proyecto fluvial de grandes dimensiones. Es un modesto emprendimiento al estilo del pasado, de un grupo de ahorristas salteños que apuesta al futuro del río Uruguay con una embarcación para el transporte de cargas por el río Uruguay y dentro de la Hidrovía si las circunstancias se dan.

Liderado e inspirado por un funcionario bancario de Salto, Ruben Darío Silva Vieira, unos 10 familiares, amigos y gente de buena fe atraídos por el proyecto y confiando en el futuro del transporte fluvial, han logrado hacerse de un excelente barco fluvial con capacidad para 700 toneladas de carga general o 12 contenedores de 40 pies. La embarcación estaba prácticamente abandonada y sin motor y desde la humildad de su condición en distintos talleres navales y hasta esfuerzos propios la han llevado a condiciones técnicas óptimas. Hoy hay que decir que el "Amambay", tal su nombre, es una excelente nave que ha pasado con calificación por todas las inspecciones y las certificaciones de la autoridad naval y hasta la simpatía de las autoridades.

Gibamar es el nombre de la flamante empresa transportadora con que espera lograr fletes. Ellos ya saben que por la Hidrovía no va a ser fácil para la bandera uruguaya, pero confían captar cargas dentro del río Uruguay y un servicio de cabotaje con Argentina o hasta Porto Alegre. A plena carga esta embarcación cala 8 pies, así que puede llegar a Salto bien.  Para los salteños, tierra tradicional de armadores navieros, este desafío no los sorprende, las aguas del río Uruguay las sienten con afecto y como que están conectados con el Atlántico y con Buenos Aires si se piensa que en el pasado estuvieron más ligados con aquellos que con Montevideo. Eran entonces tiempos de servicios diarios de pasajeros y carga con ambas capitales rioplatenses.

DARÍO SILVA. En un encuentro que tuvimos con Ruben Darío Silva, nos habló de su proyecto, que en realidad surgió de un empresario salteño vinculado a los negocios portuarios y con el tiempo la idea cobró fuerza. Luego nos habló del entusiasmo inmortal de los salteños por todo lo marítimo-fluvial-naviero, por su puerto y por el río Uruguay y que no se olvida su historia del pasado muy rica en emprendimientos navieros de resonancia en el Río de la Plata. Saben incluso de dos pasos difíciles para embarcaciones que son Corralito y Hervidero y por eso buscaron una embarcación con no más de 8 pies de calado que encontraron por Carmelo.

El buque ya había sido modificado, un trabajo muy bien hecho, posiblemente ejecutado por talleres Marcopell. En el año 2004 comenzamos trabajos para fortalecer el casco y cambiamos cientos de chapas que tuvimos que llevar de Montevideo a Carmelo, lo que representó importante inversión y luego adquirimos el motor de potencia adecuada para su capacidad de carga: el generador de 20 Kw. lo importamos de España. Nosotros recibimos el mejor apoyo directamente de las autoridades, de Prefectura, del MTOP, de la ANP del Ingeniero Puntigliano y del Capitán Silverman, y Carrara que nos hizo la inspección del barco. Ahora ya está totalmente habilitado y disponible para la carga y hemos comenzado a ofrecerlo en plaza. Un ejemplo de esfuerzo al que deseamos el mayor éxito, y que impulse nuevas realizaciones en beneficio de la recuperación de nuestra casi desaparecida flota de cabotaje.

FUENTES: ELPAÍS DIGITAL y propias.

16/10/07
VISION MARITIMA

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