El naufragio de cinco barcos en el punto donde se unen los mares Negro y Azov ha dejado tres muertos y 20 marineros desaparecidos. Temen que el petróleo derramado se congele y se hunda, lo cual causaría daños más duraderos.
El naufragio de cinco barcos en el punto donde se unen los mares Negro y Azov ha dejado tres muertos y 20 marineros desaparecidos. Temen que el petróleo derramado se congele y se hunda, lo cual causaría daños más duraderos.
Moscú (EFE y Télam) – “Una mancha de combustible de 12 kilómetros de largo ya llegó a la orilla. Las aves se posan y mueren”, afirmó ayer un funcionario del Kremlin al describir la situación que se vive en el estrecho de Kerch -separa los mares Negro y de Azov-, donde el domingo una feroz tempestad hizo naufragar a cinco barcos, incluido un cisterna cargado con 2 mil toneladas de crudo, en una tragedia que dejó, además del desastre ecológico, al menos tres muertos y más de 20 marineros desaparecidos.
El director adjunto de la Corporación Portuaria Rusa, Alexandr Dovgal, destacó que el gobierno de Vladimir Putin lanzó una megaoperación para contener los perjuicios ambientales e intentar rescatar a las víctimas.
El crudo vertido por el petrolero Volganeft -se partió en dos cerca del puerto de Kavkaz-, llevó a movilizar a más de un centenar de infantes de marina para las labores de limpieza.
En otras zonas costeras de la región de Krasnodar, y hasta en el populoso balneario de Sochi -situado a 300 kilómetros de Kerch-, las autoridades locales también organizaron sus propios escuadrones verdes.
El número dos del Servicio Federal de Protección de la Naturaleza, Oleg Mitvol, viajó al área afectada encabezando una comisión de expertos que investigará lo ocurrido -la Fiscalía General del Estado abrió otra pesquisa- y evaluará la magnitud de la catástrofe.
“Las tareas para restablecer el estado ecológico del estrecho demandarán meses”, reconoció antes de detallar que debido a las frías temperaturas, el combustible podría hundirse en el fondo del mar en lugar de flotar en la superficie, haciendo más difícil su localización y dispersión. “Las secuelas pueden prolongarse durante años o décadas”, advirtió Greenpeace.
El premier ucraniano Víctor Yanukóvich propuso a Moscú crear un grupo de trabajo conjunto. El primer ministro presidió la reunión del comité de emergencias, convocado para analizar las consecuencias de la tormenta, la peor registrada en los últimos 30 años en la península de Crimea.
Mientras los equipos de socorristas hallaron en la península de Tuzla los cadáveres de tres tripulantes del buque ruso Najicheván, que transportaba azufre y se fue a pique, helicópteros y una veintena de lanchas prosiguen la búsqueda -salvaron a 35 personas- de los otros cinco tripulantes de ese navío y de los 15 marinos de la embarcación de bandera georgiana Jodzha Ismail, que llevaba chatarra y zozobró frente al puerto ucraniano de Sebastopol.
Ayer, otras dos naves, Amalteya y Flagman, quedaron encalladas en Kerch cuando las cadenas de anclaje se rompieron tras ser embestidos por las violentas olas. Aunque el temporal ha amainado, se aconsejó a los buques permanecer en los puertos.
Fotos: LA NACION
13/11/07
LA PRENSA

