Ante las serias palabras formuladas por el ministro de Obras Publicas de Chile, Eduardo Bitrán, el pasado 2 de abril, mediante las cuales explicó que "hay pocos interesados (en el proyecto Tren Trasandino) y si no se concreta un interés específico del sector privado se podría, eventualmente, declarar desierta la licitación, Carlos de Jong, arquitecto de la empresa mendocina Tecnicagua, promotora de esta iniciativa binacional, precisó claramente a este Diario que "nosotros somos los que le dimos motivos (al secretario de Estado) para que hiciera las declaraciones".
Ante las serias palabras formuladas por el ministro de Obras Publicas de Chile, Eduardo Bitrán, el pasado 2 de abril, mediante las cuales explicó que "hay pocos interesados (en el proyecto Tren Trasandino) y si no se concreta un interés específico del sector privado se podría, eventualmente, declarar desierta la licitación, Carlos de Jong, arquitecto de la empresa mendocina Tecnicagua, promotora de esta iniciativa binacional, precisó claramente a este Diario que "nosotros somos los que le dimos motivos (al secretario de Estado) para que hiciera las declaraciones".
En este sentido, afirmó que existe una serie de inconvenientes en las bases de licitación de nuestro país, como también en las de Argentina, que hacen peligrar la participación de la citada firma en este proceso. Por este motivo, a través de la empresa Petrolera del Sur, filial de Tecnicagua en Chile y que compró las bases de la licitación a nivel local, se cursó el pasado 12 de marzo, una carta a la Dirección General de Obras Públicas (Dgop), organismo dependiente del Ministerio de Obras Públicas (Mop), en la cual se detallan los reparos a las bases.
Cuestión económica
Puntualmente, la crítica está dirigida al capítulo 1.4 "De las Ofertas" de las Bases Administrativas para la Concesión del Ferrocarril Trasandino Central (FCTC); punto 1.4.5 "Documentos que se deben incluir en el Sobre o Paquete denominado Oferta Técnica"; el apartado A, "Antecedentes Generales"; el documento N° 5 "Declaración de Responsabilidad de Tránsito Ferroviario"; y el anexo V de las Bases Administrativas.
En este último punto, que resume en términos generales lo dispuesto en los ítems cuestionados, se indica que "el licitante o los integrantes del grupo licitante" declaran bajo juramento que "asumimos a nuestro entero cargo, costo y responsabilidad el riesgo de infactibilidad o limitaciones del transporte ferroviario nacional e internacional, no teniendo derecho a solicitar en el futuro como concesionario o a cualquier otro título, indemnizaciones o compensaciones por estos conceptos".
Cabe precisar que "dentro de estos conceptos se incluye las eventuales dificultades o imposibilidad de tránsito de trenes en la traza del ferrocarril trasandino en la República de Argentina, como consecuencia de la extinción de la concesión en dicho país, el deterioro de su infraestructura motivada por fuerza mayor, eventos naturales, entre otros".
Para la empresa Petrolera del Sur, de Tecnicagua, tales planteamientos tienen como primera consecuencia una virtual imposibilidad de obtención de financiamiento privado para la iniciativa. "Resulta sumamente improbable que eventuales inversores se interesen en el proyecto en tanto el riesgo del mismo esté totalmente en cabeza del concesionario, aún de aquellos aspectos que nunca tendría dentro de su ámbito de competencia o control. No se trata de una cuestión menor", precisa la empresa en el documento.
En este contexto, agrega que "la implicancia económica del precepto es enorme", porque "imposibilita la obtención de financiamiento para el proyecto, condenándolo al fracaso".
Se necesita generar un protocolo
Una situación similar, pero en menor grado, sucedería con las bases argentinas. Sin embargo, Carlos de Jong, coordinador del proyecto Tren Trasandino de Tecnicagua, explica que "lo que estamos diciendo es que si ambos países no protegen la integralidad del proyecto, evitando que decisiones unilaterales lo puedan dividir, no resulta atractivo tanto para los inversores de riesgo como para los financistas poner las platas en un proyecto que probablemente podría, por no estar asegurada esta protección, quedar trunco y entonces los inversores no recuperarían su plata".
Así las cosas, lo que se busca es un mayor resguardo económico, acotando una mayor responsabilidad de los respectivos Estados. Ante esto, el texto enviado a la Dirección General de Obras Públicas puntualiza que "la asunción de parte del riesgo", por parte de ambas naciones, "resulta natural, puesto que estamos ante un contrato donde una parte importante de su éxito dependerá de las relaciones institucionales entre los dos países involucrados".
Y si bien Petrolera del Sur planteó algunas consideraciones, Carlos de Jong acotó que se necesita que Chile y Argentina generen un protocolo que permita asegurar la viabilidad del proyecto y minimice los riesgos institucionales. En este sentido, trascendió que ambas cancillerías y los ministerios a cargo del proceso se reunirían el próximo 20 de abril, posiblemente en Santiago, para discutir la materia.
Fuente: El Mercurio de Valparaíso
10/04/07
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