Por Marruecos muere la pesca

Por Marruecos muere la pesca

De mal en peor, con inicio en noviembre de 1999, y, por ahora, sin punto y final, a plena deriva. La pesca artesanal que realizan las embarcaciones con puerto base en Canarias lleva ritmo de quedarse en algo testimonial, casi en un simple paisaje de barcos fondeados que resulta idóneo para apenas obtener una linda postal de bahía.

De mal en peor, con inicio en noviembre de 1999, y, por ahora, sin punto y final, a plena deriva. La pesca artesanal que realizan las embarcaciones con puerto base en Canarias lleva ritmo de quedarse en algo testimonial, casi en un simple paisaje de barcos fondeados que resulta idóneo para apenas obtener una linda postal de bahía.

La salida obligatoria, por el vencimiento del acuerdo de pesca firmado en 1995 entre la Unión Europa (UE) y Marruecos, de las áreas de pesca administradas por el país vecino en el otoño de 1999 ha sido un palo muy duro que el subsector pesquero local no ha sabido ni ha podido encajar en su totalidad. Ni siquiera con la vuelta restringida, casi sólo para artesanales, a esos mismos caladeros en la primavera pasada, en virtud del nuevo convenio de pesca rubricado por la UE y Marruecos.

Este regreso ha dejado a los armadores canarios con la miel en los labios, al comprobar que muchos caladeros se hallaban sobreexplotados, sin recursos, y que, por ello, era casi imposible hacer rentables las salidas de pesca o mareas.

Los datos hablan por sí solos de la situación que se ha desencadenado en apenas seis años. En 1999, incluso con algunos problemas, el panorama era otro, un panorama que ocho años después ya se ve como lejano e inalcanzable.

La causa principal del desastre es, sin lugar a dudas, la imposibilidad de acceder a bancos de pesca como los que hubo en el periodo 1995-1999 en aguas marinas controladas por Marruecos. Pero esta no es la única.

Hay que unir otras, algunas de ellas de procedencia local, por ejemplo, la falta de control de la pesca furtiva, principalmente en las inmediaciones de la costa; la insignificante organización, modernización y profesionalización de los armadores locales y de sus flotas; el poco éxito obtenido en el hallazgo de nuevos recursos cuya explotación sea rentable para las flotas de litoral y bajura; los continuos cambios en la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación del Gobierno de Canarias, sin política clara en el ámbito de la pesca, y el paupérrimo control que se ejerce sobre barcos pirata que pescan a sus anchas en el océano y que suponen un paso atrás en el acceso controlado y sostenible a los recursos pesqueros.
Pelágicos y demersales

Los problemas son casi infinitos, y eso se nota, principalmente en los abandonos o desguaces (reducción del esfuerzo pesquero) que se han producido en los últimos tiempos. También se nota en la descapitalización del subsector pesquero artesanal (menos ingresos) y, cómo no, en la pérdida de influencia de estas actividades en la economía canaria.

Los datos oficiales, de la Viceconsejería de Pesca del Gobierno de Canarias, son para echarse a correr, sobre todo en capturas de túnidos y pequeños pelágicos -el fuerte de las Islas, que es extracción en superficie con caña y anzuelo, el atún, y cerco- y de demersales, el conocido como pescado blanco, que se pesca en profundidad con artes como la nasa o el palangre.

Los registros asustan porque sólo apuntan en el periodo de análisis descensos porcentuales. El palo de Marruecos fue tan fuerte en 1999 que Canarias pasó de capturar casi 70.000 toneladas de pelágicos frescos a las 11.631 de 2000. En el año 2004, el último del análisis, la cifra se situó en 9.152. Pero lo más triste es que después de 2004 se ha consolidado la caída e incluso se ha llegado en años posteriores a niveles de 5.000 y 6.000 toneladas por año. En la etapa 1999-2004, en estos seis años, Canarias se ha dejado en el camino el 87 por ciento de los pelágicos que llegó a capturar, una brutalidad.

En el resto de pesquerías, las cosas no están mejor: para demersales, con un efecto negativo menos importante que en pelágicos, la evolución se mide en una caída de las capturas del 52 por ciento (de 2.149 toneladas a 1.028); para crustáceos, del 55 (de 56 a 25), y para moluscos, del 56 (de 93 a 41).

Las magnitudes oficiales del Gobierno regional sólo admiten una lectura: la pesca en Canarias está tocada; se ha descapitalizado de forma intensa; sigue muy desorganizada y sin rumbo.

La salida obligatoria, por el vencimiento del acuerdo firmado en 1995 entre la UE y el país alauí, de las áreas de pesca próximas al continente africano en 1999 ha supuesto un duro golpe para el sector en las Islas
ACAN

En seis años el subsector pesquero se ha descapitalizado y vive en crisis.

18/09/07
ABC

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