Un joven, su hermano y 4 amigos murieron al explotar la barcaza donde, horas antes, había fallecido su padre en un accidente.
Un joven, su hermano y 4 amigos murieron al explotar la barcaza donde, horas antes, había fallecido su padre en un accidente.
La ciudad entrerriana de Victoria aún no sale de la conmoción y el dolor. En menos de 24 horas debió velar los cuerpos de siete personas, que perdieron la vida en dos hechos diferentes, pero en un mismo escenario: un riacho que se abre paso entre islas pobladas de ganado vacuno sobre el Paraná.
Todo comenzó el domingo pasado, en horas del mediodía. Eran cerca de las 13 cuando una barcaza bautizada “La Espléndida”, que transportaba 39 novillos y era tripulada por Emilio Gerdau, de 65 años, y su hijo Ernesto, de 30, se dio vuelta al golpear con un tronco semisumergido.
En el accidente perdió la vida Emilio Gerdau. Distinta fue la suerte de su hijo Ernesto, que logró nadar hasta tierra firme. Sin embargo, el destino quiso que su vida terminara al día siguiente en ese mismo lugar.
El cuerpo de Emilio Gerdau fue rescatado el mismo domingo de las profundidades del agua y velado en una de las dos salas mortuorias que tiene la ciudad entrerriana.
Tras la sepultura, Ernesto Gerdau volvió al lugar donde vio morir a su padre bajo la superficie del agua y donde él mismo peleó a brazadas contra la muerte.
A bordo de una lancha, y acompañado por cuatro amigos y un hermano menor, el lunes regresó al lugar. Parte del casco de La Espléndida podía verse salir del agua, y hasta allí llegaron con la finalidad de rescatar la barcaza.
La tarde se apagaba y la luz natural fue reemplazada por reflectores que permitirían llevar adelante el propósito con el que los seis jóvenes arribaron.
Uno de los rescatistas de la nave estaba soldando un hierro contra la parte del casco que salía de la superficie cuando ocurrió una catástrofe de proporciones. Según afirmaron testigos que observaban el fallido rescate desde la costa, la lancha explotó por el aire cuando se realizaba la soldadura de los metales.
Nafta en bidones
Ayer, amigos de las jóvenes víctimas dijeron a LA NACION que la explosión se habría producido debido al calor que se expandió desde la chapa de la barcaza hacia un depósito de esa misma nave, donde habría entre 10 y 15 bidones de nafta de cinco litros cada uno.
“Las barcazas salen a buscar hacienda a las islas y llevan combustible para asegurarse el viaje”, sostuvo Mario Juárez, un periodista y veterinario que conoce la cultura isleña.
En los velatorios trascendieron detalles del tremendo episodio. Dicen algunos testigos que la explosión iluminó la noche y los cuerpos volaron a más de 50 metros de distancia, según explicaron fuentes de la investigación.
Personal de la Prefectura Naval con asiento en Victoria acudió a rescatar los cuerpos y buscar a dos personas desaparecidas que luego fueron halladas sin vida durante la madrugada.
El saldo fue de seis muertos, entre los cuales había dos hijos del malogrado transportista fluvial Emilio Gerdau.
Las víctimas mortales de la explosión fueron identificadas por fuentes oficiales como Emilio y Jorge Gerdau; Gregorio Otegui; Iván Lacco; José María Urquiola, y una persona más cuya identidad aún no se conoció.
La ciudad de Victoria no sale de su asombro y dolor. Los dos luctuosos hechos se produjeron a horas de que la zona fuera golpeada por un fuerte temporal que dejó pérdidas considerables en la región. A modo de ejemplo, se puede citar que las tormentas generaron daños por 600.000 pesos a la escuela agrotécnica Pedro Radío, también de Victoria.
Anoche, las dos salas velatorias con que cuenta esta localidad -conocida en la región como la ciudad de las siete colinas- reflejaban el dolor colectivo de toda la población, que no podía encontrar consuelo ante la magnitud de la tragedia.
(Por Jorge Riani; La Nación)
07/05/15

