Los dos sospechosos, de nacionalidad extranjera, tenían la droga adosada a sus cuerpos debajo de la ropa; fueron descubiertos por el personal de seguridad del barco.
Los dos sospechosos, de nacionalidad extranjera, tenían la droga adosada a sus cuerpos debajo de la ropa; fueron descubiertos por el personal de seguridad del barco.
Bozidar Mastanjevic tiene 40 años. Nació en Zagreb, en Croacia. Hugo Díaz Bozan, de 46, es chileno de nacimiento, pero también tiene ciudadanía australiana. Se desempeñaban como camareros en el crucero “Splendour of the Seas”, que amarró en el puerto de Buenos Aires en marzo pasado, una de las escalas previas a su destino final, en Europa. Ahora no tienen en común sólo el trabajo. Ambos están acusados de intentar sacar del país 4,5 kilos de cocaína pura que tenían adosados a sus cuerpos y comparten sus días de prisión en el Complejo Penitenciario Federal N° 1, en Ezeiza.
Mastanjevic y Díaz Bozan fueron procesados con prisión preventiva por el juez Ezequiel Berón de Astrada por el delito de intento de contrabando de exportación “agravado por tratarse de sustancias estupefacientes que, por su cantidad, estarían destinadas inequívocamente a su comercialización”.
El magistrado, titular del Juzgado en lo Penal Económico N° 1, les trabó un embargo sobre sus bienes hasta cubrir la suma de 1.640.000 pesos.
“Surge de las probanzas de autos, que el día 16 de marzo pasado, en ocasión en que los citados tripulantes intentaran abordar el buque Splendour of the Seas, de la empresa marítima naviera Royal Caribbean Cruise Lines, fueron detenidos cuando habrían intentado egresar del país sustancia presuntamente estupefaciente, disimulada adosada a su cuerpo, debajo de sus prendas de vestir, y cuyo peso total resultó ser aproximadamente de 4,5 kilos de clorhidrato de cocaína”, afirmó el juez en el auto de procesamientos de los acusados, al que tuvo acceso LA NACION.
Uno de los abogados de Mastanjevic y de Díaz Bozan, Rodrigo González, afirmó que recurrieron a la Cámara de Apelaciones en lo Penal Económico para pedir la nulidad de todo lo actuado.
“Mastanjevic y Díaz fueron sacados de la fila [donde esperaban para subir al crucero después de haber tenido horas libres] por la fuerza y el personal de seguridad de la empresa los encerró en una oficina y les hizo firmar unas confesiones. Recién después aparecieron autoridades aduaneras y los testigos”, sostuvo a LA NACION el abogado defensor.
En su resolución, Berón de Astrada explicó que fue el personal de control del crucero el que detectó que los sospechosos “llevaban unos bultos adosados a su cuerpo”.
“Por tal motivo, se convocó al personal de la División Drogas de la Dirección General de Aduanas de la Administración Federal de Ingresos Públicos [AFIP], a los efectos de solicitar autorización de requisa al tribunal, a fin de constatar si los nombrados transportaban consigo adosada a su cuerpo sustancia estupefaciente”, agregó el magistrado.
Berón de Astrada también abrió unas “actuaciones complementarias” a la investigación para determinar por qué se difundió, por medio de un comunicado de la AFIP, el secuestro de la droga y la detención de los sospechosos cuando él había dispuesto “la reserva de los hechos”.
Paquetes
A Mastanjevic, según la resolución, le encontraron dos paquetes adosados al cuerpo a la altura de la ingle, que estaban debajo de un short de baño. A su compañero le descubrieron otros dos bultos que estaban ocultos de la misma manera.
En un primer momento los dos acusados se negaron a declarar, pero después pidieron ampliar la indagatoria. Ambos sostuvieron que fueron llevados por personal del crucero a una oficina donde les hicieron sacar la ropa y les hacían preguntas.
“Nos llevan a una oficina sólo con personal del barco y allí nos obligaron a sacarnos la ropa y sacaron fotos y me hicieron preguntas. Después fuimos obligados a hacer una declaración en ese momento, y estábamos desnudos, sólo con la ropa interior”, explicó el ciudadano chileno en su indagatoria.
Pero además de la droga encontrada adosada al cuerpo de los dos procesados, en el crucero se descubrió una mochila, marca The Sharper Image, que en su interior tenía dos bolsas de nylon con cinco paquetes cada una. Se trataba de ladrillos de cocaína por un total de diez kilos.
La mochila fue encontrada en el corredor principal del buque, denominado I 95. Esta droga no se le pudo adjudicar a nadie. Pero una calificada fuente judicial explicó a LA NACION que los peritajes indicarían que se trataría, en principio, de cocaína de la misma calidad secuestrada a los dos camareros. (Por Gabriel Di Nicola; La Nación)
07/05/15

