Prohibir la operación de barcos “haría que nos quedáramos sin puerto” (Puerto Madryn)

El Jefe de Operaciones de la Administración Portuaria analizó lo ocurrido entre la ballena y el barco.

El Jefe de Operaciones de la Administración Portuaria analizó lo ocurrido entre la ballena y el barco.

El accidente que se registró en el mediodía del sábado pasado en aguas del Golfo Nuevo, en la rada de Puerto Madryn, a menos de media milla del muelle de cruceros “Comandante Luís Piedrabuena” genera cada vez más polémica y desató un sinnúmero de posicionamientos, al punto que las fundaciones ecologistas piden que se prohíba el tránsito de buques durante la época de ballenas, desde junio hasta diciembre, por lo que las operaciones portuarias solamente se podrían realizar en los meses de enero, febrero, marzo, abril y mediados de mayo.

De todas maneras, uno de los hombres más experimentados con los que cuenta la Administración Portuaria de Puerto Madryn, David De Bunder, quien tiene 33 años de trayectoria en el puerto local, aseguró que “no ha habido un antecedente de un incidente de este tipo con un buque que haya operado en los muelles, y lamentablemente le tocó a un buque de la Armada” haberse visto involucrado en algo así.

El Jefe de Operaciones de la Administración Portuaria de Puerto Madryn (APPM) hizo referencia a que el trágico encuentro entre el cetáceo y el buque se produjo momentos en que la nave hacía marcha atrás, a baja velocidad, para salir del muelle hacia la raza y concretar la maniobra de zarpada.

Según la información con la que cuenta la APPM, la ballena fue avistada cuando el buque “la tenía a unos 40 metros aproximadamente, pero por más que detuvieron máquinas, con la misma inercia de la embarcación no habría manera de evitarse que la terminara llevando por delante”.

Describió igualmente que este tipo de hélices, de las que tiene dos instaladas el “ARA Heroína” en su planta motriz, tienen un diámetro de tres metros y son “elementos que están girando permanentemente. Lo que se hace es variar la velocidad de la hélice”, pero de acuerdo a lo que refirió David De Bunder, el personal de la Armada confirmó que apenas se detectó la presencia del animal “en ese momento ‘plantaron turbinas’, o sea que se paró totalmente la actividad, pero por inercia las hélices siguen girando unos instantes más, lo suficiente como para golpear al animal”.
 
“Haría que nos quedáramos sin puerto”

El responsable de operaciones portuarias enfatizó su posición respecto a que las ecologistas plantean la necesidad de que no operen buques durante la temporada de ballenas, pero eso “haría que nos quedáramos sin puertos, porque en Madryn se atienden mil buques al año, lo que implica dos mil maniobras, mil de aproximación y atraque y otras tantas de desatraque y zarpada”. Según ese postulado, “tendría que hacerse que los buques de alúmina, de coque, de brea, cruceros y también los pesqueros, no entren más a puerto porque hay ballenas”.

Recordó asimismo, que “cuando llegan los primeros cruceros, en el mes de noviembre, todavía hay ballenas” en aguas del golfo Nuevo.

Destacó que el hecho de que haya operado un buque de la Armada desde el muelle, al momento de entrar o salir del puerto, “es lo mismo que le podría haber ocurrido a cualquier barco que entra o sale de uno de los dos muelles, incluso un mercante. La gente confunde la actividad de los buques de la armada con lo que ocurría antiguamente, que realizaban pruebas de disparos y ataque a tierra o mar, pero ahora entran al golfo en navegación, como lo haría un pesquero, como un crucero o un mercante, sin ningún tipo de operación bélica ni de maniobra de ataque y defensa. Antes hacían prácticas de operaciones navales en el golfo, ahora no. Incluso lo hacían en el golfo San José” contra Punta Buenos Aires.

Este especialista en operaciones portuarias, declaró que “si un buque de la Armada es peligroso para una ballena, también lo es un mercante y un pesquero, o incluso una embarcación de placer”, en directa alusión a los cruceros.

Comentó asimismo que en la rada de Madryn se realizan rutinariamente “regatas de veleros. Se hacen todos los años frente a la ciudad, en el mar, y no ha sido un solo reporte de que un velero queda ‘a caballito’ de una ballena. Es el animal el que se arrima lo suficiente como para que (el pequeño velero) quede sobre el lomo”.

Reconoció igualmente que se han observado y “encontrado animales lastimados en el ‘lomo’, pero es la primera que muere por un incidente con un barco”.

“¿La ballena sabe identificar qué tipo de barco flota?”
 
El titular de la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente de la Municipalidad de Puerto Madryn, Raúl Arranz, por su parte, hizo referencia a las denuncias que había realizado en algún momento el sector de entidades ecologistas de la ciudad, las que concretamente “fueron efectuadas por instituciones privadas, que son las que en este momento también tienen representantes ante la Nación” en la Secretaría de Medio Ambiente.

En cuanto se conoció que la postura de todas las entidades ecologistas coincide en demandar que no ingresen más buques de la Armada a las aguas del Golfo Nuevo durante la temporada de ballenas, el funcionario municipal dijo que aún no sabe “cómo hace una ballena para determinar cuándo, el aparato que flota cerca de ella, es un buque de la Armada, cuándo es un carguero, cuándo es pesquero, cuándo es a vela y cuándo es a motor. Yo no lo se”.

“Cuando uno habla de prohibiciones de ese tipo” tan estrictamente selectivas, “primero tendría que informarse y saber si la ballena sabe efectivamente identificar qué tipo de barco es el que flota, si puede saber y distinguir” de qué tipo de barco se trata.

Desde su punto de vista, “cuando se establece una prohibición se la hace para todo barco que flota, entonces, hay que tomar otro tipo de medida”.

16/07/08
DIARIO DE MADRYN

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