27 tenientes de fragata del cuerpo profesional embarcaron durante una semana en el logístico ARA “Patagonia”. De regreso en Puerto Belgrano, relataron su vivencia en altamar.
27 tenientes de fragata del cuerpo profesional embarcaron durante una semana en el logístico ARA “Patagonia”. De regreso en Puerto Belgrano, relataron su vivencia en altamar.
PUERTO BELGRANO – El 29 de agosto, poco antes de las 8, escucharon la orden de zarpada. El logístico ARA “Patagonia” resultaba enorme: cubiertas, escaleras, puente de comando, todos términos nuevos que con el tiempo se harán habituales en sus vidas.
Los 27 tenientes de fragata del cuerpo profesional, que en marzo ingresaron a la Escuela Naval Militar para realizar el Curso de Integración Naval (CUINA) y que hoy cursan el último mes en la Escuela de Oficiales de la Armada (ESOA), navegaron por primera vez en un buque de la Flota de Mar.
El grupo está integrado por ingenieros, arquitectos, médicos, odontólogos, bioquímicos, licenciados en psicología, computación y cartografía, abogados, entre otros. Y 12 son mujeres. A bordo del ARA “Patagonia” adquirieron conocimientos teórico-prácticos, en particular en referencia a la administración de cargos y a la rutina dentro de los buques.
También participaron en forma paralela con todos los jefes de cargo para ver cómo es el funcionamiento de la unidad, a la vez que transmitieron conceptos y generalidades acerca de sus diversas profesiones a la dotación del buque.
“Fue una experiencia totalmente nueva para nosotros. Aprendimos todo lo referente al buque en sí y a cómo manejarse en una división o un cargo”, explicó la teniente de fragata auditora Valeria Rizo. “De nuestra parte, dimos clases referentes a nuestras profesiones sobre temas específicos que fueran de interés para la dotación”.
Los cursantes además tuvieron que hacer guardias en las cubiertas bajas, estar en el puente de comando, manejar el timón y participar de la maniobra de fondeo.
Impresiones y experiencias
“En el buque hay momentos de reflexión y de diversión. Hay mucha comunicación entre todos; cada uno debe estar muy atento frente a las órdenes y a lo que está sucediendo”, dijo Rizo.
Por su parte, la teniente de fragata ingeniera Gabriela Godoy reforzó la idea al decir que “hay un trabajo en equipo muy importante. Si bien cada uno está abocado a sus funciones, hay una comunicación interna sumamente fluida”.
Los profesionales del área de salud también tuvieron un rol destacado, ya que pudieron ejercer aspectos de sus especialidades a bordo y en altamar. “Atendimos en el consultorio, que contaba con los elementos básicos para asistir diversas patologías”, señaló el teniente de fragata médico Leonardo Guido.
Los bioquímicos brindaron charlas y capacitaciones acerca de la manipulación de alimentos y del tratamiento del agua en un buque; mientras que los licenciados en Psicología trataron temas como la violencia familiar y el acoso sexual.
Por su parte, la licenciada en Cartografía Rocío Borja pudo ver cómo utilizan las cartas náuticas que ella confecciona sentada en una oficina. “Observé las necesidades del navegante, lo que redundará en formas de trabajar, tamaño y papel de acuerdo a los requerimiento de quienes las emplean”, añadió.
Finalmente, el teniente de fragata Ignacio del Gorro dijo: “La gente a bordo, a diferencia de los que tienen destinos en tierra, tienen un vínculo más estrecho por un tiempo más largo. Por eso la comunicación es distinta y el trabajo individual enriquece el colectivo”.
10/09/07
GACETA MARINERA

