Por qué es responsable agotar todas las instancias de diálogo

La reunión fue convocada por los gremios portuarios, encabezados por Juan Corvalán (estibadores) y Roberto Coria (guincheros). Asistieron los ejecutivos de las tres terminales portuarias de Buenos Aires y la de Dock Sud.


La reunión fue convocada por los gremios portuarios, encabezados por Juan Corvalán (estibadores) y Roberto Coria (guincheros). Asistieron los ejecutivos de las tres terminales portuarias de Buenos Aires y la de Dock Sud.

Los gremios están intranquilos ante los corrimientos de servicios navieros, de una terminal a otra, sobre todo, en los del Lejano Oriente (los de mayor volumen, y por ende, los que de más impacto en las finanzas de las terminales). La preocupación de los sindicatos es que las empresas aleguen que esta merma operativa, junto con la caída del volumen general, obligue a una reestructuración.

El lugar de la reunión se eligió sin ánimos de neutralidad. Tenía una múltiple carga simbólica: mostrar un frente intersindical cohesionado; dejar sentado que la paz portuaria de los últimos años se logró con un salto cualitativo de la madurez política sindical, y advertir que todo esto está a punto de romperse, con una fractura más dolorosa que simplemente volver el tiempo atrás. La reunión fue en la Federación de Camioneros.

Los gremios hicieron a un lado el manual de paritarias para negociar con otro manual al que nadie quiere consultar: el de los despidos.

A su manera, dejaron en claro que esta última no puede (“no va a”) ser una posibilidad en un contexto de movimientos tectónicos de servicios a un lado y otro del Riachuelo. Vale aclarar una sutileza, que pesa una tonelada: esta ala gremial no es la radical, es decir, la izquierda sindical que pugna por infiltrarse en el puerto. No deja de ser alarmante, sin embargo, que esta vertiente gremial insinúe ánimos confrontativos luego de tantos años de paz.

Pero los sindicatos no pueden agotarse en la estructura discursiva admonitoria sin entrenarse en la empatía: ¿Cuánto margen de decisión tiene una terminal en la decisión de una naviera de recalar en sus muelles y no en otros? ¿Cuánta cintura tiene un agente o un representante local en terciar para que una matriz a miles de millas decida, trago mediante en algún club náutico europeo, en qué terminal operar un servicio? Afuera hay mucho barco barato, mucha crisis, mucho ajuste y mucha decisión estomacal. El Río de la Plata es sólo una gota en los océanos donde batallan los titanes.

No trascendió el resultado de esa reunión. Catártica para los sindicatos. Impredecible para los empresarios. En tiempos de relatos y tensiones disruptivas, es un signo de responsabilidad agotar toda instancia de diálogo.

Por Emiliano Galli | LA NACION

04/06/13

LA NACION

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